viernes, 30 de mayo de 2014

Gerencia: La combinación entre lo estratégico y lo táctico

La combinación entre lo estratégico y lo táctico

Angélica Camelo Daza

autores@tisoc.com

"Todos los sueños, planes y meta, carecen de valor si no son llevados a la acción".

       Esta frase, expuesta por O.G Mondino en su libro El Vendedor más grande del mundo,ha sido inspiración para muchas personas.  Muchos hemos asumido la tarea de descubrir la veracidad de esta frase y hemos descubierto su fuerza y verdad.

       La historia a nivel mundial nos ha demostrado que aquellos líderes - algunos de ellos gerentes - que han tenido la habilidad de establecer metas y retos a largo plazo con valor sin importar su tamaño y que ha tomado el riesgo de construir este futuro, han tenido resultados acertados en la acción y éxitos en la materialización de su visión.

       Resumo. Una vez revisada tanto la teoría como la práctica, puede decirse que la habilidad primordial de un gerente es la de ser capaz de soñar con los ojos en las estrellas, pero con los pies en la tierra, tal como lo expresa el conferencista Miguel Angel Cornejo en su libro Compromisos para ser líder. Yo añadiría a esta expresión, la habilidad de contagiar a su entorno de su sueño, considerando que éste incluye una construcción de equipo.

       La habilidad de ser capaz de entender y transmitir cómo la cotidianidad es una pieza determinante para la gran construcción del sueño propuesto, es lo que marcará la diferencia en el aporte y legado al entorno en donde se vive.
       Las gerencias con mentalidad cortoplacista condenan a una organización a expirar, de igual manera que lo harían las gerencias que sólo sueñan y no se atreven a convertir sus sueños en realidad. 

       Revisando la figura descrita a continuación, diseñada por Rafael Reyes García delProyecto Atlatl  (proyecto mexicano para fomentar la transparenia y combatir la corrupción), se puede analizar la integralidad que debe manejar una gerencia con el fin de tener el resultado esperado.  La ausencia de alguno de sus pasos o actividades tendrá un resultado que, en la mayoría de los casos, puede no ser necesariamente el esperado por los inversionistas o Junta Directiva y la sociedad.
 

Visión
+
Habilidad
+
Incentivos
+
Recursos
+
Plan
=
Cambio


Habilidad
+
Incentivos
+
Recursos
+
Plan
=
Confusión
Visión
+


Incentivos
+
Recursos
+
Plan
=
Ansiedad
Visión
+
Habilidad
+

+
Recursos
+
Plan
=
Cambio gradual
Visión
+
Habilidad
+
Incentivos
+

+
Plan
=
Frustración
Visión
+
Habilidad
+
Incentivos
+
Recursos
+

=
Arranque en falso

       Un solo ingrediente nunca hace la diferencia. Así pues, es la combinación acertada de varios elementos la que lleva a un impacto importante y positivo en la organización.  De esta manera queda entendido que un ingrediente no es más importante que  otro, sino que todos cumplen exactamente un papel protagónico para que el resultado final sea efectivo.

       La última palabra en materia de Gerencia aún no se ha escrito, está se escribe todos los días en la acción y será demarcada por la coherencia entre lo dicho y lo hecho, entre lo planeado y el resultado, entre la intención y la definición, entre lo sembrado y lo recogido, entre el liderazgo y el trabajo en equipo de aquellos que hoy están en la palestra jugando este papel.

       La única que nos evaluará sobre el acierto o desacierto de las decisiones tomadas será la historia. Lamentablemente, cuando se cuente será tan sólo un pasado que ya no será posible cambiar.  Hoy, aquellos que tienen un puesto privilegiado, en donde su voz incluye autoridad, decisión, poder e influencia tienen la oportunidad no sólo de trazar un futuro, sino de construirlo; un futuro en el que se pueda reflejar el corazón de una colectividad deseosa de un mejor entorno.

      Concluyo estas palabras, retomando unas frases pronunciadas por el señor Presidente de Colombia, Dr. Álvaro Uribe Vélez, en el marco del lanzamiento del Plan 2019: "Si nos quedamos simplemente en la visión de largo plazo y no hay trabajo todos los días, esa visión se nos convierte de ilusión a frustración.  Y si trabajamos intensamente, pero no tenemos visión de largo plazo, nos posee la incertidumbre, porque no sabemos hacia dónde dirigirnos.  Es muy importante adquirir conciencia de la necesaria combinación de la visión de largo plazo y el trabajo cotidiano".

(Angélica Camelo Daza es Administradora de Empresas y Especialista en Pensamiento Estratégico y Prospectiva, de nacionalidad colombiana. Actualmente dirige su propia empresa).

martes, 27 de mayo de 2014

8 pasos para vincular Personas y Negocio

Hace unos años asistí, en Amsterdam, a un curso dirigido por Norm Smallwood que marcó un antes y un después en mi forma de elaborar el Plan Anual de Recursos Humanos. Es una de esas experiencias que no se olvidan con facilidad. Aprender aprendiendo es fascinante y eso es lo que hicimos durante dos intensas jornadas. Norm nos daba las pautas y los asistentes a trabajar duro para desarrollar un proceso que sirviera para vincular personas y negocio.
Quiero compartir las ocho ideas que aprendimos en base a una metodología de preguntas con respuestas, trabajadas en grupo:
 Identificar en dónde se va a elaborar una estrategia de Recursos Humanos. Para ello empezamos con la primera ronda de preguntas: ¿Cuántos criterios comunes de éxito o de compra conocemos de nuestros clientes? ¿Cómo deberíamos segmentar nuestra actividad empresarial? ¿Qué criterios de éxito se necesitan para los distintos segmentos de producto y/o mercado? ¿Cumplimos todos estos criterios con una única organización o con más de una? Nos ayudará a dar respuesta a estos interrogantes tener siempre al alcance documentos tales como los organigramas, estructura organizativa, inventario de Capital Humano, estudios de mercado, plan de marketing, acuerdos del Comité de Dirección…
 Identificar las tendencias prioritarias en el entorno. Esta segunda parte la llevamos a cabo trabajando en equipo y con el mismo método: ¿Qué está ocurriendo en el entorno económico? ¿Cuál es el estado de la demanda de nuestros productos y/o servicios ? ¿Cuáles son los criterios de compra de nuestros clientes? ¿Qué les ocurre a los clientes de nuestros clientes? ¿En qué medida consideramos que esta información es exacta? ¿Cuál es la naturaleza de la relación que mantenemos con nuestros proveedores? ¿Cuál es el grado de competencia en el sector? ¿Qué tendencias sigue el grado de competencias? ¿Cuál es la base de la competencia? ¿Se produce algún cambio en la misma? ¿Cuál es la naturaleza de su tecnología? ¿Con qué rapidez se cambia? ¿Cuáles son nuestras hipótesis sobre el comercio electrónico? ¿Cuál es nuestra relación con las autoridades reguladoras? ¿Cuáles son las expectativas de nuestros superiores? Esta fase es enormemente interesante ya que nos va a posicionar en el ambiente en el que operamos a diario.
 Determinar las principales fuentes de ventaja competitiva. Seguimos preguntando: ¿Cuáles son las fuerzas clave que impulsan nuestra empresa? ¿Cuáles son las más relevantes fuentes de ventaja competitiva? ¿Cuáles son las prioridades criticas de los directivos clave de nuestra empresa? Para ello es útil tener en cuenta los planes de operaciones, entrevistas con altos directivos, planes de negocio… Esto nos ayudará a identificar los cinco principales cambios que podrían producirse en un futuro previsible y que impactarán en la innovación, costes, servicio y calidad… En definitiva se trata de identificar los criterios de nuestra ventaja competitiva y la manera de medirlos, para integrarlos con las tendencias del entorno…
 Identificar nuestras competencias culturales y técnicas. ¿Qué tipo de cultura necesitamos para tener éxito en el mercado? ¿Qué actitudes y conductas debemos reforzar en el futuro para que podamos alcanzar los objetivos con mayor facilidad que en el pasado? ¿Qué imagen debería tener el lado humano de nuestra empresa? Las fuentes de información que nos pueden ayudar a responder estas preguntas son el vinculo de la estrategia, declaraciones de la misión y visión, encuestas de satisfacción de clientes o entrevistas, declaración de los valores principales… En este punto es interesante identificar ejemplos de conductas que respondan a ¿cómo nos gustaría que las personas modificaran  su conducta en el futuro para obtener mejores resultados que los actuales? ¿Quién hace que?¿Quién las tiene?¿Dónde están?¿Qué se ha dicho o se ha hecho?¿Cuáles son los resultados deseados en esta situación? Ejemplos: • Personas individualistas, brillantes y perseverantes. • Creatividad incesante. • Férrea disciplina en el control de costes. • Excelente capacidad de aprendizaje. • Equipo de trabajo multifuncional y pocos niveles jerárquicos. • Franqueza a la hora de expresar los logros. • Dinamismo adecuadamente orientado. • Aceptar riesgos de manera disciplinada…
 Reconocer las características culturales que menos necesitamos. ¿Qué características disfuncionales de la organización presentan los principales obstáculos para el éxito de nuestra organización? ¿Qué características disfuncionales de la organización eliminaría para obtener los mejores resultados posibles? Las fuentes de información a tener en cuenta pueden ser: Estudios de valor, Estudios sobre el engagement y compromiso de la plantilla, Grupos de debate con los empleados. Es importante detectar cuando la gente hace cosas sin sentido de manera sistemática (virus organizacional).Hay que identificar y eliminar el virus crónico que frena el ritmo de nuestras actividades.
 Elaborar prácticas efectivas de Gestión de Personas. ¿Qué practicas efectivas en el área de GESTIÓN de PERSONAS contribuirán en mayor medida a lograr una organización con las características anteriores? ¿Qué prácticas tendrán mayor influencia? ¿En qué orden y en qué plazos se deben llevar a cabo las iniciativas? Fuentes de información a utilizar: Avances creativos; Estudios comparativos y prácticas recomendadas; Asociaciones profesionales de RRHH; Periódicos, libros y consultores…
 Identificar planes de acción. ¿Qué se hará? ¿Quién lo hará? ¿Quién más debe participar? ¿Cuándo se entregarán los informes provisionales? ¿Cuándo se entregará el informe final? Fuentes de información: Participación de los encargados de su ejecución; “Los mejores y con más talento”; Conectados políticamente; Modelos creíbles a seguir; Avances creativos; Estudios comparativos y prácticas recomendadas; Periódicos, libros y consultores…
 Evaluación de los resultados. ¿Cuáles son los propósitos de las evaluaciones? ¿Qué resultados queremos evaluar? ¿Quién deberá facilitar la información? ¿Cómo deberíamos realizar la evaluación?
La primera vez que hicimos este trabajo nos llevó tiempo, pero aprendimos muchas cosas que estaban ahí y que no nos habíamos parado a pensar. El estudiar el mercado y lo que estábamos haciendo fue el primer paso para desarrollar todo un plan que por primera vez nos permitía de una forma clara unir PERSONAS y NEGOCIO.

 Por Jaime Pereira

viernes, 23 de mayo de 2014

Primero oportunidades y luego fortalezas

En estos tiempos de crisis es habitual escuchar casos de gente con varias carreras, un par de docenas de idiomas, un puñado de masters,  una gran habilidad para la cocina y que además corre un par de maratones al día, que no encuentra trabajo o, algo peor, que está trabajando en algo muy por debajo de “lo que le corresponde”. A veces pienso que quizás deberían haber dedicado menos tiempo a estudiar y más a “ver mundo” y a entender lo que realmente se necesita.
Si durante años se ha contratado a estos perfiles es porque las empresas han contratado “al peso” y lo han llamado “guerra por el talento”. Por el mismo precio tenían unos profesionales de los que presumir del mismo modo que algunos cazadores cuelgan sus trofeos en el salón. Y para bien o para mal, el nivel de la mayoría de las empresas de este país no parece que esté demandando gente tan preparada.
Vale, ya sé que lo anterior es una exageración pero tengo la sensación de que en demasiadas ocasiones nos centramos demasiado en lo QUE somos o en lo que se supone que valemos en lugar de en PARA QUÉ somos valiosos.
A estas alturas todavía me encuentro a muchísima gente que no se da cuenta que a ninguno nos van a pagar por decir lo buenos que somos (bueno excepto a ese medio centenar de parlamentarios españoles a los que el domingo les habrá tocado la lotería de las elecciones europeas). Si alguien está dispuesto a pagarnos una nómina o una factura es porque necesitan algo y nosotros podemos solucionarlo.
Digo esto porque cuando se habla de Branding Personal existe una importante tendencia a centrarse en uno mismo. No me extraña que algunos digan que esto consiste en alimentar el ego. En los primeros lugares de cualquier post con los “secretos” para ¿crear? una Marca Personal suelen aparecer dos factores, descubre tu pasión y descubre tus fortalezas.
Eso de descubrir aquello que te hace bueno y con qué cosas disfrutas es algo necesario pero completamente inútil si no se tiene en cuenta algo más importante. Me refiero a tener claro si esas fortalezas y esa pasión le interesan a alguien.
Como ya he dicho muchas veces, es fundamental darse cuenta que una Marca Personal no es algo que se tiene sino algo que se deja. Por lo tanto, una Marca Personal será más fuerte cuanta más gente haya interesada en ser “marcada” o en que dejes una huella en ellos. Y eso sólo se producirá si consideran que lo que tu ofreces es relevante, útil o necesario para ellos. Si eres un gran apasionado o tienes unas fortalezas que sólo te sirven para ponerlas en un DAFO, mejor olvídate de ser tenido en cuenta.
El DAFO siempre me ha parecido una herramienta aburrida a la que siempre he tenido manía. Pero ya que la tenemos deberíamos tener en cuenta el resto de las letras además de la F de fortalezas. En la vida no todo lo importante empieza con F. Creo que es fundamental poner en primer lugar la O de oportunidades.
·         ¿Qué oportunidades detectas?
·         ¿En qué puedes ayudar?
·         ¿Qué problemas existen?
·         ¿De qué modo puedes hacer que las cosas mejoren?
Creo que primero hay que encontrar el problema y luego buscar en tu mochila las herramientas que te permitan arreglarlo. Quizás no necesites tener un equipo supersofisticado (Fortalezas) para resolverlo, puede que baste con un poco de cinta aislante y tu experiencia. Quizás tener varias carreras y un par de docenas de idiomas pueda convertirse en una debilidad cuando se trate de satisfacer las necesidades más frecuentes.
Una de las cosas que suelo decir en mis cursos es que debemos ser un poco macarras y tratar de buscar problemas. Es en los problemas en donde están las oportunidades. Quizás en muchas empresas no se dan cuenta de lo mal que están haciendo algunas cosas o lo sencillo que sería mejorar otras, pero si tu eres capaz de ver esa carencia o esa opción de mejora sólo tienes que ver de qué modo puedes ayudar y ofrecerte para llenar un hueco que quizás ni se han enterado que tienen.
Si estás esperando que aparezca una oferta de empleo que encaje con tus fortalezas puedes esperar sentado pero si detectas carencias que puedes suplir quizás te consideren como una opción valiosa y a tener en cuenta. Entre otras cosas porque sólo tu les ha abierto los ojos.
Creo que es imprescindible saber con qué herramientas contamos y de qué mimbres estamos hechos. Pero las personas somos polifacéticas y somos buenos en algunas cosas y podemos llegar a serlo en otras. Pero la relevancia o el valor no es algo absoluto sino relativo, es algo que va a depender de la oferta y la demanda, de lo que te necesitan o de la gente que pueda ofrecer lo mismo.
Hasta hace algunas décadas, tener una carrera o un master podía ser una fortaleza, ahora no lo es o lo es mucho menos. Al dejar de mirarnos el ombligo o dejar de pensar en lo injusto que es el “sistema” porque no nos da lo que “merecemos” podremos empezar a mirar al exterior y encontrar el modo de ser útiles aunque quizás lo que podamos aportar no sea precisamente aquello en lo que somos más fuertes… aunque siempre podemos mejorar.

Por Andrés Pérez Ortega

Reseña del libro: ¿Quién te dijo que no puedes?

Moraima Oyola
autores@tisoc.com

Autora: Moraima Oyola Pizarro
Forjando un Nuevo Comienzo
2008

       El Libro ¿Quién te  dijo que no puedes? presenta la historia real de un  hermoso presente nacido sobre las huellas del  dolor. Es un homenaje  a la capacidad ilimitada de los seres humanos para sobrevivir y superarse. Es un manual para aprender a volar por encima del pasado, compartiendo herramientas  para ayudar a otros a vivir. Nos enfrenta sin reservas al desesperante drama de la pobreza  y la violencia. Describe con acierto las terribles emociones de una víctima, estremeciéndonos con su dolor  para luego devolvernos la vida.

       ¿Quién te  dijo que no puedes? narra la historia  de una joven empresaria  que vivió en extrema pobreza y fue sometida a maltrato por parte  de su padre durante los primeros dieciséis  años de su vida. Nos relata como a sus trece años  de edad comenzó a trabajar durante las madrugadas en un vertedero (lugar donde se arroja la basura) en su país natal, Puerto Rico.

       En su libro, Moraima Oyola  nos cuenta que hubiera dejado todo lo que tenía a cambio de recibir los abrazos de su padre y que por no tenerlos, sufría todo el tiempo. Al nacer, subió a un enorme barco lleno de desafíos y ensueños. Se encontró con una persona  que era la que la acompañaría durante todo el  viaje hasta llegar a puerto seguro. ¡Ese era su padre! Lamentablemente, esa no era su verdad. 


       El manual nos brinda detalles acerca de cómo su papá, durante todo el  viaje,  la dañó, hirió y maltrató bajándose en un puerto, dejándola  huérfana de amor  y de su compañía irreemplazable, enfrentando profundas  tristezas y enormes naufragios, pues en el asiento que dejó vacío nunca volvió  a sentarse nadie. Vio  su despedida, pero jamás  su regreso.

      Los primeros seis capítulos del libro hablan de los eventos más horribles que vivió en su casa, incluyendo cuando su padre intentó quemarla viva junto a su familia. También relata cómo su padre le ocasionó una herida en su pie con una botella de cristal, cuando ella tan sólo tenía solo 10 años, diciéndole: "Cada vez  que veas esa herida recuerda que me voy a encargar de que tú seas  una porquería y te convertiré en una basura".

      Los ocho capítulos restantes narran  cómo esta joven se levantó y decidió cambiar su historia convirtiéndose en una gran motivadora, cambiando su dolor por valor.

      La autora nos brinda  herramientas para alcanzar la abundancia  y vivir  en perdón al llevarnos a desarrollar  el potencial necesario para alcanzar nuestros sueños. Este libro  inspiracional  nos  enseña a:

      1. Nunca  aceptar  un no  por respuesta.

      2. Desarrollar la capacidad para el manejo de emociones.

      3. Vivir  decretando.

      4. No abandonar nuestro lugar.

      5. Creer aunque otros no crean.

      6. Conseguir la transformación de un guerrero empresarial.

      7. Herramientas  de  empoderamiento para llegar a  ser  un empresario  exitoso.

      8. Vivir  en perdón.

      9. Cambiar la dirección del viento.

      10. Cambiar la manera de ver las circunstancias.


      El libro es una invitación  a modificar nuestra manera de ver las cosas para  que surja un cambio que nos revele una  gran verdad. ¡En el mundo existen dos tipos de  personas: los realistas y los soñadores. Hay una gran diferencia entre ambos: los realistas  saben perfectamente hacia dónde van, los soñadores YA ESTUVIERON ALLÍ.


(Moraima Oyola es empresaria, motivadora y escritora puertorriqueña. Es Directora Ejecutiva de la fundación Forjando un Nuevo Comienzo, en su país natal. Fue premiada en   Estados Unidos  como la Mujer Award 2006. Ofrece talleres  de motivación  a la clase  empresarial y ha participado en foros junto a grandes personalidades  como Rigorberta Menchú.)  

viernes, 16 de mayo de 2014

Reflexiones: El orgullo, nuestro mejor amigo y el peor enemigo

El orgullo, nuestro mejor amigo y el peor enemigo
José Ramón García Melián
autores@tisoc.com


 Antes que nada, quiero expresar mi agradecimiento a la Editora, Olga Edith López, por su invitación a participar en esta sección, y a mi tutora, Silvia Díaz, por haberme recomendado. No sé si será de ayuda lo que pueda escribir, pero no será porque no lo intente (¡La verdad es que si no lo intento, Silvia me suspende!).

       No suelo ver mucha televisión, pero cuando lo hago me gusta ver algún documental que me interese o alguna serie en las que aparecen personajes extraños o peculiares, personajes que desde la ficción me aporten algo nuevo para utilizar en mi vida o para entender a los demás. De entre esas series podría destacar la antigua policíaca Colombo.Pero  no sólo yo me fijé en él, también le atrajo el método de este particular policía a Jim Camp, el autor del libro De entrada diga No. Otra serie llamativa que también podría mencionar es  House, con ese doctor aparentemente insensible y de trato difícil.

       Sin embargo, aparte de esas dos series mencionadas con anterioridad y alguna otra, hay una que creo va por su 7ª temporada en Estados Unidos y que me llama mucho la atención. Me refiero a la serie Monk. El protagonista de esta serie es un investigador y expolicía, que sufre un desorden obsesivo compulsivo muchas veces combinado con fobias impredecibles: miedo a las alturas, a los gérmenes, a las multitudes, la a leche, al desorden,  a la suciedad, etc. Estos miedos llegan a obsesionarle hasta el punto de distraerle temporalmente de la investigación que realiza, e incluso ser un obstáculo insalvable para poder continuarla, si no es por su ayudante.

       Así como Adrian Monk es esclavo de sus miedos, muchas personas son esclavas de lo que llamamos "orgullo" y del que en el diccionario de la Lengua Española se describe como "arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles". A pesar de que algunas personas consideran que el orgullo es algo bueno, yo he comprobado que es la causa de muchas discusiones, enfrentamiento con los amigos o los compañeros de trabajo, malos entendidos, etc., e incluso en Coaching puede llegar a ser un obstáculo para progresar, tanto para el coach como para el coachee.

       Decía El Quijote: "Yo sé quién soy", y es curioso porque uno de los efectos del orgullo es que no nos deja ver ni ser quiénes realmente somos, es más, a veces nos hace deambular por caminos totalmente ajenos a nuestra forma de ser y andamos sin posibilidad de retorno empujados por una fuerza interior que no nos deja ceder ni tan siquiera ante la razón.

       Aunque ya de adulto he logrado controlar en gran medida los efectos malignos del orgullo, reconozco que durante gran parte de mi vida ha sido uno de mis grandes problemas. Últimamente me ha ayudado mucho el aplicar como elemento de control un concepto de negociación que Jim Camp emplea en alguno de sus libros, y que él denomina la "no necesidad" y que yo he extrapolado para uso en mi vida personal y profesional.

       ¿No le ha ocurrido que ha discutido con un amigo, un alumno, un profesor, su marido o esposa, teniendo o sin tener razón, y no ha sido capaz de finalizar la discusión, o días después de hacer las paces con esa persona? A mí me ha ocurrido muchas veces y lo que recuerdo me pasaba algunas veces por la cabeza era: "¿Por qué tengo que ser yo el que dé el primer paso?". La respuesta era porque tenía la "necesidad" de: tener la razón, quedar bien, etc. Creo que nuestro orgullo nos produce una necesidad de mantenernos en una posición antinatural que obedece mayormente a una satisfacción de nuestro "Yo" interior.

       Si lo pensamos bien, realmente sólo tenemos necesidad de respirar, alimentarnos, beber agua, dormir, vestirnos y poco más. El resto son deseos, pero que de ninguna manera limitan nuestra supervivencia. Generalmente olvidamos esto y hacemos imprescindible y defendemos con gran vehemencia cosas, actitudes o pensamientos mundanos, que realmente no tienen importancia para nuestra vida.

       Un psicólogo amigo, Fernando Moreno, me contó una vez un cuento de un mono y unos cacahuetes que viene como anillo al dedo. Decía así: "En algunas zonas de África se cazaban los monos atando bien fuerte al árbol una bolsa de piel. Ponían en su interior cacahuetes, la comida preferida del mono. En la bolsa había un agujero de tamaño tal que por él podía pasar justamente la mano del mono, pero que una vez llena, cerraba el puño y ya no podía sacarlo de la bolsa de cuero. ¡Pobre mono! Cuando veía que no podía sacar el puño lleno de cacahuetes por el pequeño agujero se ponía furioso, chillaba e intentaba huir. Todo era inútil. Por esfuerzos que hiciera no podía sacar la mano de la bolsa. Entonces el cazador salía del escondrijo. Cogía al mono. Le daba un golpe seco en el codo. El mono abría la mano y soltaba los cacahuetes. Así de fácil: con sólo abrir la mano y desprenderse de los cacahuetes el mono se hubiera salvado".

       ¡Cuántos son los que quedan cogidos, aprisionados, aferrados, atados a sus egoísmos o son arrastrados por negras pasiones que les destruirán y que en un inicio podían haberse liberado de ellas!

(El autor es estudiante de Coaching Personal en TISOC).

lunes, 12 de mayo de 2014

Una cereza sobre una calabaza

La mayoría de la gente sólo quiere ser feliz. Y que la quieran. No tienen (o no pueden tener) en realidad grandes aspiraciones, más allá de vivir el día a día y ser un poco felices. O incluso diría menos, vivir un poco tranquilos y poder comer y pagar las facturas. Puede parecer poco en estos tiempos de emprendedores exitosos que sacan sus empresas a Bolsa y las venden por una millonada. Pero eso es el caso de uno entre miles. Y ese ir viviendo es el pan de cada día de millones de personas.

Esas personas que son felices compartiendo una frase simple en Facebook o una foto mona de un gatito. No pretenden dar lecciones a nadie, ni ser filósofos, sólo compartir algo sencillo que les hizo sentirse bien por un momento. O ponen una foto suya, tal como son, sin Photoshop ni artificios. Ya saben que no son top models y tampoco lo pretenden. Sólo quieren un like de sus amigos. Eso los que tienen ordenador y acceso a Internet. Porque muchos no tienen ni eso.

Esas personas que trabajan todo el día para ganarse un sueldo con el que ir sobreviviendo. Porque la mayoría de los sueldos de muchísima gente no dan para muchas alegrías. No les permiten poner fotos desde la Gran Manzana, ni tuitear sus platos de diseño desde el restaurante de moda. Ni tener el último modelo de móvil, desde luego. Todos eso son lujos inaccesibles. Hablando de los que tienen trabajo, porque miles de ellos no lo tienen.
Y no hablo de países en vías de desarrollo, porque eso daría para muchos post y no sólo para un breve comentario. Hablo de nuestra sociedad occidental, la supuesta sociedad de la abundancia. Que cada vez tiene menos abundancia. O mejor dicho, mucha abundancia para unos pocos y mucha miseria para el resto.
Porque como ha dicho Zygmunt Bauman, la sociedad cada vez es más desigual. Nos encontramos con una gran masa cada vez más indiferenciada  (clase media+clase obrera) y una élite. Una cereza sobre una enorme calabaza. Los jóvenes de hoy tienen menos posibilidades de las que  tuvieron sus padres. Será la primera generación en muchos años que vivirá peor de lo que vivieron sus padres. Menos unos pocos afortunados.

Tener estudios ya no te garantiza nada. Ni tener una profesión tampoco. Ni haber nacido en el primer mundo. Los que podemos trabajar y permitirnos llegar a final de mes, salir de vacaciones, comprar algún capricho tecnológico, etc, somos unos afortunados. Y más si además vivimos en un país con libertad de expresión y de voto (por muchas limitaciones que eso tenga, tampoco seamos ilusos). Pero tampoco eso nos garantiza nada. Y ese desfase entre las expectativas y la realidad está provocando mucha depresión ansiedad.

Podemos seguir viviendo en nuestra burbuja 2.0, con nuestros “iguales” que gozan de un cierto nivel de vida y que se preocupan por sus éxitos profesionales y el número de retweets. O podemos mirar un poco más hacia fuera y contribuir. Evitando el consumismo, eligiendo el bienestar personal sostenible, comprando en tiendas de comercio justo, no tirando comida, colaborando con ONG, haciéndote voluntario, participando en los bancos del tiempo, denunciando las injusticias, reciclando y contaminando lo mínimo, y sobre todo, votando. Votando solo a los que su prioridad real sea seguir apoyando y manteniendo el estado del bienestar. Y si no lo haces por solidaridad, hazlo por egoísmo. Porque el día que la mayoría no tenga bienestar, casi nadie lo tendrá.

Y antes de acabar, un pequeño cuento:
La  historia cuenta que había dos hermanos que se querían con toda el alma. Ambos eran agricultores. Uno se casó y el otro permaneció soltero. Decidieron seguir repartiendo toda su cosecha a medias.Una noche el soltero soñó:- ¡No es justo!- Mi hermano tiene mujer e hijos y recibe la misma proporción de cosecha que yo que estoy solo.- Iré por las noches a su montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que él se de cuenta.A su vez el hermano casado soñó también una noche:- ¡No es justo!- Yo tengo mujer e hijos y mi futuro estará con ellos asegurado.- A mi hermano, que está solo, ¿quién lo ayudará?- Iré por las noches a su montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que se de cuenta.Así lo hicieron ambos hermanos. Y ¡OH, sorpresa!, Ambos se encontraron en el camino, una misma noche, portando sacos uno para el otro. Se miraron, comprendieron lo que pasaba y se abrazaron con un abrazo de hermano, y su lazo era aún más fuerte, y para siempre.

¿Crees que puedes contribuir a hacer que el mundo sea un lugar mejor o prefieres vivir en tu torre de marfil? 

Por Mertxe Pasamontes

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