viernes, 9 de mayo de 2014

Inteligencia humana, empieza por ti

Inteligencia humana: empieza por ti
Fabio Ramiro Martínez
autores@tisoc.com


     En el ser humano, la inteligencia o habilidad para resolver problemas se empieza a desarrollar desde el nacimiento y probablemente desde la concepción; cada persona está genéticamente dotada de más o menos talentos (competencias) y éstos, a su vez, son desarrollados en mayor o menor escala por cada individuo, dependiendo de su entorno (ambiente social y familiar, nivel de educación, interés por la investigación, entre otros factores). Hemos sido dotados de un potencial creativo y de aprendizaje prácticamente ilimitado.

     Existen diferentes posiciones científicas sobre la utilización de nuestro cerebro y el desarrollo de nuestra inteligencia. Pyotr Anokhin, de la Universidad de Moscú, publicó en 1968 una investigación que demostraba la cantidad mínima de patrones potenciales de pensamiento utilizados por el ser humano; otros autores han desmitificado el concepto del uso mínimo del cerebro. Nos alegra saber que, dentro de todo ese constructo científico,  algunas investigaciones psicológicas afirman que en la medida en que el ser humano envejece, adquiere la capacidad de hacer conexiones cerebrales cada vez más complejas, con lo cual, el individuo que se propone desarrollar nuevas habilidades mentales puede lograrlo mediante un proceso consciente de entrenamiento.

     En este propósito debemos tener claro que nuestro cerebro nos ofrece todas las posibilidades para desarrollar al máximo nuestras facultades mentales. En este sentido, si nuestra facultad de pensar ordenadamente se entrenara cada vez más, nuestra inteligencia tendría como límite la meta que cada individuo quisiera imponerse.

     Si nos esforzáramos por desarrollar nuestras competencias de pensamiento, seguramente seríamos una especie en mejoramiento, capaz de alcanzar mejores niveles de calidad de vida; una especie inteligente para conocer y dominar sus emociones, sensaciones y actitudes Y, por ende, su comportamiento, no sólo al interactuar con los demás individuos, sino coexistiendo con la naturaleza y con su propia esencia.

    Si por lo menos aprendiéramos a valorar las competencias de pensamiento, entendiéndolas como fuente de ordenación y disposición de información, estaríamos desarrollando una habilidad consciente de "mejorar para existir".
No dudo de que habilidades mentales entrenadas puedan beneficiar nuestro diario vivir.

     El Coaching es un buen medio para ayudar en esta experiencia y para reforzar nuestra capacidad de pensamiento, de innovación y creatividad. No en vano, va ganando peso la especialidad de Coaching Creativo para autores literarios, artistas plásticos, arquitectos, músicos, cineastas, personas del teatro, actores y otros, aunque se extiende de forma imparable en los procesos relacionados con el desarrollo de competencias de pensamiento y creatividad en el ámbito corporativo y organizacional público.

     Tal vez si la especie humana adquiriera un método consciente para resolver problemas, esto le permitiría construir un mundo más simple y armonioso. El pensamiento, entonces, no es propiedad de alguien, simplemente es la materia prima universal para mejorar y ser más inteligentes.

     ¡Empieza hoy!

(Fabio Ramiro Martínez es Director Asociado de Pensamiento Corporativo- Colombia, Máster Certificado en Coaching por TISOC, Director de Martínez Asociados-Asesoría Empresarial,  conferencista y catedrático en Colombia-Suramérica).


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