lunes, 28 de febrero de 2011

El poder de la palabra: El arte de estar bien

Moraima Oyola

Hay dos pasos para vivir bien:

Vive decretando. Hay triunfos que sólo se alcanzan a través del decreto. Cuando vives con la convicción de que algo que has estado esperando te pertenece, lo conquistas. Cuando decretamos, lo que hacemos es anticipar. Siempre que quieras algo, no esperes a tenerlo para entonces verlo. Aléjate del famoso dicho "ver para creer", pues el orden está invertido. Primero tú crees y luego ves.

Algunas personas jamás llegan a "ver" porque aun no se conocen a ellas mismas. No tienen una idea de que hay cientos de sueños aguardando por ellas, suplicándoles que los conviertan en realidad. Viven sometidas a grandes limitaciones porque piensan que es lo único que existe para ellas. Se detienen a esperar el tiempo, sin darse cuenta de que no depende del tiempo, sino de ellas mismas, y no tiene que ser otro día, sino AHORA. Decretar te da el poder de dominar aquellas cosas que son mayores que tú. Te ayuda a crear lo que aun no existe y te transforma en lo que todavía no eres. Aunque algunos piensen que has perdido el sentido, sigue decretando, no en el futuro, sino ahora, porque el creer es llamar lo que no es como si lo fueses.

Visualiza lo que anhelas y convierte lo imposible en posible sólo con tu palabra. Recuerda que hay mucho poder guardado en lo que hablas, porque cuando lo haces estás enviando energía que transforma un panorama completo. Recuerda que sólo por una palabra un pueblo completo sigue a un líder. Esto se vio demostrado hace 46 años, cuando en una marchaMartín Luther King logró reunir a más de 200000 personas y decretar: "Sueño con el día en que todos los hombres seamos iguales". Su decreto se hizo realidad. Con una palabra se da consuelo. Con una palabra puedes transformar tu vida y decir: "PUEDO".

¡Levántate, cree, lucha, pero sobre todo, descubre el arte de estar bien!

Moraima Oyola es empresaria, motivadora y escritora puertorriqueña. Es Directora Ejecutiva de la fundación Forjando un Nuevo Comienzo, en su país natal. Fue premiada en Estados Unidos como la Mujer Award 2006. Ofrece talleres de motivación a la clase empresarial y ha participado en foros junto a grandes personalidades como Rigorberta Menchú.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Coaching para mujeres: Mujeres profesionales y familia, un difícil equilibrio

Matilde Pérez

1. Compaginar la carrera profesional y vida privada es también cosa de hombres Toma esta frase como una consigna: la mujer no es la única responsable de compaginar la vida profesional y familiar. El hombre también debe hacerlo. No es posible que en el siglo XXI el hombre se quede al margen de este trabajo común. Las tareas domésticas y el cuidado de los niños son cosas de dos. Y no sólo las mujeres se beneficiarán de no hacer dos jornadas laborales, sino que también los hombres y la sociedad en general: los hombres porque se enriquecerán al practicar la gestión doméstica y la sociedad que podrá sacar provecho del talento de las mujeres.

Uno de los problemas no resueltos de la paridad es que las mujeres no han alcanzado masivamente los puestos de responsabilidad en la empresa y la sociedad. Uno de los obstáculos con el que se encuentran es la responsabilidad de la vida familiar. El estereotipo de la mujer cuidadora y abnegada y unos horarios con reuniones que se prolongan hasta tarde son una verdadera barrera. Así que muchas renuncian tarde o temprano a desarrollar su trayectoria profesional.

El momento de la maternidad es crítico en este sentido, pero el desánimo por los obstáculos que hay que salvar en ese mundo de valores tan masculinos es frecuente. Sin embargo, son cada vez más numerosas aquellas que consiguen llegar allí donde se han propuesto.

El coaching es de gran ayuda para facilitar el recorrido: ayuda en la organización del tiempo, ordena las actividades según su prioridad respecto a los objetivos y un plan trazado estratégicamente.

El coaching es un proceso que te reconciliará con tus objetivos, aquellos que aun no has cumplido y aquellos a los que siempre aspiraste. El coaching es un antídoto del estrés que te hace menos operativa, legitima la defensa de tus ambiciones y te da la mano para superar los obstáculos profesionales y personales. El coaching es un método para redactar tu plan de acción personalizado, perfeccionarlo y ajustarlo a medida que lo vas desarrollando.

2. Cuando el trabajo y la familia son incompatibles, hay que negociar

La familia y los hijos son temas recurrentes en el coaching de mujeres. La mujer profesional necesita ocuparse de su trabajo, de su familia, de sus hijos; todo esto influye en su vida profesional.

Cuando la mujer está trabajando piensa en la familia, organiza los deberes, las cenas, los baños y es ella quien adapta su agenda para compaginar el ámbito familiar y el profesional. El hombre, exento de esa carga familiar, se siente liberado y no necesita tratar ni hablar de estas cuestiones, ya que en apariencia no tiene estos problemas. La mayoría tiene la posibilidad de centrarse en su trabajo sin las preocupaciones familiares cotidianas. Es evidente que muchos no son insensibles a sus hijos y a su familia, pero cuentan con el respaldo de su mujer para la organización e infraestructura doméstica (hijos, plancha, etc.).

Frente a esta situación tan desigual, la negociación de las tareas domésticas es primordial. No aceptes la carga, negocia sin confrontación, con asertividad y decisión. Las mujeres no negocian bastante y dudan mucho antes de formular peticiones que les interesan. Integrar la negociación en la vida cotidiana es uno de los objetivos prioritarios del coaching para mujeres.

3. ¿Cómo se interponen los estereotipos culturales a las responsabilidades profesionales?

La cultura sigue inculcando que las mujeres prefieren retirarse de la vida profesional para dedicarse a la familia. Es cierto que muchas mujeres renuncian a su carrera profesional y a su potencial, pero algunas lo hacen simplemente porque se sienten presionadas o piensan que es su única elección. El trabajo de mujeres y hombres no pesa igual dentro de la pareja.

Los supuestos que siguen animando a la mujer a abandonar su trabajo son:

  • El estereotipo de mujer cuidadora de la familia.
  • La carga familiar bajo su responsabilidad exclusiva.
  • La mala reputación que tiene la ambición profesional de las mujeres vinculada al argumento de que la auténtica realización de la mujer es ser madre y lo único importante para ella son los niños (sobreentendiendo que el resto es muy secundario).

4. Las parejas modernas también

En muchas parejas modernas con similar nivel de formación y responsabilidades comparables, el acuerdo que consiste en que quien gane menos dinero seguirá al que gane más, equivale a paralizar a la mujer. Primero, por la respuesta estadística de que el hombre gana un 30% más; segundo, porque la maternidad retira a la mujer temporalmente del ámbito laboral y le hace perder tiempo justamente en el período en que debería dedicarse a su promoción.

5. Posicionamiento de la mujer en el trabajo

A las mujeres les cuesta apropiarse de su trabajo, de su estatus y de los proyectos que están bajo su responsabilidad. En muchas ocasiones, las mujeres esperan que algo o alguien superior hagan de guía; no se atreven a exponer o llevar a cabo sus iniciativas y el resultado es que a menudo aceptan o incluso buscan un rol secundario, se quedan al margen o ven como alguien rentabiliza sus ideas.

Depende de ti adoptar una posición más proactiva, no abandonar tus objetivos, llegar lejos. Esto lo veremos en la segunda parte del artículo.

Matilde Pérez es Dra. en Ciencias Sociales, especialista en Management y Habilidades Directivas, coach formada por Tisoc Coachville. Actualmente es Directora del proyecto www.coachingparamujeres.es

lunes, 14 de febrero de 2011

Coaching con caballos: Cambios mesurables

Talia Soldevila

Cualquier terapia o aprendizaje experiencial o vivencial da resultados más poderosos y efectivos que las terapias o aprendizajes pasivos o presenciales. El coaching asistido con caballos no es diferente en este sentido, pero sí difiere comparativamente de métodos convencionales de coaching y/o psicoterapia al ofrecer una media de cinco sesiones para producir cambios notables en los coachees (Ferwin & Gardiner 2005). Esta metodología es efectiva, duradera, rápida y además, proporciona cambios mesurables.

Jung sugirió que los caballos representan uno de los arquetipos mitológicos más profundos de la humanidad. Desde la antigüedad el hombre ha sentido atracción por esta criatura enigmática de belleza magnética e increíble poder. Considerado por celtas, griegos, indoeuropeos, íberos, bereberes y asiáticos como compañero de los Dioses y mensajero entre nosotros y lo divino, el caballo personaliza la metáfora de sanar que se refleja en una mitología rica. (McCormick & McCormick. 1997).

Como ya he comentado en varias ocasiones desde ERDC, el coaching asistido con caballos se basa en una serie de actividades investigadas y estudiadas por profesionales de la salud mental y especialistas equinos de asociaciones profesionales como EAGALA (www.eagala.org y www.eagala.org.uk), que involucran al cliente (coachee) y al caballo en una unión para realizar estas actividades, que son sencillas a simple vista. Ejemplos de actividades son: conseguir que el caballo no se mueva dentro de una zona delimitada, hacer que el caballo haga un circuito determinado sin tocarlo, conseguir que vaya del punto A al B, etc. Por supuesto, el cliente no precisa de ninguna experiencia previa con caballos para realizar estas actividades y de la misma manera, tener conocimientos y experiencia con caballos no asegura que se complete la actividad con éxito.

En el coaching asistido con caballos no se busca que el cliente culmine una actividad con éxito; el trabajo se centra en analizar cómo se realiza la actividad y qué recursos busca el cliente para completarla. En la gran mayoría de actividades hay tres reglas generales: no tocar, no hablar y no chantajear al caballo (utilizar comida). Por lo tanto, se induce al cliente a pensar de manera creativa, lateral y auténtica, lo que, por lo general, conduce a un cambio. Esto también estimula al cliente a utilizar su lenguaje corporal de forma consciente. Asimismo, la mayoría de las actividades se realizan con los caballos en libertad, es decir, sin cuerdas ni cabezadas. De esta manera, se provee al caballo de la libertad necesaria para comportarse como un caballo y no como un animal sometido, es decir, si el caballo quiere huir del cliente siempre lo podrá hacer. Es más, de producirse esta huida, se utiliza como poderosa herramienta durante el procesamiento con el cliente, invitando a hacer preguntas u observaciones limpias tales como: "Me he dado cuenta de que el caballo se ha ido cuando tú...." "¿Qué sientes al ver marcharse al caballo?" "¿Se relaciona o es paralelo a algo que vives en tu vida?", etc.

Una de las máximas que se aprende en el coaching es: "Si quieres conseguir algo nuevo, haz algo diferente", (Manual Aprender a Ser Coach - El Sistema de Coaching TISOC). Es mediante los cambios que se consegue modificar patrones de conducta. Esta simple frase contiene un universo de sabiduría.

Desde mi experiencia profesional, veo una y otra vez con mis clientes cuán fácil es estancarse en la repetición de una manera determinada de hacer las cosas aun viendo, comprobando y experimentando que no funcionan. Cuando el coach ayuda al coachee con reflexiones como: "¿Te está funcionando lo que haces?" o "¿Cómo podrías hacer para cambiar lo que está pasando?" se observa cómo el rostro del coachee cambia por completo y de repente tiene un "Aha moment". A partir de ahí comienza a utilizar sus recursos creativos, a dejar fluir su mente y, sin lugar a dudas, acaba por aprender algo valiosísimo que podrá aplicar en su vida cotidiana: que el cambio produce resultados diferentes.

Las actividades que utilizo cuando realizo coaching con mis clientes siempre están enfocadas a provocar ese cambio que les permitirá ver las cosas desde otra perspectiva. Por ejemplo, recientemente me vino un equipo de trabajo de una empresa cuyo nombre no revelaré para mantener la confidencialidad. Eran siete personas. Cuando comenzamos la primera actividad resaltó enseguida que este grupo no podía estar más desunido, sin embargo, trabajaban juntos. Venían justamente por eso, para reforzar la cohesión. La premisa por parte del director de RRHH que me contrató era que aunque todos eran buenos en su trabajo, sólo faltaba mejorar coordinación y la comunicación del equipo, lo cual resultaba en poca productividad. Además, el equipo estaba entrando en un círculo de quejas y actitudes de reproche que desmotivaban y creaban desunión.

Los dos caballos en la pista estaban reflejando el estado del grupo: totalmente desinteresados y apáticos. El ejercicio era simple, habían montado ellos mismos el circuito y tenían que conseguir que uno de los caballos realizara el circuito solo, sin tocarlo, hablarle ni chantajearlo. El otro caballo permanecía en la pista. El grupo había tenido un minuto para discutir una estrategia; pasado el tiempo, les pedí que comenzaran. Todos se posicionaron según habían planeado. Pasaron varios minutos y nadie se movía, no se miraban entre ellos; eran simplemente siete individuos juntos en la pista, pero sin ningún objetivo común. Los caballos tampoco se movían, tanto el que habían escogido como el otro estaban totalmente desconectados y ausentes. Intercedí para preguntar qué ocurría y las respuestas varias iban en la línea de: "no se quiere mover", "nosotros ya estamos bien puestos, pero el caballo no coopera", "el caballo no entiende", palabras que denotaban acusación, falta de responsabilidad, carencia de visión realista.

Les di paso a que siguieran y el cuadro fue prácticamente el mismo. Dos personas del grupo tomaron la iniciativa de moverse un poco alrededor del caballo, pero éste seguía medio dormitando y desconectado. Tuve que interceder cuatro veces haciendo las mismas preguntas de diferente manera.

El grupo estaba claramente resistiendo a la cohesión y los ánimos comenzaron a cambiar de pasividad a frustración a enfado. Aproveché este cambio para hacerles una serie de preguntas como: "¿Os está funcionando vuestra estrategia inicial?" "¿De qué manera podríamos cambiar el presente?" "¿Habéis pensado si vuestra posición influye al caballo para que se mueva?" "¿Qué representan los demás compañeros en esta actividad?". Esto dio paso a algunos comentarios referentes a su propia desconexión, comentarios que utilicé para profundizar más en el tema. Todos estuvieron de acuerdo en que funcionaban como individuos, pero no había un sentimiento de equipo.

Les di varios segundos más para replantear su estrategia. Esta vez hubo más participación activa y consiguieron que el caballo se moviera unos metros. Comenzaron a mirarse los unos a los otros, a gesticular, a utilizar la expresividad de sus caras para comunicarse. A medida que el grupo se iba uniendo más y más mediante la comunicación no verbal, los caballos comenzaron a estar más receptivos, tanto que el caballo que no estaba dentro de la actividad también se sumó a ella.

No consiguieron acabar el circuito con el caballo, pero en las siguientes actividades su afán de cooperación y apoyo al grupo había cambiado notablemente, incluso consiguieron realizar una actividad en un tiempo récord.

En casos como este me gusta dejar pasar un tiempo para que los asistentes interioricen los cambios y tengan tiempo de practicar nuevos enfoques. Este grupo regresará después del verano para reforzar los cambios experimentados. De momento, me enviaron un correo electrónico constatando que ya se habían producido cambios en el grupo y que todos habían impreso las fotos que les envié de los caballos con los que trabajaron para tener más presente el cambio que debían trabajar entre ellos.

(Talia Soldevila es Coach Personal formada por TISOC y especialista equina)

viernes, 11 de febrero de 2011

Reflexiones sobre el papel del Coaching en la formación de la comunidad educativa

Por Olga Edith López Abril

La educación es una empresa. Esta afirmación tiene doble vía de interpretación. En primer lugar, se asume la educación como un compromiso "personal" por formarse, con miras a convertirse el individuo en un ser útil a la sociedad y construir, en su proceso de formación, un proyecto de vida. Esto implica el reconocimiento y desarrollo de habilidades del individuo, la adquisición y adecuada aplicación de aprendizajes nuevos, el reconocimiento y la apropiación de valores, la formación del autoconcepto, el establecimiento y la concreción de sueños, ideales y metas acordes con las distintas etapas de la vida, la construcción de conocimiento y de autoconocimiento. Un proyecto de vida es ya una empresa.

En segundo lugar, la educación es una empresa si se considera su análisis desde la perspectiva de las instituciones que se dedican a ella como negocio. Así, el sector educativo es uno de los sectores de la economía, una fuente de ingresos con base en el cual surgen organizaciones.

Bien podría pensarse que las instituciones educativas, por ser "formadoras", "guías", "orientadoras", realizan en los individuos llamados "educandos" procesos de coaching, con miras a dirigir el establecimiento de la meta mayor denominada proyecto de vida y de las metas menores que de ella se desprenden. Sin embargo, esto no se da.

En el contexto latinoamericano, la educación se dedica en un gran porcentaje a la transmisión de "información" (transmisión de conceptos) útil para el educando donde predomina, aun hoy, el método memorístico y de repetición de información. La "formación" se limita a la transmisión de valores, acordes con el discurso de la institución y las necesidades de la sociedad.

Aunque las legislaciones educativas han considerado la necesidad de cambio en los programas educativos que van desde el preescolar hasta la educación superior y han optado por impulsar el aprendizaje autónomo, la educación por competencias, el aprendizaje significativo y participativo, la enseñanza virtual y global, entre otros, no puede decirse que el proceso de formación llegue al nivel de coaching, arte que consiste en la aplicación de una metodología de aprendizaje interpersonal desde el asesoramiento o acompañamiento de una persona que asume el rol del coach (guía) y otra que asume el rol de coachee (aprendiz), que puede ser un individuo o un grupo de personas.

El objetivo principal del coaching es desarrollar la autoconfianza del coachee para que sea capaz de tomar decisiones y asumir responsabilidades, de manera que a partir de ello alcance los objetivos o metas propuestos al inicio del proceso; en el caso del educando, el proyecto de vida puede verse como el objetivo principal, pero pueden darse otros objetivos: crear hábitos de estudios, aprobar una asignatura, descubrir y desarrollar habilidades, etc. Pero ni el maestro, ni la institución, ni los padres son coaches ni cuentan con las herramientas y la habilidad para orientar, de manera diferente de la común, la concreción del proyecto de vida de los jóvenes.

Así como hace falta un proceso de coaching en la formación de los educandos, hace falta también en los demás estamentos que conforman la comunidad educativa, es decir: la familia, los maestros, los directivos y el personal de servicio. La comunidad educativa en general hace parte del proceso de formación y debería estar sintonizada en dicho proceso. Sin embargo, esto no siempre se evidencia. Por esta razón, es común ver que mientras la institución promueve ciertos valores, los padres de familia inculcan otros diferentes y el entorno extra-académico y extra-familiar (amigos) impulsa otros. A su vez, el personal de servicio de apoyo en las instituciones (administrativos y personal de servicios) no se ve involucrado de manera directa en el proceso y sus integrantes son considerados, en su mayoría, como entes aislados. No hay sintonía.

De esta forma, así como los educandos se verían beneficiados por el proceso de coaching para el establecimiento de su proyecto de vida, el resto de la comunidad educativa también se beneficiaría con su aplicación. ¿Por dónde empezar?

Hay que considerar la posibilidad de acción que tiene el coaching en el ámbito educativo, identificar a sus participantes y verlos como los miembros de una organización que requiere apoyo, identificar sus necesidades y los aspectos en los cuales se puede brindar ayuda.

El interés central del Coaching Educativo es apoyar un aprendizaje individualizado que haga posible orientar, trasmitir y enseñar un nuevo modelo de educación a alumnos, maestros y padres, pilares de la comunidad educativa, y adaptarlo al modelo pedagógico de la institución. Con este nuevo modelo (Coaching Educativo), los estamentos centrales del proceso de formación no serán los contenidos curriculares, ni el sistema de evaluación, sino la comunidad educativa y los seres humanos que la conforman.

Para lograr su propósito, el Coaching Educativo busca hacer evidente las capacidades y el talento de los entes implicados en el proyecto educativo, de manera que así se pueda optimizar su desarrollo personal y profesional. Esto significa descubrir talentos en los directivos, el cuerpo docente, los educandos, la familia, el personal de apoyo, la comunidad y buscar su alineamiento.

Así, el propósito del Coaching Educativo supone la instauración y realización del proceso del coaching en tres ámbitos centrales: el ámbito familiar (coaching familiar), que brinda a los padres de familia o tutores responsables las herramientas necesarias para apoyar la formación que ofrece la escuela; el ámbito escolar (coaching en el aula), que prepara al educador, maestro, guía, a los orientadores vocacionales, psicopedagogos y psicólogos educativos como asesores en el proceso de formación del educando; el ámbito personal del alumno, donde se ofrecen al educando herramientas que le permitan llevar a cabo la concreción de sus proyectos o metas. Asimismo, conviene un proceso de coaching corporativo que involucre a directivas, entes administrativos y personal general de la organización educativa con miras a su alineamiento corporativo, alineamiento que se hace evidente y se materializa en el modelo pedagógico de la institución.

Como se observa, el coaching tiene un importante campo de acción en el sector educativo, viéndolo como la concreción de una empresa llamada "proyecto de vida individual" o como una empresa llamada "organización educativa".

Lamentablemente, el Coaching Educativo es poco conocido (por no decir "desconocido") en el contexto latinoamericano. Las instituciones educativas buscan ayuda a sus problemas en modelos educativos, asesores pedagógicos y otros profesionales relacionados con las humanidades (pedagogía, psicología, administración) y en muchos casos descargan el encuentro de soluciones en el área de RRHH; no siempre se obtiene la respuesta esperada, ni se logran soluciones efectivas. En estos casos bien vale la pena que las instituciones y sus miembros vean y busquen otras posibilidades de ayuda desde fuera: el Coaching Educativo es una solución.

(La autora es Lic. en Lenguas Modernas y Mg. en Lingüística Española. Es editora de ERDC y dirige la Editorial Sumasaberes).

miércoles, 9 de febrero de 2011

Coaching virtual: Interacción a distancia y sin distancias

Por María José Bedoya

El coaching es un método que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. El proceso se lleva a cabo mediante la interacción de un coach (asesor, tutor, guía) y un coachee (individuo o grupo de personas que persiguen una meta), interacción que difiere de aquella establecida entre maestro y alumno en el sector escolar, en cuanto a que en el coaching el coachee tiene las propias respuestas a sus dudas y es él quien encuentra la solución a sus problemas por medio de la ayuda, la asesoría, el acompañamiento del coach, figura que le facilita su autoaprendizaje y autoconocimiento por medio del método de interrogación, formulación de preguntas cuyas respuestas tiene el coachee. Por lo tanto, el coaching dista de la educación magistral: es una introspección del coachee.

La relación que se da entre coach y coachee no tiene que ser necesariamente presencial, esto quiere decir que es posible realizar un proceso de coaching a distancia y "sin distancia" gracias a la Internet y otros medios tecnológicos. A este tipo de coaching se le denomina Coaching Virtual.

En esta categoría de coaching, el coach cumple con su papel de facilitador, guía, acompañante del coachee, impulsor de sus procesos de cambio, tarea que realiza mediante la comunicación y el despertar de la motivación y la sensibilización de su coachee por medio de sus palabras.

La comunicación es el elemento fundamental del Coaching Virtual; es por medio de ella que el coach podrá fungir como observador de los comportamientos de su coachee y podrá orientar su proceso. De acuerdo con lo anterior, es de prima importancia que el coach que desarrolle Coaching Virtual posea excelente competencia comunicativa, en especial en lo que refiere a la habilidad de lectura de discurso escrito. Esto es evidente al tener en cuenta que la no interacción presencial hace que ciertos rasgos propios del discurso verbal, paraverbal y no verbal sean nulos a la vista y se evidencien por medio de palabras. Y es que en las interacciones virtuales, principalmente en aquellas que se dan por medio del chat o el correo electrónico, no siempre se manifiestan las emociones de manera explícita; sí, existen los emoticones y las cámaras web, pero no siempre se usan estos recursos.

El coach como observador de la realidad de su coachee, a pesar de la distancia, hace lectura de las comunicaciones virtuales que entabla con éste. Se centra en el mensaje explicito (manifestado en el contenido), el aspecto emotivo del mensaje (la fuerza, el estado de ánimo, las emociones), el estilo discursivo e incluso la no respuesta, pues el silencio también significa. Cada palabra del coachee es importante; el orden de sus ideas en su expresión escrita es importante, tiene un significado y da pistas claves no sólo en relación con su mensaje explícito, sino también con lo implícito, como sus estados de ánimo, sus miedos, entro otros aspectos. El discurso escrito revela una imagen del coachee; su estilo de escritura es un reflejo de su ser.

A partir del análisis del discurso escrito del coachee, el coach debe construir su propio discurso, acorde con lo que su cliente necesita. Sus mensajes deben ser de seis clases:

  1. Informativos: claros, concisos, sin pie para la ambigüedad; siempre ha de preguntarse si la información suministrada ha quedado clara.
  2. De motivación: que promuevan en el coachee una actitud hacia el cambio y la mejora en sus acciones y la consecución de sus metas.
  3. De recordación: resúmenes que hagan recordar acuerdos, fechas, tareas planeadas.
  4. De coordinación: que permitan organizar y regularizar los modelos de coaching acordados por los participantes.
  5. De feedback: retroalimentación y evaluación del proceso.
  6. De cierre: conclusión de etapas y del proceso.

Cada mensaje debe ser expresado según el tipo la intención comunicativa que se desea transmitir, el propósito que lo origina, el proceso que se lleva a cabo y las necesidades y estilo del coachee. El discurso ha de adecuarse el interlocutor y a la situación comunicativa y ha de originar en el receptor (coachee) una reacción positiva para su proceso de coaching.

Ahora bien, en términos de estructura, la sesión de Coaching Virtual personal incluye:

  • Preparación del ambiente de la sesión virtual.
  • Mensaje introductorio de recordación y demanda de compromisos pendientes.
  • Diálogo entre coach y coachee en relación con los compromisos, las posibles dudas, el proceso, las novedades que surjan y el tema o las actividades propias de la sesión según el cronograma establecido.
  • Retroalimentación.
  • Cronograma para entrega de nuevos proyectos o concreción de compromisos.
  • Cronograma para pronunciarse sobre proyectos.
  • Recordatorio previo al cierre.Finalización de la sesión por parte del coach.
En el caso de tratarse de una sesión de coaching grupal, la organización es la siguiente:
  • Preparación del ambiente de la sesión virtual.
  • Mensaje introductorio de recordación y demanda de compromisos pendientes.
  • Retroalimentación general de tareas y compromisos efectuados.
  • Definición de grupos de trabajo para la actividad o tarea de la fecha.
  • Explicación de actividades.
  • Actividades y consejería.
  • Retroalimentación de actividades de la sesión.
  • Cronograma de nuevas tareas y compromisos.
  • Cierre y motivación de parte del coach.

Es evidente que la distancia no es un impedimento a la hora de hacer coaching. Basta con tener la actitud, la habilidad y las herramientas comunicativas y tecnológicas necesarias para desarrollarlo, herramientas que favorezcan el acercamiento de las partes: coach y coachee.

¡Que la tecnología sirva para unir, no para aislar!

La autora, de nacionalidad guatemalteca, es profesional en publicidad. Trabaja en el área de la motivación personal y el coaching.

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