viernes, 19 de abril de 2013

Coaching para Singles

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Soltería es el estado civil, con reconocimiento legal, en la que se encuentra aquella persona que no ha contraído matrimonio. En este sentido es la opción contraria al casamiento o matrimonio. Aquellas personas que están en esta situación se les denomina soltero o soltera.

El estado la soltería es el estado ideal para muchas personas, o por lo menos, lo es, durante algunos momentos de la vida; pero llega el día en que la soltería ya no te hace feliz, no apetece estar solo, sino desarrollar un plan de vida en común con alguien, crear una familia y ser feliz con la misma persona durante mucho tiempo.

Buscad en vuestra mente, en recuerdos, en películas, en las conversaciones con vuestros/as colegas, en mitos, tópicos, estereotipos, frases hechas…. Lo de estar soltero acostumbra a tener connotaciones peyorativos. ¿ Por qué es negativo no tener pareja, o porqué está mal visto?

Se me ocurren diferentes respuestas a esto: por la religión que nos han inculcado, las normas sociales de convivencia, los estereotipos sociales… o existe algo en el ser humano que le hace buscar de manera innata a su media naranja sin estar influido por la sociedad? Yo no lo tengo claro, os invito a buscar vuestras propias respuestas.

Qué tiene que ver el Coaching con encontrar pareja.

Coaching es un método que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. Hay muchos métodos y tipos de coaching. Entre sus técnicas puede incluir charlas motivacionales, seminarios, talleres y prácticas supervisadas.

Responde a estas preguntas: antes de empezar el proceso de COACHING.

  1. ¿Estoy completamente seguro de que quiero una relación estable? Si no lo estoy, entonces qué es lo que quiero? ¿ En qué momento de mi vida estoy y porqué no tengo pareja?
  2. ¿Qué necesito y porqué?
  3. ¿ Qué puedo ofrecer?
  4. ¿ Qué pasos he realizado ya?
  5. ¿Qué he hecho hasta ahora?
  6. ¿Me he equivocado durante el proceso? ¿ En qué me he equivocado?

Creo que no lo tienes claro; Necesitas iniciar un proceso de Coaching.

Las preguntas nos ayudan a focalizar la densidad de informaciones que hay en nuestra mente en punto concretos, siguiendo un orden, una pauta que nos clarifica el camino.

Esther Sancho
Global Coach
La autora es empresaria con más de 10 años de experiencia en el área de los recursos humanos y mundo de la moda e imagen. Es Licenciada en Psicología, Formadora, Asesora de Imagen y Personal Shopper y está certificada por TISOC / Coach Ville en
Coaching personal y Ejecutivo.

lunes, 15 de abril de 2013

¿La razón o la relación?

Todos tenemos derecho a pensar lo que queremos y nadie tiene por que pensar como nosotros, ya que al otro le cabe el mismo derecho.

Por eso discutir por la razón, daña la relación, y consume energía.

No podemos ver todo blanco o negro, los casos cambian y todos tenemos perspectivas diferentes de las situaciones y la vida.

Somos libres de modificar nuestras opiniones, por eso no vale la pena discutir.

La pregunta es:

¿Como lograr un nivel de contacto con el otro, manteniendo una conversación sobre diferencias sin agredirnos?

La respuesta es:

“Aceptando”.

  • ACEPTAR: No significa estar de acuerdo, sino respetar el derecho de ver, de opinar y de sentir distinto.
  • ACEPTAR : Es tener la mente abierta para comprender como el otro opina y porque.
  • ACEPTAR: No es destruir la opinión del otro sino tolerarla, de la misma forma que esperamos que otros acepten la nuestra.

Para Aceptar es necesario conocernos nosotros mismos y aceptarnos también.

Es una forma de Empezar por casa :  “Siendo el cambio que queremos ver en el mundo”

Cuando sabés quien sos y te aceptás no tenés necesidad de defender tus razones a ultranza, porque ya no te identificas con ellas, y  no temes cambiarlas o perderte al hacerlo.

Entonces, cuando alguien  “menos – precia” tus opiniones, no lo confundís con un “menos  - precio” personal y podes soster una conversación mas productiva.

Harás importante lo importante, te afectará aquello que permitas, no le darás autoridad a quien no la tiene, y no te comprarás lo que no te sirve.

Pero para evaluar todo esto, es necesario aceptar primero.

Respeta las opiniones de los otros, si se unen a las tuyas, aprende a jugar en equipo, y si no es así sigue tu camino y no te detengas hasta llegar a tu meta.

“Las querellas no durarían mucho si el error estaría en una sola parte”
Duque de Rochefoucauld

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Nora Biderman
Counselor Coach Ontológico

miércoles, 10 de abril de 2013

La persuasión en los medios de comunicación

 

Prof. Jorge Pérez-Renta

autores@tisoc.com

Cada día, no cabe duda que las estrategias de publicidad afinan con mayor detalle su intención de provocar interés en los espectadores, clientes y posibles consumidores. Estos esfuerzos se han convertido en ejercicios de absoluta creatividad para lograr el propósito anhelado: persuadir.

En su acepción más pura -específicamente según la RAE- la persuasión implica la “aprehensión o juicio que se forma en virtud de un fundamento”.  En una sencilla búsqueda por las redes cibernéticas, es posible encontrar cientos de definiciones sobre este término que le llevarán al mismo lugar: persuadir significa “cambiar su juicio”, “modificar su pensar”, “establecer un comportamiento”, todo luego de influir en sus conocimientos por medio de argumentos.  Entonces, según el alcance y la penetración de los medios de comunicación, es lógico suponer que estos mensajes se emitan a través de estos canales para cautivar a las masas.

Precisamente, ese interés por el alcance masivo de la persuasión ya provocaba grandes preocupaciones desde inicios del siglo pasado.  Con las reflexiones del teórico social Harold Lasswell sobre las técnicas de propaganda utilizadas para la Primera Guerra Mundial, ya se advertía de “la irracionalidad de las masas” que sucumbían ante la manipulación.  Esta estrategia sentó un precedente para el desarrollo de los medios masivos que hoy sufren grandes transformaciones, entre ellas, la integración de la televisión digital anunciada para el 2009.

            Al reflexionar con detenimiento sobre este tema, tal vez usted se piense demasiado listo/a para rendirse ante este juego que, remitido al contexto histórico, parecerá algo lejano.  Sin embargo, le recomiendo que piense un poco.  Por más que evite caer en su trampa, el mensaje que los estrategas de la persuasión han concebido buscará la forma de acercarse; cuando menos lo espere, habrá penetrado algún rincón de su espacio vital.  De manera atractiva y seductora, el bombardeo de mensajes interesantes con imágenes poderosas sobre los últimos destinos turísticos, la colonia de moda o el automóvil de mayor rendimiento tocará a su puerta.

            En su libro Age of Propaganda (2002), los psicólogos Anthony Pratkanis y Elliot Aronson afirman que un televidente promedio de los Estados Unidos podría ver casi 40 mil comerciales publicitarios al año.  Si a eso añadimos otros esfuerzos publicitarios (2.6 comerciales de radio, medio millón de pancartas desplegadas en avenidas concurridas y 40 millones de mensajes enviados a través de correo directo o la Internet), no parece haber escapatoria.  Tarde o temprano, todos recibiremos –directa o indirectamente— el impacto seductor de un mensaje persuasivo.

            Sobra decir que los medios de comunicación han servido como plataforma para la ejecución de estrategias persuasivas que conmueven, inquietan y provocan. Aún con los cambios forzosos por las nuevas tecnologías, los medios no han perdido tiempo en inventar maneras creativas de transmitir los mensajes persuasivos que, en principio, fundamentaron su existencia.  Pratkinis y Aronson aseguran que “cada sociedad requiere un mecanismo para tomar decisiones, resolver disputas y coordinar actividades”.  En el caso de las sociedades capitalistas, dicen lo siguiente: “hemos escogido la persuasión”.  ¿Y por qué esta herramienta y no otra?

            Sencillo: la persuasión en los medios de comunicación ha servido con fidelidad a sus propósitos.  Gracias a ella, hemos consumido bebidas carbonatadas, viajado a destinos exóticos y también votado en las elecciones.  Sigue siendo la herramienta perfecta para convencernos sobre las tendencias de moda que inducen al cambio social.  Y seguirá seduciendo con mano suave, pero firme a las masas consumidoras.

            Y también a todos nosotros.  Queramos o no.

(El autor es profesor, escritor y guionista de televisión. Posee un Máster en Comunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón en Puerto Rico.)

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sábado, 30 de marzo de 2013

La mente adicta

¿Qué es una adicción? El Dr. Joe Dispenza en la película “What the Bleep do we know”, nos dice que es algo que no podemos dejar o parar de hacer. Cuántas veces en nuestras vidas decimos: “No vuelvo a gritarle ni pegarle a mi hijo, no vuelvo a comer desordenadamente, no vuelvo a beber alcohol de esta manera, no vuelvo a sufrir por un amor, no vuelvo a fumar, no vuelvo”’  para encontrar que repetimos esta conducta incorrecta una y otra vez.

¿Qué nos hace estar atados a este ciclo de dolor y sufrimiento? La mente adicta. Además de volvernos adictos a una sustancia química, también nos volvemos adictos a los químicos que segrega nuestro cuerpo cuando siente una emoción.

En  ésta película el Dr. Dispenza explica que el cerebro está hecho de pequeñas células nerviosas llamadas neuronas. Las neuronas tienen pequeñas ramas que se extienden  y conectan con otras neuronas para formar lo que se conoce como una red neuronal. En cada lugar donde se conectan se incuba un pensamiento o un recuerdo. Fisiológicamente las células nerviosas se extienden y conectan entre si y si algo se practica a diario y por tiempos prolongados las células nerviosas establecen una relación a largo plazo. Si te enfadas a diario, si te frustras, si sufres a diario, vas creando esa relación con otras células nerviosas que forman una identidad y se va formando el hábito o la adicción.

En el hipotálamo (glándula endocrina) hay pequeñas cadenas de proteínas llamadas péptidos que convertimos en neuropéptidos o neurohormonas que equivalen a nuestros estados emocionales diarios. Es como una mini fábrica donde se producen ciertas sustancias químicas que corresponden a ciertas emociones. El hipotálamo fabrica químicos para la ira, para la tristeza y hay una sustancia química para cada estado emocional que experimentamos. Cuando este químico llega a los diferentes centros o partes del cuerpo cada célula en nuestro cuerpo acoge este químico. De acuerdo a la Dra. Candace B. Pert (autora del libro “Molecules of Emotion”) cada célula tiene miles de receptores y cuando un péptido se conecta a una célula es como una llave que entra a una cerradura y se activa. Al repetir una acción constantemente las células van creando una memoria y es por eso que atraemos situaciones –deseadas o no - a nuestras vidas para saciar el apetito bioquímico de las células y cubrir esa necesidad química.

El adicto siempre necesita un poco más de esta sensación o emoción para alcanzar el estado de euforia o la reacción química que busca. El Dr. Dispenza dice que en realidad su definición de adicción es muy simple y lo que significa es que si no puedes controlar tu estado emocional, eres adicto al mismo.

Cuando comenzamos a interrumpir el patrón adicto, nuestras células van creando nuevas alianzas que permiten la modificación de la adicción a alguna emoción. Si reconocemos que estamos adictos a la ira, al llanto, al miedo o la pena desmedida, o a alguna emoción la práctica constante y disciplinada de la meditación nos ayuda a observar nuestros pensamientos. Al meditar somos el observador y estamos ayudando a nuestro cerebro a crear nuevas alianzas entre sus células y así poder liberarnos de las emociones adictivas.

Ma Prem Bhama es autora del libro La Llave de tu felicidad, Certificada como doctora en medicina Holística en el Clayton School of Holistic Medicine en el año 1997, bajo la tutela de la maestra Espiritual Shanti Ragyi. Más información en www.llavedetufelicidad.com

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