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miércoles, 9 de diciembre de 2009

El futuro de los Negocios

José A. Sanabria, PhD. (c)

En la década de los 80, la mayoría de los negocios llevaban a cabo sus transacciones comerciales de manera presencial. Para el cliente había una necesidad de establecer un contacto físico con su vendedor, y este último, con su suplidor. Ya a principio de los 90, dichas transacciones comenzaron a llevarse a cabo de manera virtual. La popularidad de la Internet rebasó todo tipo de frontera empresarial y comenzó a otorgar cierta ventaja competitiva a todo tipo de negocio que hiciera uso de ella. Esta ventaja se hizo evidente no solamente en el ámbito empresarial, sino también a nivel personal. Ya no existía la necesidad de salir del hogar para realizar las compras. El ordenador fue el sustituto perfecto para los desplazamientos geográficos y, por consiguiente, se convirtió en el amante predilecto en las relaciones de pareja.

Ahora, en la primera década de 2000, contamos con el privilegio de acceder a la cuenta de correo electrónico desde el teléfono móvil, al igual que podemos verificar los balances de cuenta bancarios desde la comodidad del hogar, y/o comprar billetes de avión sin tener que recurrir a una agencia de viajes. Si ustedes piensan que este es el principio del fin en cuanto a avances tecnológicos se refiere, no se confundan. Esto apenas comienza.

Recientemente, la compañía Apple lanzó al mercado la última revolución en telefonía móvil: el conocido iPhone. Lo innovador de este producto es que en un dispositivo de mano que pesa menos de 140 gramos, gracias al cual el usuario tiene la posibilidad de realizar y recibir llamadas, navegar por Internet, verificar la cuenta de correo electrónico, tomar fotos, grabar y ver vídeos, seleccionar música o elegir el mensaje de voz que se quiera escuchar, todo ello tan sólo con el toque de un botón. Este avance es uno de los medios por los cuales toda empresa virtual podrá llegar a las manos de sus clientes de la manera más rápida, sencilla y eficiente posible. Si antes había que esperar a que los clientes potenciales llegaran a sus hogares, abrieran sus ordenadores y se conectaran a Internet, ahora se podrá llegar a ellos sin importar el lugar en el que se encuentren y sin la necesidad de disponer de un ordenador portátil. La pregunta que surge es la siguiente: ¿Sería prematuro pensar acerca de una adopción masiva de este tipo de dispositivo de mano portátil con acceso a Internet? ¿Qué pasaría si se combinara el iPhone con un modelo de distribución de software?

El iPhone ha salido al mercado justo cuando la demanda por los modelos de distribución de software conocidos como SaaS (Software as a Service por sus siglas en inglés, o software como servicio) ha ido en aumento. El SaaS es un modelo de distribución de software donde la compañía que lo provee se encarga de su funcionamiento, mantenimiento y mejoras. Ejemplos clásicos de modelos de SaaS son las cuentas gratuitas de correo electrónico provistas por compañías como Yahoo, Hotmail o Gmail. Algunos consideran que es la alternativa al software basado en la compra de licencias. Compañías como IBM, Oracle, Microsoft, y SAP ya están haciendo planes inmediatos para mejorar el desarrollo de este tipo de producto y poder comercializarlo a nivel empresarial.

Según la firma consultora Gartner, se espera que para el año 2011 las ventas provenientes de estos modelos sobrepasen los 12.000 millones de euros a nivel mundial. El campo de aplicabilidad de un modelo híbrido, compuesto por un dispositivo de mano portátil como lo es el iPhone, y un modelo de distribución de software, es enorme. Existe un mar de oportunidades en áreas tan diversas como lo son la industria hotelera, los hospitales, el campo de gestión de operaciones y el área de ventas.

Debido a los recientes avances tecnológicos y al alcance ilimitado de la Web, la clave del éxito empresarial para cualquier negocio virtual residirá en la manera de presentar la información a su potencial cliente. Resulta importante cuestionarnos lo siguiente: ¿Cuál será mi ventaja competitiva? ¿Qué debo ofrecer y cómo ofrecerlo? ¿De qué manera le puedo presentar la información a mi cliente con el propósito de producir el mayor impacto posible? Éstas son preguntas que se deben tomar en cuenta, al saber que se vive en una sociedad que innova constantemente en el área tecnológica y en donde los avances de hoy, serán un recuerdo en el mañana.

Como dice el refrán: “no es cuestión de llegar a la cima, sino saber cómo mantenerse en ella”. ¿Sabes tú cómo?

(El autor es candidato al título de doctor en Ciencias de la Gestión en Inteligencia Artificial de la ESADE Business School en Barcelona/PhD Candidate in Management Sciences, Barcelona; Master of Science in Economics, Finance and Management at Universitat Pompeu Fabra & Master in Managerial Finance at University of Puerto Rico. Puede contactar desde autores@tisoc.com)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La psicología de la mujer en los negocios

"Yo quise ser como los hombres quisieran que yo fuese:

un intento de vida;

un juego al escondite con mi ser.

Pero yo estaba hecha de presentes,

y mis pies planos sobre la tierra promisora

no resistían caminar hacia atrás,

y seguían adelante, adelante,

burlando las cenizas para alcanzar el beso

de los senderos nuevos."

-Julia de Burgos (Yo misma fui mi ruta)

Dra. Yiara S. Blanco

Medio siglo después, nos vemos enfrentadas a las palabras memorables de la poeta puertorriqueña, Julia de Burgos. Seguimos siendo nuestras rutas, continuamos forjándonos contra la marea, burlando el orden establecido y buscando nuevos senderos. Llegar hasta esa encrucijada en el camino es el primer obstáculo por vencer, si tomamos en consideración que no caminamos solas y con las manos vacías; nos acompañan las mujeres idealizadas en nuestra mente y el bagaje sociocultural de nuestra raza.

De forma interesante, la mujer moderna carga con dos distintos equipajes, a saber; las tradiciones de la cultura y las exigencias del mundo actual. Esta paradoja, presentadas excelentemente en 1996 por dos escritoras y terapeutas, Rosa Gil y Carmen Vázquez, es el pan nuestro de cada día. Madres, esposas, profesionales, hijas, hermanas son solamente algunos de los roles que definen a la mujer del siglo XXI en cualquier ámbito laboral, pero con mayor impacto en el mundo empresarial.

A partir del movimiento Post-Segunda Guerra Mundial, las mujeres del mundo encontraron opciones de trabajo, ocupación y empleo fuera del hogar, lo cual impulsó una redefinición de las expectativas tradicionales. La incursión en mercados laborales como la banca, leyes, política, ciencias aplicadas, bienes raíces y prensa fue controvertible explícitamente y hoy día continúa siendo tema de discusión de modo tácito. Para desconstruir las polémicas implícitas, el interés en la educación progresiva y pedagogía feminista, su figura ha obtenido gran seguimiento en los círculos de reforma social, política y económica (Sadovnik & Semel, 2002). Las mujeres hemos entendido la importancia del zeitgeist; toda vez, continuamos el desarrollo de destrezas y estilos de liderazgo que impacten las bases de la filosofía del mundo empresarial para el bien de futuras generaciones de mujeres.

La mujer es agente de cambio por naturaleza biológica. La habilidad de ser co-creadoras de vida nos facilita sobrevivir la marejada de transformaciones que definen el mundo de los negocios. El concepto mujer se ha identificado, erróneamente, con debilidad y falta de visión en el mundo empresarial. No obstante, lo que se cataloga como debilidad y falta de visión no es otra cosa que el papel de co-creadora que busca consenso para evitar la anihilación de la especie o en el peor de los casos, el de la empresa. El pensamiento independiente y la reforma al ideal colectivo tradicional es la carta de triunfo en las negociaciones. La habilidad de establecer puntos de vista de modo asertivo y reconocer en qué momentos es requerido tener “piel dura” para conseguir el cierre de un contrato son el resultado del bagaje de crianza cultural donde se nos exigía reconocer y cubrir las necesidades de los demás, antes de que fueran expresadas. Las mujeres traemos a la mesa de negociación la innovación de un balance entre vida personal y vida de trabajo fuera del hogar. A diario rompemos con ideas discriminatorias, esto al sentar pautas en políticas públicas relacionadas con sueldos equiparables, igualdad de oportunidad de empleos y extinción de roles sexualizados en el área laboral. Somos la fuerza transformadora del mundo empresarial del nuevo milenio.

La responsabilidad de ser revolucionarias paradigmáticas llega con una advertencia: aquella de mantener la visión de quienes somos cuando no estamos en la función de mujer de negocios. No debemos obviar la carga que tiene sobre nosotras el discurso milenario del rol de mujer, la cual se entrega a todos y se pierde a sí misma en el cumplimiento de sus deberes; la que se define, únicamente, a base de sus acciones, tareas y su lenguaje, y en el torbellino de actividad y horarios -en muchas ocasiones- se pierde la esencia de “La Mujer”. Hemos de incorporar y exigir un tiempo especial -aunque sean tan sólo 60 minutos a la semana- para encontrarnos con nosotras mismas, sin sentirnos culpables por ese tiempo no regulado por listas, horarios o agendas.

Nos encontramos en el umbral de una era de redefinición. Un momento histórico donde las mujeres del mundo deciden establecer límites, mientras salen al encuentro de sus sueños y se abrazan con la mujer atrapada entre las exigencias. En este momento de redefinición, escogemos con qué quedarnos y qué desechamos. Hacemos una lista de los sueños que dejamos en pausa al comenzar a ser de los demás y cuáles son viables para completar hoy día.

Que quede claro: esto no es un grito de guerra, esto no es una hoguera para el género masculino: esto es un despertar, una negociación con nosotras mismas. El proceso de aprendizaje termina el día en que nuestro cuerpo deja de vivir. Tomemos pues, un tiempo para admirar la evolución de la mujer que somos y las mujeres que estamos criando. Tiempo para sanar las heridas, analizar las enseñanzas aprendidas y dejar huella en nuestro mundo laboral. Tiempo para comenzar a narrar nuestra nueva historia.

(La autora es profesora universitaria; colaboradora de la empresa puertorriqueña H.E. Educational Training & Professional Development Center y psicóloga clínica licenciada en Puerto Rico. Obtuvo su grado doctoral en Psicología Clínica de la Escuela de Medicina de Ponce, Puerto Rico; actualmente se desempeña como Asociada Post-Doctoral en Psicología Clínica Multicultural en Centros de Salud y Cuidado Primario en el Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut. Puede contactar con la autora desde autores@tisoc.com)