viernes, 23 de mayo de 2014

Primero oportunidades y luego fortalezas

En estos tiempos de crisis es habitual escuchar casos de gente con varias carreras, un par de docenas de idiomas, un puñado de masters,  una gran habilidad para la cocina y que además corre un par de maratones al día, que no encuentra trabajo o, algo peor, que está trabajando en algo muy por debajo de “lo que le corresponde”. A veces pienso que quizás deberían haber dedicado menos tiempo a estudiar y más a “ver mundo” y a entender lo que realmente se necesita.
Si durante años se ha contratado a estos perfiles es porque las empresas han contratado “al peso” y lo han llamado “guerra por el talento”. Por el mismo precio tenían unos profesionales de los que presumir del mismo modo que algunos cazadores cuelgan sus trofeos en el salón. Y para bien o para mal, el nivel de la mayoría de las empresas de este país no parece que esté demandando gente tan preparada.
Vale, ya sé que lo anterior es una exageración pero tengo la sensación de que en demasiadas ocasiones nos centramos demasiado en lo QUE somos o en lo que se supone que valemos en lugar de en PARA QUÉ somos valiosos.
A estas alturas todavía me encuentro a muchísima gente que no se da cuenta que a ninguno nos van a pagar por decir lo buenos que somos (bueno excepto a ese medio centenar de parlamentarios españoles a los que el domingo les habrá tocado la lotería de las elecciones europeas). Si alguien está dispuesto a pagarnos una nómina o una factura es porque necesitan algo y nosotros podemos solucionarlo.
Digo esto porque cuando se habla de Branding Personal existe una importante tendencia a centrarse en uno mismo. No me extraña que algunos digan que esto consiste en alimentar el ego. En los primeros lugares de cualquier post con los “secretos” para ¿crear? una Marca Personal suelen aparecer dos factores, descubre tu pasión y descubre tus fortalezas.
Eso de descubrir aquello que te hace bueno y con qué cosas disfrutas es algo necesario pero completamente inútil si no se tiene en cuenta algo más importante. Me refiero a tener claro si esas fortalezas y esa pasión le interesan a alguien.
Como ya he dicho muchas veces, es fundamental darse cuenta que una Marca Personal no es algo que se tiene sino algo que se deja. Por lo tanto, una Marca Personal será más fuerte cuanta más gente haya interesada en ser “marcada” o en que dejes una huella en ellos. Y eso sólo se producirá si consideran que lo que tu ofreces es relevante, útil o necesario para ellos. Si eres un gran apasionado o tienes unas fortalezas que sólo te sirven para ponerlas en un DAFO, mejor olvídate de ser tenido en cuenta.
El DAFO siempre me ha parecido una herramienta aburrida a la que siempre he tenido manía. Pero ya que la tenemos deberíamos tener en cuenta el resto de las letras además de la F de fortalezas. En la vida no todo lo importante empieza con F. Creo que es fundamental poner en primer lugar la O de oportunidades.
·         ¿Qué oportunidades detectas?
·         ¿En qué puedes ayudar?
·         ¿Qué problemas existen?
·         ¿De qué modo puedes hacer que las cosas mejoren?
Creo que primero hay que encontrar el problema y luego buscar en tu mochila las herramientas que te permitan arreglarlo. Quizás no necesites tener un equipo supersofisticado (Fortalezas) para resolverlo, puede que baste con un poco de cinta aislante y tu experiencia. Quizás tener varias carreras y un par de docenas de idiomas pueda convertirse en una debilidad cuando se trate de satisfacer las necesidades más frecuentes.
Una de las cosas que suelo decir en mis cursos es que debemos ser un poco macarras y tratar de buscar problemas. Es en los problemas en donde están las oportunidades. Quizás en muchas empresas no se dan cuenta de lo mal que están haciendo algunas cosas o lo sencillo que sería mejorar otras, pero si tu eres capaz de ver esa carencia o esa opción de mejora sólo tienes que ver de qué modo puedes ayudar y ofrecerte para llenar un hueco que quizás ni se han enterado que tienen.
Si estás esperando que aparezca una oferta de empleo que encaje con tus fortalezas puedes esperar sentado pero si detectas carencias que puedes suplir quizás te consideren como una opción valiosa y a tener en cuenta. Entre otras cosas porque sólo tu les ha abierto los ojos.
Creo que es imprescindible saber con qué herramientas contamos y de qué mimbres estamos hechos. Pero las personas somos polifacéticas y somos buenos en algunas cosas y podemos llegar a serlo en otras. Pero la relevancia o el valor no es algo absoluto sino relativo, es algo que va a depender de la oferta y la demanda, de lo que te necesitan o de la gente que pueda ofrecer lo mismo.
Hasta hace algunas décadas, tener una carrera o un master podía ser una fortaleza, ahora no lo es o lo es mucho menos. Al dejar de mirarnos el ombligo o dejar de pensar en lo injusto que es el “sistema” porque no nos da lo que “merecemos” podremos empezar a mirar al exterior y encontrar el modo de ser útiles aunque quizás lo que podamos aportar no sea precisamente aquello en lo que somos más fuertes… aunque siempre podemos mejorar.

Por Andrés Pérez Ortega

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