domingo, 28 de abril de 2013

Coaching y salud: Ahora también

Ahora también "me siento" al otro lado de la mesa
Inés Montiel Higuero
autores@tisoc.com

     La vida es frágil, como el ser humano mismo. Generalmente no pensamos en ello, pero forma parte de nuestra esencia más íntima.  Aunque en el día a día no seamos conscientes, somos vulnerables. La salud y la enfermedad son los dos extremos de la misma cuerda, dos polos inseparables; un polo nos da la posibilidad de disfrutar, mientras que el otro nos permite crecer. Pero siempre en el centro de dos extremos encontramos un punto intermedio: el bienestar. Nuestro nivel del bienestar depende en esencia de nuestra actitud, de cómo seamos capaces de vivir nuestra salud o nuestra enfermedad; para ello debemos realizar un trabajo personal que nos lleve a disfrutar de cada instante, saborear cada segundo, ser agradecidos, buscar y dar siempre lo mejor de nosotros mismos. Cultivemos nuestra actitud ante los acontecimientos del día a día (que no siempre son los que nos gustarían), para conseguir siempre nuestro máximo nivel de bienestar.
  -Era una mañana soleada, había salido de guardia y me encontraba dando un paseo con mi perro por el campo. Podía disfrutar de unas vistas espectaculares desde donde me encontraba: campos verdes y al fondo el azul intenso del mar que se llegaba a confundir con el cielo. La temperatura, ya tibia, me permitía recibir los rayos de sol en los brazos y en la cara. Queen, mi perra, corría a mí alrededor sin parar. La vida era maravillosa.
     De repente sentí un intenso dolor en mi tobillo izquierdo, al tiempo que caía al suelo. Un poco aturdida, sin saber bien qué pasaba, me senté e intenté incorporarme, pero el dolor me lo hacía imposible. En poco tiempo me encontré con una bota de fibra de vidrio en mi pierna,  unas muletas para desplazarme y la indicación de reposo con la pierna en alto.
     Era el peor momento para tener que parar por la enfermedad (bueno realmente no hay ningún momento adecuado), pues en los siguientes días tenía que dar respuesta a importantes compromisos laborales adquiridos hacía meses. Me encontraba en un buen momento de desarrollo profesional, se empezaban a materializar muchas posibilidades por las que había luchado duro hasta ese momento y parecía que tenía que posponer algunas cosas durante varias semanas.
     A pesar de todo y con la ayuda de las personas que me quieren, conseguí continuar, más o menos, mi ritmo frenético de trabajo. No aproveché la oportunidad para cuidar mi salud (la enfermedad, bien interpretada, es una oportunidad para mejorar) y lo que se podía haber solucionado en poco tiempo, siguiendo las recomendaciones oportunas, se convirtió en una larga y penosa enfermedad que consiguió paralizarme durante nada más y nada menos que dos largos años. Por el sobresfuerzo realizado dada mi actitud ante el accidente, se comenzaron a suceder diferentes síntomas y signos que derivaron en el diagnóstico de siete hernias discales en la columna. Durante los siguientes tres meses (que viví tan intensamente hasta el punto que me parecieron tres años) se sucedieron exploraciones, pruebas y visitas a distintos profesionales y se barajaron diferentes diagnósticos: tumor cerebral, esclerosis múltiple, etc.; todas posibilidades terribles que progresivamente iban minando mi moral y mi capacidad de lucha y respuesta.
     El final de este camino tortuoso fue vida de reposo, nada de actividades que pudieran implicar esfuerzos físicos, un corsé de inmovilización en la columna y toneladas de fármacos. Todo esto con 38 años, una vida por delante y en pleno despegue personal y profesional. La consecuencia casi natural que se podía esperar sucedió y la depresión terminó de aniquilar mi capacidad hasta de pensar. Sin embargo, fueron los largos paseos por la playa los que me permitieron reencontrarme con mi esencia y tomar la decisión de buscar un camino de sanación y así fue cómo la integración de la medicina alopática con fisioterapia y terapias alternativas, junto a los cuidados y el amor de mi familia, pareja y amigos, consiguieron que en mí creciera, de nuevo, la semilla de la vida.
     Pasaron los tiempos de silencio, de no entender nada, de lucha sin descanso contra la enfermedad. Hoy sigo teniendo siete hernias, sigo viviendo con el dolor, pero vivo una vida tan normal y con tantas o tan pocas restricciones como la de cualquier persona. Muchas cosas han cambiado en estos años (ya van a ser ocho y contra todo pronóstico no estoy inmovilizada). He aprendido mucho, incluso me atrevería a decir que soy un poco mejor en lo personal y mucho mejor en lo profesional (ahora, como médico soy capaz de entender mucho más a mis pacientes), pero sobre todo, he aprendido que mi nivel de bienestar no depende de mi nivel de salud ni de la gravedad de mi enfermedad, mi bienestar  depende fundamentalmente de mi actitud ante los acontecimientos que me suceden.
     ¿Cómo me "siento" en el otro lado de la mesa? Cómo médico que atraviesa un proceso de enfermedad me he cuestionado paradigmas científicos, emociones, hábitos, capacidades y habilidades. El camino recorrido me ha permitido recuperar la esencia de mi vocación y retomar la palabra como arma terapéutica fundamental. Sentada en "el otro lado de la mesa", experimento la importancia de la comunicación entre cualquier profesional de la salud y yo como paciente. Ahora "siento" el poder de las palabras de estímulo, de las palabras creadoras de ambientes de empatía, de las palabras que son capaces de proyectar y crear futuro de bienestar - .

     A través del Coaching para la Salud te propongo un camino de trabajo profesional y personal para ayudar a tus pacientes a que aumenten su experiencia de bienestar, sea cual sea su nivel de salud o de enfermedad. Donde tu paciente quiera llegar depende, en gran medida, de su actitud y tu trabajo; como profesional, consiste en ayudarle a encontrar su máximo potencial.
(Inés Montiel Higuero es coach personal y se dedica al sector de la salud)

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viernes, 19 de abril de 2013

Coaching para Singles

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Soltería es el estado civil, con reconocimiento legal, en la que se encuentra aquella persona que no ha contraído matrimonio. En este sentido es la opción contraria al casamiento o matrimonio. Aquellas personas que están en esta situación se les denomina soltero o soltera.

El estado la soltería es el estado ideal para muchas personas, o por lo menos, lo es, durante algunos momentos de la vida; pero llega el día en que la soltería ya no te hace feliz, no apetece estar solo, sino desarrollar un plan de vida en común con alguien, crear una familia y ser feliz con la misma persona durante mucho tiempo.

Buscad en vuestra mente, en recuerdos, en películas, en las conversaciones con vuestros/as colegas, en mitos, tópicos, estereotipos, frases hechas…. Lo de estar soltero acostumbra a tener connotaciones peyorativos. ¿ Por qué es negativo no tener pareja, o porqué está mal visto?

Se me ocurren diferentes respuestas a esto: por la religión que nos han inculcado, las normas sociales de convivencia, los estereotipos sociales… o existe algo en el ser humano que le hace buscar de manera innata a su media naranja sin estar influido por la sociedad? Yo no lo tengo claro, os invito a buscar vuestras propias respuestas.

Qué tiene que ver el Coaching con encontrar pareja.

Coaching es un método que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. Hay muchos métodos y tipos de coaching. Entre sus técnicas puede incluir charlas motivacionales, seminarios, talleres y prácticas supervisadas.

Responde a estas preguntas: antes de empezar el proceso de COACHING.

  1. ¿Estoy completamente seguro de que quiero una relación estable? Si no lo estoy, entonces qué es lo que quiero? ¿ En qué momento de mi vida estoy y porqué no tengo pareja?
  2. ¿Qué necesito y porqué?
  3. ¿ Qué puedo ofrecer?
  4. ¿ Qué pasos he realizado ya?
  5. ¿Qué he hecho hasta ahora?
  6. ¿Me he equivocado durante el proceso? ¿ En qué me he equivocado?

Creo que no lo tienes claro; Necesitas iniciar un proceso de Coaching.

Las preguntas nos ayudan a focalizar la densidad de informaciones que hay en nuestra mente en punto concretos, siguiendo un orden, una pauta que nos clarifica el camino.

Esther Sancho
Global Coach
La autora es empresaria con más de 10 años de experiencia en el área de los recursos humanos y mundo de la moda e imagen. Es Licenciada en Psicología, Formadora, Asesora de Imagen y Personal Shopper y está certificada por TISOC / Coach Ville en
Coaching personal y Ejecutivo.

lunes, 15 de abril de 2013

¿La razón o la relación?

Todos tenemos derecho a pensar lo que queremos y nadie tiene por que pensar como nosotros, ya que al otro le cabe el mismo derecho.

Por eso discutir por la razón, daña la relación, y consume energía.

No podemos ver todo blanco o negro, los casos cambian y todos tenemos perspectivas diferentes de las situaciones y la vida.

Somos libres de modificar nuestras opiniones, por eso no vale la pena discutir.

La pregunta es:

¿Como lograr un nivel de contacto con el otro, manteniendo una conversación sobre diferencias sin agredirnos?

La respuesta es:

“Aceptando”.

  • ACEPTAR: No significa estar de acuerdo, sino respetar el derecho de ver, de opinar y de sentir distinto.
  • ACEPTAR : Es tener la mente abierta para comprender como el otro opina y porque.
  • ACEPTAR: No es destruir la opinión del otro sino tolerarla, de la misma forma que esperamos que otros acepten la nuestra.

Para Aceptar es necesario conocernos nosotros mismos y aceptarnos también.

Es una forma de Empezar por casa :  “Siendo el cambio que queremos ver en el mundo”

Cuando sabés quien sos y te aceptás no tenés necesidad de defender tus razones a ultranza, porque ya no te identificas con ellas, y  no temes cambiarlas o perderte al hacerlo.

Entonces, cuando alguien  “menos – precia” tus opiniones, no lo confundís con un “menos  - precio” personal y podes soster una conversación mas productiva.

Harás importante lo importante, te afectará aquello que permitas, no le darás autoridad a quien no la tiene, y no te comprarás lo que no te sirve.

Pero para evaluar todo esto, es necesario aceptar primero.

Respeta las opiniones de los otros, si se unen a las tuyas, aprende a jugar en equipo, y si no es así sigue tu camino y no te detengas hasta llegar a tu meta.

“Las querellas no durarían mucho si el error estaría en una sola parte”
Duque de Rochefoucauld

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Nora Biderman
Counselor Coach Ontológico

miércoles, 10 de abril de 2013

La persuasión en los medios de comunicación

 

Prof. Jorge Pérez-Renta

autores@tisoc.com

Cada día, no cabe duda que las estrategias de publicidad afinan con mayor detalle su intención de provocar interés en los espectadores, clientes y posibles consumidores. Estos esfuerzos se han convertido en ejercicios de absoluta creatividad para lograr el propósito anhelado: persuadir.

En su acepción más pura -específicamente según la RAE- la persuasión implica la “aprehensión o juicio que se forma en virtud de un fundamento”.  En una sencilla búsqueda por las redes cibernéticas, es posible encontrar cientos de definiciones sobre este término que le llevarán al mismo lugar: persuadir significa “cambiar su juicio”, “modificar su pensar”, “establecer un comportamiento”, todo luego de influir en sus conocimientos por medio de argumentos.  Entonces, según el alcance y la penetración de los medios de comunicación, es lógico suponer que estos mensajes se emitan a través de estos canales para cautivar a las masas.

Precisamente, ese interés por el alcance masivo de la persuasión ya provocaba grandes preocupaciones desde inicios del siglo pasado.  Con las reflexiones del teórico social Harold Lasswell sobre las técnicas de propaganda utilizadas para la Primera Guerra Mundial, ya se advertía de “la irracionalidad de las masas” que sucumbían ante la manipulación.  Esta estrategia sentó un precedente para el desarrollo de los medios masivos que hoy sufren grandes transformaciones, entre ellas, la integración de la televisión digital anunciada para el 2009.

            Al reflexionar con detenimiento sobre este tema, tal vez usted se piense demasiado listo/a para rendirse ante este juego que, remitido al contexto histórico, parecerá algo lejano.  Sin embargo, le recomiendo que piense un poco.  Por más que evite caer en su trampa, el mensaje que los estrategas de la persuasión han concebido buscará la forma de acercarse; cuando menos lo espere, habrá penetrado algún rincón de su espacio vital.  De manera atractiva y seductora, el bombardeo de mensajes interesantes con imágenes poderosas sobre los últimos destinos turísticos, la colonia de moda o el automóvil de mayor rendimiento tocará a su puerta.

            En su libro Age of Propaganda (2002), los psicólogos Anthony Pratkanis y Elliot Aronson afirman que un televidente promedio de los Estados Unidos podría ver casi 40 mil comerciales publicitarios al año.  Si a eso añadimos otros esfuerzos publicitarios (2.6 comerciales de radio, medio millón de pancartas desplegadas en avenidas concurridas y 40 millones de mensajes enviados a través de correo directo o la Internet), no parece haber escapatoria.  Tarde o temprano, todos recibiremos –directa o indirectamente— el impacto seductor de un mensaje persuasivo.

            Sobra decir que los medios de comunicación han servido como plataforma para la ejecución de estrategias persuasivas que conmueven, inquietan y provocan. Aún con los cambios forzosos por las nuevas tecnologías, los medios no han perdido tiempo en inventar maneras creativas de transmitir los mensajes persuasivos que, en principio, fundamentaron su existencia.  Pratkinis y Aronson aseguran que “cada sociedad requiere un mecanismo para tomar decisiones, resolver disputas y coordinar actividades”.  En el caso de las sociedades capitalistas, dicen lo siguiente: “hemos escogido la persuasión”.  ¿Y por qué esta herramienta y no otra?

            Sencillo: la persuasión en los medios de comunicación ha servido con fidelidad a sus propósitos.  Gracias a ella, hemos consumido bebidas carbonatadas, viajado a destinos exóticos y también votado en las elecciones.  Sigue siendo la herramienta perfecta para convencernos sobre las tendencias de moda que inducen al cambio social.  Y seguirá seduciendo con mano suave, pero firme a las masas consumidoras.

            Y también a todos nosotros.  Queramos o no.

(El autor es profesor, escritor y guionista de televisión. Posee un Máster en Comunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón en Puerto Rico.)

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