lunes, 31 de marzo de 2014

Hábitos para preparar una buena digestión… de tus asuntos


Las cosas importantes suelen requerir de cierta calma. Y lograrla, ahora puede estar a un click. Aunque a veces lo olvidemos, todos sabemos por ejemplo, que comer despacio favorece la asimilación de los alimentos y un mejor aprovechamiento de nuestra energía. Quizás por eso los yoguis digan aquello de que “hay que beber los sólidos y masticar los líquidos”. Con nuestros “asuntos” y tareas pasa lo mismo: si queremos aprovecharlos debemos masticarlos de tal modo que facilitemos su asimilación. Con esto quiero decir algo evidente: ¿acaso no se nos “atragantan” a veces algunos “asuntos”?… Muchas veces suele ser porque no los hemos “masticado” suficientemente.


Si has desarrollado hábitos para estar en todo y dedicas un tiempo a diario para procesar tus asuntos pendientes, además de descartar lo que no requiere de tu actuación inmediata, lo que también te podría ayudar es poner un poco de orden en las “cosas” que sí tienes que hacer. Si sigues el diagrama de flujo podrás ver que hay distintas “cosas” que deberías atender… perosentirás cómo hay algunas que te apetecen más y otras que te dan pereza… y ya tenemos servida una nueva trampa para procrastinar.

Mark Twain, que según parece sabía mucho de productividad personal, decía que “El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera“.  Seguir el consejo de Mark Twain nos lleva a plantearnos una de las preguntas más importantes para preparar bien la digestión de cada uno de nuestros asuntos: ¿Cuál es la acción siguiente?… Vaya… qué tontería, ¿no?

“Tener una reunión con el cliente X” o “preparar el informe de seguimiento sobre el proyecto Y”, por ejemplo, no son acciones sino “cosas” o “asuntos” que están compuestos de varias acciones entre las cuales algunas podrían ser “Enviar un mail al cliente X para concertar una cita” o “Hacer un mapa mental con los distintos aspectos que debería incluir en el informe”. El problema de trabajar con “cosas”,”asuntos” o “tareas” en vez de hacerlo con “acciones” es que se suelen indigestar: unas veces las dejamos para otro momento mejor (que no llega) porque son muy grandes o porque no está suficientemente claro lo que tenemos que hacer y otras las hacemos pero nos dejan sin tiempo para otros asuntos que se van quedando…

Por eso, si queremos avanzar en todos nuestros proyectos de una manera equilibrada (no dejando algunos abandonados) y no volver a procrastinar, es importante que aprendamos a trocear en “acciones ejecutables de una sola vez”. Como dice David Torné, “El secreto para no procrastinar consiste en aprender a elegir el tamaño de la tarea para poder hacerla de una sentada”. Así pues, el nuevo hábito está servido: al procesar los asuntos pendientes, preguntarse sobre cada uno de ellos:

“¿cuál es la siguiente acción ejecutable de una sentada?”

Te va a salir una lista más larga pero también más fácilmente digerible, porque hay tres menús  que te ayudarán a preparar una dieta de tareas muy equilibrada:

§  La casi mágica “regla de los 2 minutos”. Si cuando estás procesando tus acciones pendientes te encuentras con alguna cuya ejecución te llevaría menos de 2 minutos (+ó-), hazla en el momento. Es más eficiente que volver a encontrártela, volver a descifrarla y volver a decidir qué haces con ella. Solo aplicar esta fórmula te dará una percepción muy positiva de haber avanzado. Casi mágica…
§  La delegación. Cuando la acción no te corresponde a ti o es mejor que la haga otra persona, puedes delegarla e introducir alguna pauta de seguimiento en tu agenda (si tiene que ser en una fecha concreta) o en una lista de asuntos pendientes.
§  El archivo de la acción para cuando llegue el momento idóneo para realizarla. Este es un asunto algo complejo en el que se encierra uno de los mayores aportes de GTD… Será mejor desmenuzarlo en otro post ;-)


 Por Alberto Barbero

viernes, 28 de marzo de 2014

Baguette: Éxito Exponencial

Éxito exponencial
Dir. Ricky A. Gomes
autores@tisoc.com
El éxito exponencial se refiere al proceso matemático de multiplicar números.¿Recuerdas las matemáticas que aprendiste y los diferentes cálculos que utilizaste en tu proceso de aprendizaje? Si sumamos 4 + 4 es 8 y si multiplicamos 4 x 4 es 16, pero si elevamos 4 a la 4ª potencia es 256. Corresponden al mismo número (4), suponen casi la misma cantidad de esfuerzo en hacer los cálculos si usamos una calculadora, pero hay una gran diferencia en los resultados.
Algunas personas están satisfechas con menores éxitos a lo largo de su vida y van sumando un poco cada vez. Algunas personas quieren multiplicar la alegría que tienen y los objetivos que desean lograr. Finalmente, otras demandan más de la vida y quieren lograr el éxito exponencial: es decir, elevar a la máxima potencia su nivel de éxito.
Recordemos: justo cuando el transbordador espacial entra en órbita tiene que gastar más combustible para obtener el impulso requerido para salir de la atmósfera. No obstante, una vez que se pone en órbita, gasta menos energía. De hecho, ser exitoso es como hacer ejercicio: al principio duele y te salen agujetas. Requiere también una gran cantidad de esfuerzo físico y mental para llegar hasta el punto en que te sientes bien y es estimulante. Una vez se llega al estado deseado, la energía fluye de forma natural y se convierte en determinación constante.
Necesitas aprender a personalizar el éxito con un plan que contemple tus necesidades y de acuerdo a tus dones, personalidad, habilidades, fortalezas y debilidades.
No se puede vivir de manera exponencial si mantenemos siempre el mismo patrón preestablecido que hemos usado o que otros usan, y no hacemos un cambio. Esos patrones te hacen algo exitoso, pero no exponencialmente exitoso. Para tales fines, tenemos que encontrar un nuevo patrón y hacer aquellos cambios pertinentes. 
A nadie -o a casi nadie- le gusta vivir en la mediocridad y sin hacer las cosas que saben que son capaces de hacer. A nadie le gusta ser de segunda clase. Todo el mundo -o casi todo el mundo- quiere ser reconocido como el mejor en algo por su talento y capacidad.
 De acuerdo: todos queremos, pero ¿por qué no lo tenemos? El deseo está ahí, pero ¿dónde está la acción para llevarlo al nivel de éxito que sabemos que merecemos y queremos? ¿a qué esperas? ¿qué vas a hacer para que suceda? ¿Quizás estamos esperando una terrible experiencia para hacernos cambiar? ¿Estamos esperando un milagro?, ¿que nos toque la lotería? o ¿que por arte de "magia potagia" algo o alguien cambie nuestras vidas? Las estadísticas demuestran que esto no sucederá. Así que vamos a empezar, AQUÍ y AHORA.
 Lo que no puedes pretender es conseguir que tu cosecha la recojas sólo dos semanas después de haber plantado la semilla. Necesitas descubrir lo que funciona para ti como parte de un proceso natural. Un proceso natural es algo que tú puedes hacer y controlar; algo con lo que te sientas cómodo, que sea apasionante para ti y que te permita alcanzar los logros. No tenemos que ir en contra de nosotros mismos para ser lo que queremos llegar a ser. Sólo basta buscar todo nuestro potencial interior y tomar las medidas necesarias. ¿Qué prefieres, ser feliz con tu cosecha o avergonzarte de tu cosecha? Esta es tu elección.
 Ten cuidado, porque el deseo y la complacencia tienden a contradecirse. Tú debes decidir complacerte en tu zona de confort o no, porque tu zona de confort, aquella que no te permite dar el salto, es la verdadera razón por la que no estás donde quieres estar. Seguro que puedes llenar una larga lista de excusas y justificaciones, pero si quieres dar el salto, deja de justificarte. Mírate por dentro para saber quién eres y a dónde quieres llegar. En caso contrario, te limitarás a hacer copias continuas de seguridad basadas en tu zona de confort y no llegarás muy lejos.
 Necesitarás herramientas adicionales: sobre todo, necesitarás aprendizaje para aplicar todas tus mejores habilidades. La formación es parte consustancial de toda persona de éxito, porque nos permite pasar de ser un simple violinista a Paganini.

(El autor es licenciado en Administración y Dirección de Empresas, Máster en Bolsa y Mercado de Valores, Coach (FPC), Coach Ejecutivo/Corporativo (CE) y Facilitador Autorizado (DC) de The Internacional School of Coaching / Coachville Spain. Es Coach Director Asociado de TISOC.)


lunes, 24 de marzo de 2014

Lo que las hormigas nos enseñan para la mejora de la gestión

El libro de Steve Johnson "Sistemas emergentes" me ha dejado unas últimas ideas que voy a compartir en este post. Surgen a partir del funcionamiento que muestran las hormigas granívoras y que estudió en profundidad Deborah Gordon.



1.  Más es diferente. De un lado porque hace falta una "masa crítica" para que las propiedades emergentes puedan producirse. De otro, "sólo a través de la observación del sistema completo en funcionamiento se hace evidente la conducta global". Conectando con las organizaciones, nos sugiere que hay características emergentes que no pueden surgir sin un determinado tamaño, así como la importancia de poder tener una mirada global al sistema que constituye la organización. Coger distancia para apreciarlo en sus dinámicas globales.
2. La ignorancia es útil. "Los sistemas emergentes pueden volverse inmanejables cuando sus componentes son excesivamente complicados. Es mejor construir un sistema densamente interconectado con elementos simples y dejar que la conducta más sofisticada aparezca paulatinamente". Cuanto más simple mejor. Demasiadas veces encontramos organizaciones que han construido elementos enormemente complejos, por ejemplo en la gestión por procesos o en la gestión del conocimiento o en cuadros de mando muy sofisticados, y esos elementos han acabado cogiendo vida propia y haciendo que la organización trabaje para ellos y no al revés.
3. Alentar los encuentros casuales. "Los sistemas descentralizados dependen fuertemente de las interacciones casuales". Cuanto más contactos se generan en el sistema, más capacidad tiene éste de enriquecerse y de producir un conocimiento compartido más rico. Muchas de nuestras organizaciones quizás no respondan bien al calificativo de "descentralizadas", sin embargo tienen una importante tendencia a estar "departamentalizadas", lo que a efectos de lo que aquí se menciona tiene características equivalentes: si no se produce un número significativo de contactos casuales la organización pierde un enorme potencial.
4.  Buscar patrones en los signos. "Esta habilidad de detectar patrones permite que circule la metainformación a través de la mente de la colonia: signos acerca de los signos". En las organizaciones esos patrones nos ayudan a entender las dinámicas profundas que funcionan en el sistema. Adquirir esa habilidad, que no es otra cosa que una capacidad para percibir sistémicamente a la organización, resulta cada vez más crucial para poder entender lo que pasa en su seno.
5.  Prestar atención a los vecinos. "La información local conduce a la sabiduría global". Las propiedades emergentes en un sistema surgen de la interacción entre sus miembros. En el caso de las hormigas no hay nadie que de órdenes, lo que cada una tiene que hacer surge del contacto con sus vecinas. En el ámbito de las organizaciones no nos resulta extraña la idea de lo importante que es "mirar al de al lado". Por desgracia, la mayoría de las veces este "mirar al de al lado" tiene más un carácter comparativo que una perspectiva de aprendizaje y de búsqueda de articulación de lo que yo (o mi Departamento) hago con lo que hace el que tengo al lado. Qué diferentes podrían ser las organizaciones si ese mirar al de al lado tuviera este otro carácter.

Si tenéis interés en conocer las características del funcionamiento de estas hormigas podéis escuchar este video TED de Deborah Gordon:


Publicado por Enrique Sacanell, LDdC.

viernes, 21 de marzo de 2014

El poder de la mente

  El poder de la mente 
Consultora y Coach Aurora Peña
autores@tisoc.com
La mente humana siempre ha sido tan misteriosa y fascinante como cualquier cosa en nuestro universo. En los últimos tiempos, la investigación dirigida a los asuntos de la mente se ha convertido en un tema importante de la ciencia experimental. Con este enfoque científico, hemos descubierto lo siguiente: los procesos mentales, conectados a las experiencias emocionales, tienen un efecto en la salud y la enfermedad.
            A medida que el siglo XX llegaba a su fin, asimilamos la existencia de una conexión entre lo que sucede en nuestras mentes y la forma en que los pensamientos y emociones afectan nuestros cuerpos. Gran parte de nuestras enfermedades graves, se cree, tienen la influencia de factores mentales y emocionales. Algunas investigaciones recientes sobre la salud y el bienestar discuten cómo podemos utilizar nuestras mentes mediante técnicas de visualización para luchar contra la enfermedad.
Debemos recordar que nuestras mentes son el centro de un complejo sistema nervioso. Tenemos redes de células nerviosas -denominadas redes neuronales- que se extienden en todo nuestro cuerpo y que conectan cada tejido a nuestro cerebro. Impulsos eléctricos, a velocidades muy altas, pasan datos desde y hacia nuestras mentes.
Nuestra mente consta de dos partes, a saber: una consciente y otra inconsciente. La mayoría de nosotros estamos muy familiarizados con la mente consciente, ya que organiza y dirige nuestra vida exterior. Sin embargo, un número alarmante de nuestras decisiones que afectan a nuestra vida proceden en realidad de nuestro subconsciente. Este último, el inconsciente, es muy potente y posee muchas funciones.
Veamos algunas de las funciones del inconsciente. Para empezar, nuestro inconsciente actúa como un banco de memoria. Increíblemente, todo lo que hemos experimentado se almacena allí. Este sistema almacena en realidad una multitud de patrones de memoria que va a alimentar de información a la mente consciente cuando está activada.
El inconsciente también controla y regula las funciones involuntarias del cuerpo como la respiración, la circulación, el metabolismo, la digestión, el equilibrio hormonal, entre otras funciones. Otra función del inconsciente consiste en actuar como sede de todas nuestras emociones. Desde nuestras emociones se determinan la intensidad de nuestros deseos que, a su vez, afectan a nuestro comportamiento; por lo tanto, el comportamiento tiene un fuerte contenido emocional.
Además, la parte de la mente inconsciente corresponde al hogar de la imaginación. Incluso cuando no se utiliza, todos nosotros tenemos una imaginación activa que se puede usar para crear nuestros objetivos. De hecho, la visualización creativa es uno de los mayores secretos del éxito.
Nuestro inconsciente también lleva a cabo nuestra conducta habitual. A través de la utilización directa e indirecta del Coaching, la PNL, las Técnicas de Visualización, las herramientas de la Ley de la Atracción, entre otras herramientas, podemos desarrollar un sistema de reprogramación positiva del inconsciente que puede ser dirigido hacia la creación de nuestros objetivos. Y usted: ¿está listo para utilizar todas estas técnicas a su favor?
(La autora es economista, consultora de organizacion, certificada en PNL por John Grinder y certificada en Coaching Personal, Ejecutivo y Corporativo.)


lunes, 17 de marzo de 2014

Todo tiende al desorden

Existe un concepto científico procedente de la termodinámica que se conoce con el nombre de entropía. Se trata del proceso mediante el cual la energía pierde la capacidad de generar trabajo útil, o lo que es lo mismo, se transforma en otro tipo de energía que es menos aprovechable y controlable, lo que implica se genere desorden. Suele decirse que la entropía mide el grado de desorden de un sistema y que dada la situación de constante cambio que existe en la naturaleza, todo en ella tiende al desorden.

Aplicando el concepto a la productividad tal y como apunta Jerónimo Sánchez, cabría decir que, todo tiende al desorden, a no ser que hagamos algo al respecto. No puedo estar más de acuerdo con ello por lo que la revisión completa de nuestro sistema resulta crucial para tratar de mantener el orden dentro del desorden.
Sacar cualquier cosa que nos ronde la cabeza no implica eludir la responsabilidad de gestionarla de forma adecuada. Por otro lado el hecho de contar con una buena planificación no te conduciría al resultado a menos que la revises de forma periódica para ver cómo se está avanzando.
La revisión periódica de tu sistema cumple dos funciones muy concretas: la primera de ellas es la de mantenerlo totalmente actualizado y la segunda, dotarlo de garantía para poder hacer las mejores elecciones en cada momento, es decir, hacerlo confiable. Si lo que quieres es mantener el control, deberás revisar tu sistema de forma regular, para mantener actualizado su contenido e ir renovándolo con el fin que te muestre la realidad de tus compromisos en cada momento.

Para que el conocimiento sea productivo tenemos que aprender a ver tanto el bosque como los árboles. Tenemos que aprender a conectar. Peter Drucker
Una revisión diaria del sistema te permitirá ir viendo cómo están los árboles, como van creciendo, cómo están sus hojas, etc. Y una revisión, al menos una vez a la semana, te permitirá ver cómo está el bosque en general.

La falta de revisión suele ser uno de los grandes motivos por los que las personas que comienzan con GTD suelen caerse del barco de la productividad. El hecho de dar los primeros pasos, aclarar el significado de los asuntos, planificar los proyecto y dotar a todo esto de un sistema de organización funcional no sirve de nada si no se revisa de forma regular. De hecho esta situación suele generar más estrés, dado que las cosas regresan de nuevo a la mente de forma involuntaria ya que el cerebro trata de recordarlo todo de nuevo.


Si desarrollas el hábito de la revisión conseguirás dotar a tu sistema de confianza y seguridad hecho que te hará estar totalmente relajado y al margen del tiempo. Recuérdalo siempre, todo tiende al desorden a no ser que hagas algo al respecto. Es un mantra que no debes olvidar si quieres que tu productividad no caiga, tanto por exceso como por defecto.

Por Antonio José Masiá 

sábado, 15 de marzo de 2014

Self-Coaching: Una mirada hacia adentro

Self-Coaching: Una mirada hacia adentro
Dr. Ariel Orama López 
autores@tisoc.com
En el mundo de las deidades, las musas y los centauros de la mitología griega aparece el personaje de Quirón (Kheírôn). Esta figura -recreada incluso en La Divina Comedia de Dante- evoca el simbolismo paradójico del curador herido. Quirón era un gran médico (prudente y sabio), cuya inmortalidad fue arrebatada accidentalmente por la flecha envenenada de Heracles. La misión del “inferior” de los hijos de Cronos fue memorable: y así, lacerado, se incorporó al territorio de los mortales.
        ¿Qué sucedería si nuestra labor como coaches fuese desollada por la flecha de Heracles? No estamos exentos, mis queridos colegas: hay que mirar hacia adentro. Somos humanos y también enfrentamos circunstancias diversas. Por tal razón, tanto en nuestro proceso de vida, como en el ámbito profesional, es indispensable laborar con ese maravilloso coach que nos regala nuestro mundo interior. A continuación, les ofrecemos algunas alternativas:
            1. Dedique 20 minutos por la mañana a la escritura libre (diariamente): este ejercicio sencillísimo le permitirá reconocer aquellas conversaciones internas que son recurrentes e incluso sus mayores temores. No se asombre si aparecen nuevas preguntas sobre su vida o halle respuestas inesperadas.
2. Reconozca sus sombras y sus héroes internos: ¿Qué aspectos de mi ser limitan mi ejecución en la profesión? ¿Qué cualidades he demostrado (incluso en los momentos de dificultad) que puedo utilizar para salir adelante en esta nueva empresa? ¿Qué se interpone entre mi posición actual en el contexto laboral y el ascenso? ¿Qué acciones he llevado a cabo hoy para vencer mis miedos?
3. Establezca una conexión entre los distintos papeles de su vida:¿Qué características de mi “yo” comunicador pueden ser beneficiosas para mejorar las habilidades de mi “yo” coach? ¿Qué recursos internos puede aportar mi “yo” padre de familia a mi “yo” directivo? Recuerde que sus distintas facetas están a la merced de sus necesidades. Re-descubra el poder y las habilidades asignadas arbitrariamente a los distintos papeles de su vida e intégrelos en otros planos. 
4. En sus conversaciones internas, elabore preguntas específicas, con respuestas específicas: ¿Qué en realidad yo deseo? ¿Qué me falta por llevar a cabo durante este mes? ¿Qué otras alternativas existen para mí? ¿Cuál es mi próximo paso, hoy? ¿Qué diez fortalezas desarrollaré de aquí a un año?
5. Sea sutil y amoroso con usted: dedique tiempo en la semana para premiarse y reconocer los logros obtenidos. Enfóquese en las fortalezas que ha adquirido a lo largo de su trayectoria. De vez en cuando, desconéctese de la función de coach y diviértase haciendo cosas diferentes. Sea un coach amoroso consigo mismo y otórguese tiempo libre.
6. Sepa escuchar-se: Practique la reflexión silente. Su mundo interior intenta competir con los estímulos sensoriales de la realidad. Esté atento: su ser intenta comunicarse con usted a viva voz. Esto puede manifestarse a través de un sueño, un dolor específico, un olvido casual… escúchese.
7. Sintonice con sus emociones: ¿Qué siento cuando estoy triste o enojado? ¿En qué parte del cuerpo lo siento? ¿Qué evoca en mí determinado cliente? ¿Cómo sé que he  conectado con mis clientes, Aquí y Ahora? ¿Qué ocurre en mi organismo cuando tengo demasiados clientes (o debería invertir menos energía en la función de coach)? ¿Qué sensaciones experimento cuando intuyo que debo referir determinado coachee a otro colega?
8. Conecte con el Elemento Tierra: ¿Qué conversaciones internas poseo sobre cobrar por mis servicios de coaching? ¿Cuán tangibles resultan mis metas y objetivos? ¿Cómo se encuentra mi salud financiera? ¿Qué deberes y responsabilidades personales/profesionales he postergado y son una prioridad en mi vida?
9. Dialogue con los coaches internos de sus colegas: a través de una conversación cotidiana, nuestros colegas pueden orientarnos sobre cómo han manejado distintas situaciones personales y profesionales siendo coaches. Quizás su coach interno tiene una pregunta específica para el coach interno de su colega o éste tiene una respuesta que puede aportar a su compañero de profesión. Conecte con otros coaches internos y cree alianzas positivas.
Recordemos: en las etapas grises de la vida, es natural sentirse como Quirón. Debemos reconocer el poder sublime e ilimitado que radica en nuestro interior; esto, sin importar los escenarios de la vida. ¡Sí, somos coaches: vivamos la experiencia! Recordemos que nuestra misión de vida requiere lo mejor de nosotros en cada instante. ¿Qué esperamos para manifestar nuestro poder?
Ya lo dijo Miguel de Unamuno: “Doy conmigo el universo entero. Para ello tienes que hacerte universo, buscándolo dentro de ti. ¡Adentro!”

(El autor es psicólogo clínico, Coach Creativo Certificado (CCC), Coach Ejecutivo/Corporativo (CE) y Facilitador Autorizado (FA) de Coachville Spain/The Internacional School of Coaching.)


lunes, 10 de marzo de 2014

¿Tienes reuniones contigo mismo?

En el trabajo cada vez disfrutamos de menos tiempo de calidad. Una hora u hora y media de pura concentración haciendo tareas clave, es un auténtico tesoro. Pero cada vez cuesta más encontrar momentos así. ¿Por qué no inventarlos? Las reuniones contigo mismo pueden ser una opción.

¿Alguna vez has estudiado en una biblioteca? ¿Alguna vez te has metido solo en una sala a trabajar en algo? Pues precisamente buscamos eso.
Las reuniones contigo mismo son en realidad ratos en los que no vas a estar para nada ni para nadie. Totalmente off metido en una sala o en una zona alejada de la actividad y los ruidos.
Llevan el título de «reunión» porque la idea es que esos momentos se asemejen a una reunión: 1) se planifican con tiempo 2) hay una agenda y objetivos 3) no se improvisa, se preparan 4) se ciñen a un horario de inicio y fin 5) no hay distracciones ni interrupciones.
Vas, entras, trabajas, consigues, sales.
¿Son necesarias?
¿Es necesario el deporte? Seguro que puedes vivir sin él pero si lo practicas vivirás mejor. Lo mismo con este tipo de recursos de productividad. Lo que en concreto te van a aportar estas “reuniones” es conseguir tiempo (cada semana, cada día) para focalizarte en tareas de alto valor: en analizar, solucionar, crear… Las cosas que cada vez nos cuesta hacer más en el trabajo.
Llevo recomendando este recurso durante años y el feedback que obtengo no puede ser mejor. Es especialmente recomendado si tienes un puesto de dirección, donde uno tiende a interrumpir y dejarse interrumpir mucho, y donde se hacen muchas cosas y nada a la vez (sí, no se para, mucha actividad pero no tanta productividad).
El tiempo de calidad es un animal en peligro de extinción. Ni tu jefe ni tus compañeros te lo van a regalar. Hay que buscarlo, hacer que pase.

¿Cómo prepararlas?
Si quieres que lo de tener una “reunión contigo mismo” no se quede en una anécdota, hay varios ingredientes esenciales:
·         Planifícalas con tiempo, con varios días/semanas por delante. Por ejemplo: el jueves/viernes de esta semana planifico las reuniones conmigo de la semana que viene.
·         Bloquea tu agenda. Es importante que los demás vean que tienes una reunión.
·         No la muevas. Habrá tentaciones de todo tipo para cancelar o mover esa reunión. Sé estricto y sigue con tu plan.
·         Prepárala bien. No vayas “a trabajar mucho” a esa reunión. Marca objetivos, recopila el material y las herramientas que necesitarás, y decide claramente lo que vas y NO vas a hacer.
·         Elimina distracciones. Sería una incongruencia aislarse para trabajar y dejarse distraer por ejemplo por el móvil. Pero puede pasar. Haz que esa reunión te cunda de verdad y pasa de notificaciones y chequeos.
Hay personas que echan mano de este tipo de “reuniones” de forma puntual: ante un pico de trabajo o cuando necesitan concentrarse en una tarea especialmente delicada. Y hay otras que las han incorporado en su rutina diaria y semanal. Tanto como comprobar su Email.
Entre las reuniones contigo mismo, y los oasis en el trabajo, puedes empezar a encontrar más tiempo de calidad con el que elevar el nivel de tus tiempo de trabajo. No es trabajar más duro, sino hacerlo mejor.

Por Berto Pena

viernes, 7 de marzo de 2014

¿Qué es el futurismo?

Profa. Vivian Orama López
autores@tisoc.com

Estamos en el año 2040:  gracias a los adelantos y sus mecanismos, son millones las personas que viven más de 100 años. Los bebés nacidos en esta era vivirán siglos y gozarán de una salud óptima; cientos de personas viven como millonarias; la industria del turismo lidera como la empresa mundial más grande en el siglo veintiuno; la Luna se ha convertido en el nuevo espacio habitado por los humanos.  Sin embargo, el agua sigue siendo el preciado líquido que desaparece poco a poco; para poder respirar aire puro, cada familia debe poseer su propio purificador de oxígeno; miles de especies de plantas y animales están extintos.  Estas aseveraciones parecieran que forman parte de una película de ciencia ficción, pero no es así. Éstos son sólo algunos de los escenarios que nos presenta el futurólogo Edward Cornish en su libro Futuring: The exploration of the future.
La ciencia del futurismo, asevera Cornish (2004), no se considera como una ciencia natural como lo es la biología o la física, pero sí como una ciencia social o la economía.  La misma utiliza la razón y los métodos científicos; se concentra en la sociedad y no en el individuo; utiliza los hechos históricos, el conocimiento científico, los valores y la imaginación para crear imágenes que puedan ocurrir en el futuro (Cornish citado por Acevedo, 2008). 
La meta del futurismo no es predecir el futuro, sino convertir el mismo en uno mejor (Cornish, 2004). Según este investigador, el mundo del futuro se desarrolla a partir del mundo presente. La clave para mejorar el futuro, según el futurólogo Edward Cornish (fundador del World Future Society) será la siguiente: fijarse en las tendencias y no los eventos. 
El Marqués de Condorcert, primer científico futurista del siglo XVIII, aseguraba que para poder predecir el futuro debíamos conocer y entender el pasado, refiriéndose a lastendencias sociales notables (Beckwith, 1981). Él mismo pronosticó numerosas realidades que hoy prevalecen: por ejemplo, el continuo e indefinido aumento en los años de vida, la inseminación artificial, el crecimiento del movimiento feminista, la adquisición de un seguro individual y social (Seguro Social), la creación de una organización internacional que velara por la paz (Naciones Unidas), entre otras.

Cornish (2004) presenta seis mega tendencias que moldean el futuro de la sociedad en que vivimos. Las mismas se detallan a continuación:

1.  Progreso tecnológico - incluye todos los adelantos que le permiten al ser humano realizar sus propósitos de una forma más efectiva. Millones de científicos, tecnólogos y académicos trabajarán juntos para crear ideas innovadoras, asevera Cornish.
2.  Desarrollo económico – el progreso tecnológico produce como consecuencia esta segunda mega tendencia. De esta manera, los individuos utilizarán sus conocimientos para producir bienes y servicios para su uso y el de los demás. Por lo tanto, cada generacióncomenzará con más capital y bienestar.
3.  Mejoramiento de la salud – el mejoramiento de la salud permite el aumento en el crecimiento de la población y su edad promedio, por lo que la población mundial aumentará cada día. Lugares como el Monte Everest y la Antártica serán opciones reales para morar. 
4.  Aumento en la movilidad – tanto las personas, bienes e información se han trasladado de un lugar a otro de forma acelerada. Los viajeros preferirán viajar a lugares más distantes; supercarreteras unirán los continentes de Europa, Asia y África.
5.  Deterioro ambiental – el mundo entero se ve afectado por esta mega tendencia; esto ocurre por el desarrollo económico y el crecimiento poblacional continuos. El aumento de la contaminación en los océanos y el aire serán cada vez más notables. 
6.  Pérdida de la cultura tradicional – la movilidad, junto a otros elementos como el crecimiento económico y los cambios rápidos, han hecho posible que las personas pierdan parte de su propia cultura para adaptarse a un nuevo ambiente.  
Las mega tendencias presentadas por Cornish, editor de la revista The Futurist, representan la forma en que se desarrollan los acontecimientos a través de este tiempo. Por lo tanto, será imperativo el cuestionarnos cómo éstas nos ayudarán a pronosticar el futuro. Por último, el Prof. Howard F. Didsbury, Jr. (citado por Acevedo, 2008), asevera que las personas tienen diferentes actitudes hacia el futuro.  A continuación, les presento las siguientes disposiciones:
·        providencial/fatalista – es aquella persona que tiene una visión fatal del futuro y que dependerá de la providencia divina. 
·        convencional – el futuro se vislumbra como el presente; es la misma cosa.
·        pesimismo – el individuo siente nostalgia por el tiempo pasado, ya que el mismo fue uno mejor.
·        discontinuidad – no existe una continuidad entre el pasado y el futuro; una cosa no tiene que ver con la otra.
·        optimismo – existe una fe en el progreso, optimismo y confianza en la tecnología.
·        desconocido – no saber qué va a pasar en el futuro.
·        futurista – tener una visión optimista del futuro, la cual tiene muchas posibilidades de planificación y acción. 
Así que cuando hablemos o pensemos sobre el futuro, será necesario tomar en cuenta las tendencias sociales y aceptar la gran responsabilidad que se desprende de este análisis: el futuro dependerá de cada una de nuestras acciones presentes, tanto individuales y colectivas. Y usted: ¿qué decisión tomará hoy que repercutirá en su futuro?
(La autora es profesora universitaria en la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla y estudiante doctoral del programa de Educación en Currículo e Instrucción de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de San Germán.)

lunes, 3 de marzo de 2014

Lo que creemos (erróneamente) que nos hace felices e infelices

Sábado familiar, en Juguetrónica con Zoe por la mañana, comida con mis padres, hermana, cuñado y sobrina y por la tarde leyendo y viendo al gran Alberto Córtez (¡cómo me ha emocionado escucharle en directo “Cuando un amigo se va”, en recuerdo de Paco de Lucía) y a Rafaella Carrá, una mujer con una energía desbordante.

Mi lectura ha sido el último libro de Sonja Lyubomirsky, “Los mitos de la felicidad”, recién publicado. Nadie como ella ha estudiado la Felicidad, un concepto plagado de falacias y clichés. Por ello, cita a Louis Pasteur: “La oportunidad favorece a la mente preparada”. Lo que ella llama “los mitos de la felicidad” es la creencia de que ciertos logros (el matrimonio, los hijos, el trabajo, la riqueza) nos harán felices, en tanto que algunas adversidades (problemas de salud, falta de pareja, escasez de dinero) nos harán infelices.

Sonja, a quien tuve el honor de presentar en su primera visita a España (aquel maravilloso Congreso de la Felicidad de La Coruña), divide el libro en 10 momentos críticos, en tres partes: Relaciones, Dinero/Trabajo y Madurez. “La alegría y la congoja se entretejen sutilmente” (William Blake). En general, sobrevaloramos la duración y la intensidad de la desesperación (Tim Wilson, Universidad de Virginia, y Daniel Gilbert, Harvard). Ellos lo llaman “sistema inmunitario psicológico”. Por ello, la Lyubomirsky recomienda, frente a las decisiones en un abrir y cerrar de ojos (lo que Malcolm Gladwell llama “Blink”, el poder de la intuición), la reflexión: “Think, don’t blink” (Piensa, no parpadees). Consejo de la autora: “Cada un@ debemos escoger y moldear nuestro propio camino exclusivo”.

A. Vinculaciones.

1. “Seré feliz… cuando me case con la persona adecuada”. Cuando un@ se casa, al parece el impulso dura dos años, por la adaptación hedonista. El amor apasionado suele convertirse en amor verdadero. Para que siga habiendo chispa: variedad, sorpresa, novedad… actividades “expandibles” (Art Aron, Universidad Stony Brook de Nueva York). “El primer beso es mágico; el segundo es profundo; el tercero es rutina”, decía Raymond Chandler. En el 13% de las parejas dura la pasión, según ha demostrado la profesora Shelly Gable. Ocurre porque tienen objetivos “de acercamiento” y no “de evitación”. Para cultivar la relación, Sonja nos recomienda sacar provecho de las buenas noticias de tu pareja, ayudar a tu pareja a conseguir tu yo ideal y aprovechar el contacto físico (reavivar el cariño y la ternura).

2. “No seré feliz… si mi relación fracasa”. Las emociones positivas son el antídoto de las negativas. “Las emociones positivas abren paso a caminos de crecimiento que conducen a las personas a convertirse en mejores versiones de sí mismos” (Barbara Fredrickson). Es importante la “sincronía lingüística” (coincidencia en el estilo de lenguaje) y para arreglar nuestra vida marital, el apoyo social (familiares y amigos), el aprendizaje de nuevas maneras de lograr la intimidad y sacarle sentido a la vida cotidiana, y el perdón. “Encierra las experiencias negativas en una caja”, nos recomienda la autora. Y marcharse antes de que sea demasiado tarde, porque “después del divorcio la vida continúa”.

3. “Seré feliz… cuando tenga hijos”. Tener hijos es costoso, extenuante, estresante y emocionalmente agotador. Jamie Pennebaker (Universidad de Texas en Austin) recomienda descubrir nuestros sentimientos en un diario para fortalecer nuestra salud física y mental. También es bueno tener una perspectiva general y tomarse vacaciones.
4. “No seré feliz… si no tengo pareja”. Las personas que siempre han estado solteras están igual de sanas que las casadas y viven exactamente lo mismo (J. S. Tucker). Lo del soltero triste es un mito; las relaciones no tienen por qué ser exclusivamente románticas. El reto es reorientar los objetivos y, si un@ es solter@, ser la mejor versión posible.

II. Trabajo y dinero.

5.  “Seré feliz… cuando encuentre el trabajo apropiado”. Hay un “efecto resaca” tras una promoción o un mejor empleo, que dura un año (la felicidad vuelve al nivel anterior). Se trata de ser realista en las aspiraciones, de revivir experiencias concretas, de poner el foco, de ser sinceramente agradecid@, de cambiar el punto de referencia, de disfrutar de cada trabajo como si fuera el último. Sí, tener expectativas es vital, pero cuidado con frustrarse por no alcanzarlas. Lo importante es pasarlo bien en el viaje, porque para tener éxito lo importante es fluir y la diligencia (ciclos de 10.000 horas de práctica deliberada).

6. “No seré feliz… si me arruino”. El dinero no compra la felicidad por varias razones: 1. Los ingresos y la felicidad están correlacionados de una forma poco fuerte. 2. El vínculo es más fuerte para las personas más pobres que para las más ricas. 3. La relación es más estrecha por países que por individuos. Para vivir con menos, aplicar la vieja virtud del ahorro. Gastar en experiencias más que en cosas, en pequeños placeres, en aunar esfuerzos y ser creativ@s.

7. “Seré feliz… cuando sea rico”. Es fácil acostumbrarse al dinero, por muchas inclinaciones materialistas que tengamos (SJ nos ofrece un test al respecto). Es mejor dedicar el dinero a satisfacer necesidades, a l@s demás (Elizabeth Dunn), en proporcionarnos tiempo… Y sobre todo, o permitamos que el éxito agrande nuestros defectos.

III. Echando la vista atrás.

8. “No podré ser feliz… si el resultado de los análisis es positivo”. Ves lo que decides ver: “Mi experiencia es aquello en lo que decido ocuparme” (William James). Como la atención es tan importante, debemos promover la paz: de la naturaleza, de la meditación. Las emociones positivas “sientan” bien y además “son” buenos (para ti, tu entorno y la sociedad). En los malos momentos, moviliza (a corto plazo) y mnimiza (a medio y largo), como nos ha enseñado Shelley Taylor (UCLA). Crea un legado, un fin y un sentido.

9. “No seré feliz… si no acabo jugando en el Madrid o en el Barça” (Sonja nos habla de los Yankees, pero así lo entendemos mejor). Debemos meditar sobre los contrafácticos de nuestra vida (lo que pudo ser y no fue) y lograr una coherencia autobiográfica (el coaching también ayuda en eso). Para prevenir el arrepentimiento por la pasividad, correr un riesgo al mes (es más fácil racionalizar los actos que la inacción, el arrepentimiento por lo no hecho se magnifica con el tiempo, las consecuencias de la inacción son ilimitadas y somos más proclives a rumiar lo inconcluso que lo realizado –efecto Zeigarnik). Déjate de comparar, lleva un diario, cuenta con los expertos y recuerda que la perfección está sobrevalorada.

10. “No seré feliz… cuando los mejores años de nuestra vida hayan pasado”. Hay una gran falacia al juzgar los mejores años. Debemos llenar nuestra corriente psicológica en lugar de comparar tiempos: reproducir los momentos difíciles, analizar los desdichados y mirar al futuro con objetivos vitales trascendentes. Está demostrado que la segunda mitad de la vida es mejor que la primera (Laura Carstensen, Stanford).

En la conclusión, Sonja nos hace partícipes del nacimiento de su hija Isabella el 12 de febrero de 2011. La madre tenía 44 años, su marido 10 más y los hermanos de Isabella, 9 y casi 12. Un tercer hijo es el mayor indicador de deserción laboral de una mujer; para ella ha sido alegría y felicidad.

Gran libro. Nos viene de maravilla para mejorar en nuestra felicidad. Mi gratitud a Sonja, a su equipo de investigadores y a quienes nos enseñan que la felicidad no se “busca”, sino que se construye conscientemente.       


PUBLICADO POR JUAN CARLOS CUBEIRO
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