lunes, 28 de julio de 2014

El secreto está en creer en ti.



El secreto de tu éxito, de tu prosperidad, de mejorar tu vida, de ser más feliz o de lo que sea que quieras conseguir está en creer en ti.

Todos tenemos talentos escondidos que quizá nunca saldrán a la luz por no sentirnos capaces, por compararnos con otros, por no ponernos en acción o por quedarnos cómodamente en nuestra “baldosa”, la famosa zona de confort, sin movernos.

Nacemos con capacidades especiales pare realizar algo, pero muchos moriremos sin enterarnos de que las teníamos o sin atrevernos a convertirlas en habilidades y ofrecerlas al mundo.

A veces somos nosotros mismos los últimos en reconocer lo que sabemos hacer bien, aquello que no nos cuesta y con lo que además disfrutamos. Nos resultan “normales” nuestras capacidades por la facilidad que tenemos para realizarlas y no les damos valor.

Son las personas que nos rodean, familia y amigos, los que se dan cuenta de nuestro potencial. Pero por mucho que nos digan lo buenos que somos y lo bien que se nos da hacer determinadas cosas, si nosotros mismos no nos sentimos capaces, si no creemos en nuestros talentos, nunca los sacaremos a la luz.

Si tenemos la suerte de que en ese círculo de personas que nos conocen, alguien nos anima a sacar lo mejor de nosotros, nos motiva a ponernos en marcha y cree de verdad en nuestro potencial, empezaremos a creérnoslo y a verlo como una posibilidad nueva en nuestra vida.

Esta es la labor de un coach, sacar lo mejor de cada persona, darle brillo a esa parte que tienen escondida, olvidada o que ni siquiera se han dado cuenta de que la tienen. Y esto es lo que me encanta de mi profesión, ponerles un espejo a las personas para que vean lo mucho que valen.

Pero también es una labor de cada uno con las personas que nos rodean. Los padres con sus hijos, los amigos, los compañeros… una palabra de ánimo, de reconocimiento, hace que las personas nos sintamos más seguras y capaces de hacer más cosas.

Pero no basta con el reconocimiento, propio o de otras personas, eso es sólo el principio, lo importante es que nos lo creamos de verdad.

Quizá conozcas a personas a las que consideras muy buenas en algo, pero ellas no lo ven. Tú mismo puedes ser una de ellas. Piensa en qué te dicen que haces bien, en qué te reconocen que eres hábil, qué envidian “sanamente” en ti. ¿Lo estás haciendo? ¿Has pensado en potenciarlo? ¿Te gustaría dedicarle más tiempo?

Todos, en potencia, tenemos fuerza de voluntad, responsabilidad suficiente y capacidad para superar retos. Pero nuestras capacidades pueden quedarse adormecidas hasta que las circunstancias de la vida nos hacen sacar nuestro auténtico poder.

Muchas de las personas que llegan a conseguir lo que quieren lo hacen tras un golpe duro de la vida. La necesidad de salir adelante tras una gran dificultad hace que las personas saquemos todo nuestro potencial para superar las adversidades.

Son los retos lo que nos desafían a sacar lo mejor de nosotros mismos, son las dificultades las que nos hacen activar nuestra creatividad e imaginación para encontrar soluciones.

Como dice Albert Einstein, “En tiempo de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento”. Entiendo como crisis no sólo las económicas, sino también las personales.

Ir superando retos, ya sean “impuestos” o elegidos, nos hacen creer cada vez más en lo mucho que valemos.

No esperes a que una dificultad te empuje a sacar lo mejor de ti. Empieza hoy.
“La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero… ¡Qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste.” Marie Curie 

Artículo escrito por Mª Victoria Martínez Lojendio 

viernes, 25 de julio de 2014

Coaching y escuela: Educar en el siglo XXI

Educar en el siglo XXI

Gema Pomares Alemany
autores@tisoc.com



     La escuela de hoy en día se nos presenta como un espacio de convivencia en el que padres, profesores y alumnos tienen la oportunidad de trabajar cooperativamente en el desarrollo de un proyecto educativo. Para que los resultados obtenidos en esta cocreación sean óptimos, es fundamental que cada uno de ellos rentabilice al máximo sus propias potencialidades, logrando, de este modo, una implicación y un compromiso totales con los objetivos propuestos.


     Actualmente la LOE afirma que la finalidad prioritaria de la educación es lograr que los alumnos se desarrollen de forma integral y armónica en los aspectos intelectuales, afectivos y sociales. Para lograrlo se han incorporado al currículo "ocho competencias básicas" que el alumno debe haber desarrollado, al finalizar la enseñanza obligatoria, para integrar los diferentes aprendizajes adquiridos y utilizarlos de manera efectiva cuando le resulten necesarios.


     Tales competencias son:

  1. Competencia en comunicación lingüística
  2. Competencia matemática
  3. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico
  4. Tratamiento de la información y competencia digital
  5. Competencia social y ciudadana
  6. Competencia cultural y artística
  7. Competencia para aprender a aprender
  8. Autonomía e iniciativa personal


     Hoy sabemos con certeza que trabajar estos aspectos nos acerca al logro de muchos de los grandes objetivos de educadores y padres. Pero si nos atrevemos a dar un paso más allá: ¿Quién no querría que los alumnos "deseasen" adquirir conocimientos, fuesen creativos, respetuosos, capaces de trabajar en equipo y responsables? ¿Quién no diría un "sí" rotundo a una enseñanza basada en la grandeza, la excelencia y el éxito personal y profesional? ¿Acaso no es posible dar rienda suelta al talento de las personas?


     El gran reto de la educación es, sin duda, conseguir que los alumnos aprendan a liderar su vida y estén preparados para aprovechar todas las oportunidades que les ofrece el tiempo en el que vivimos. En la actualidad, el Coaching se ha convertido en una extraordinaria herramienta para alcanzar este apasionante reto. Esta metodología trabaja con el convencimiento del enorme potencial y capacidad para optimizar los dones que tienen todos los alumnos; con el deseo de los profesores de lograr la excelencia en su trabajo y con el anhelo de los padres por conseguir que sus hijos se conviertan en personas felices, capaces de asumir responsabilidades y tomar decisiones acertadas.


     Entre los innumerables beneficios que sé que el Coaching aporta a los padres, a los profesores, a los alumnos y a los centros educativos, me gustaría, a modo de conclusión, destacar los siguientes:


     El Coaching en el ámbito familiar ayudará a los padres a:

  • Lograr una comunicación con sus hijos altamente eficaz.
  • Mejorar las relaciones personales.
  • Incorporar nuevas formas de gestionar el tiempo.
  • Dar respuestas creativas a situaciones difíciles.
  • Incorporar la observación y escucha activa como forma de conectar con sus hijos.
  • Equilibrar la vida familiar y profesional.
  • Disfrutar de un tiempo de ocio de calidad.
  • Plantear retos estimulantes.
  • Aumentar la motivación.
  • Enfrentarse con éxito a situaciones de cambio.
  • Conocer mejor a sus hijos y ayudarles en su desarrollo personal.
  • Fijar metas y lograr objetivos.


     El Coaching en el ámbito de la educación ayudará a los profesionales a:

  • Optimizar la gestión docente.
  • Convertir las clases en una experiencia enriquecedora, tanto para el alumno como para el profesor.
  • Plantear al alumno retos estimulantes.
  • Potenciar la creatividad, desarrollar la imaginación, explorar nuevos territorios, nuevas formas de enseñar y aprender.
  • Incorporar la observación y escucha activa como formas de conectar con el alumno y establecer rapport.
  • Mejorar la comunicación profesor-alumno para que sea altamente eficaz.
  • Incorporar la diversidad del alumnado como fuente de enriquecimiento.
  • Gozar inmensamente de la labor como docente.
  • Desarrollar habilidades de liderazgo.
  • Aumentar la autoestima, confianza y seguridad en sí mismos.
  • Gestionar mejor el tiempo.
  • Reducir el estrés.


     El Coaching en el ámbito de la educación ayudará a los alumnos a:

  • Fijarse metas y objetivos, facilitando que se responsabilice y comprometa con sus proyectos.
  • Encontrar nuevas formas de hacer las cosas más eficaces.
  • Cambiar sus creencias limitantes.
  • Diseñar entornos favorables que le permitan evolucionar de forma permanente.
  • Optimizar su trabajo.
  • Sacar su grandeza personal.
  • Potenciar sus talentos.
  • Aumentar su autoestima.
  • Organizar mejor su tiempo de estudio.
  • Clarificar los estudios que quieren realizar.
  • Potenciar su creatividad.
  • Mejorar las relaciones con sus compañeros.
  • Lograr una comunicación eficaz.


     El Coaching Corporativo ayudará a los centros educativos a:

  • Definir su misión.
  • Desarrollar su visión.
  • Clarificar sus metas y objetivos.
  • Estimular la creatividad de sus profesionales.
  • Mejorar la organización.
  • Desarrollar las competencias de liderazgo de sus directivos.
  • Crear equipos de alto rendimiento.
  • Reducir los conflictos.
  • Aumentar la implicación de sus profesionales.
  • Mejorar la motivación de todas las personas que trabajan en el centro.
  • Fomentar la iniciativa de los profesionales.
  • Aumentar el compromiso y fidelidad de los trabajadores del centro.
  • Reducir los niveles de estrés.
  • Mejorar la comunicación interpersonal.
  • Crear un clima de responsabilidad y confianza en el centro.

     En fin, son muchos los aportes del Coaching a la educación. Bien vale la pena aplicarlo.
(La autora es coach dedicada al sector educativo)

lunes, 21 de julio de 2014

Actitud y hábitos para una vida y vejez feliz



La mayor parte de mis tareas diarias son acumulativas. Son partes de un proceso para conseguir un objetivo más grande: publicar un nuevo libro, sobrevivir una carrera de obstáculos, desarrollar mi empresa de té verde, ganar las World Series de Poker. Es imposible cumplir con estas metas en un día o en una semana. Tengo que realizar pequeños pasos diarios para acerarme a ellas. Con una fecha límite tan lejana, la tentación de dejarlo para mañana(solo hoy, claro), es una amenaza constante al desarrollo de mis proyectos.

Cambiando el enfoque de la meta al camino

Corro descalza (o mejor dicho, con unos calcetines de neopreno). Una de las primeras lecciones que aprendes en este deporte es la siguiente: lo más importante no es la linea de llegada, sino el pedacito de tierra en el que apoyas tu pie en el próximo paso. Si alguna vez te has clavado una piedra en la parte más blandita de la planta de tu pie, sabes de qué hablo. Sería una forma poco digna en abandonar la carrera, así que en todo momento me concentro en el próximo paso. Es lo único que cuenta. No importa el número de km que quedan por recorrer, lo cerca o lo lejos que esté la linea de llegada: haré el próximo paso lo mejor que pueda y entonces ya me ocuparé del siguiente. Y así llegaré.

Input vs output - esfuerzo vs resultados

Otra lección: por norma general no tienes control directo sobre tus resultados. Por supuesto que el nivel de tus esfuerzos tiene un efecto directo sobre la probabilidad de que el resultado sea el que esperas. Aún así, no hay garantías, porque hay otros factores que influenciarán que no puedes controlar. Quizás tienes fiebre el día de la carrera, o las cartas en la mesa desafían todas las probabilidades. Tal vez cambias de enfoque en tu empresa o tu ordenador muere de repente (tienes copia de seguridad de tus datos, verdad?). Siempre puede pasar algo inesperado.

Mientras tanto, tienes el 100% de control sobre los esfuerzos que inviertes para llegar a esta meta. Practicar, escribir, trabajar depende únicamente de ti. Así que lo más sensato es ponertemetas basadas en tus esfuerzos en vez de obsesionarte por un resultado único en el futuro. Concéntrate en el próximo paso, en lo único que realmente puedes controlar. Para sobrevivir la Spartan race, mi objetivo es hacer 10 burpees cada día e ir 3x por semana al entrenamiento funcional. Para publicar un nuevo libro, mi objetivo es escribir 2000 palabras por día. Son metas muy concretas y fáciles de medir. Cada noche sé exactamente si he cumplido o no. Y como soy una obsesionada por los gráficos, mido cada proceso por tiempo o por unidad. Así veo que avanzo, mucho antes de que venga la prueba final.

¿Qué te motiva?

La pregunta de fondo es: ¿qué te motiva? ¿La meta a largo plazo es suficiente para que sepas lo que tienes que hacer hoy? Si no es el caso, seguramente conocerás la siguiente situación: de repente, con la fecha límite demasiado cerca, intentas salvar lo que se pueda (algo difícil en el caso de retos físicos). Quizás sea hora de cambiar el enfoque: ¿Qué puedes hacer hoy (y mañana, y pasado) para acercarte a tu objetivo? Concéntrate en tus esfuerzos y deja que el resultado se resuelva en consecuencia.

Por 


viernes, 18 de julio de 2014

Talento: Recursos humanos y gestores de talento: fichas claves en la empresa


Recursos humanos y gestores de talento: fichas claves en la empresa

Olga Edith López

autores@tisoc.com



     En mis anteriores artículos había abordado el tema de la gestión de talento, adentrándome en sus características e importancia dentro de la empresas del siglo XXI. En esta ocasión quiero resaltar la labor del profesional que hace posible que dicha gestión se lleve a cabo de manera adecuada.


     La gestión de talento es una tarea que hoy por hoy le compete al área o departamento de recursos humanos de las organizaciones (RRHH), junto con otras tantas funciones asociadas con el manejo de personal, funciones entre las cuales se encuentran las prácticas meramente funcionales basadas en normas, procedimientos o sistemas de gestión. De esta tarea, bastante amplia, se encarga el director de RRHH, quien no puede asumir a la vez todas las tareas de su departamento. Lo anterior implica contar, dentro del área de RRHH, con una persona que se encargue exclusivamente de la gestión de talento: el GESTOR DE TALENTO.


     Ahora bien, ¿en que debe centrarse el gestor de talentos para que su trabajo sea exitoso? A continuación se mencionan algunos de los frentes que debe atacar y cómo hacerlo.


     1. Encontrar, reclutar y dirigir el recurso humano 



      Esto implica, determinar en primera instancia, qué tipo de talento requiere la empresa y sus competencias en diferentes niveles y seleccionar pruebas que permitan garantizar la contratación de dicho talento. El gestor también ha de ser proactivo y proactivo, entender y dar cuenta de por qué determinada persona decide  y merece trabajar en la organización y permanecer allí, así como también, los valores que aporta a la empresa.


     No basta con encontrar el talento ni con convencerlo de ser  parte de la empresa. Es necesario también crear políticas y programas que permitan mantener el talento en la empresa de manera constante.


     2. Generar información de talento


     Esto es, recoger constantemente información de los movimientos del mercado y la competencia y estar atento de sus posibles movimientos y cambios, especialmente en lo que concierne a la calidad de su personal y a programas de acción que permitan motivar y desarrollar a dicho personal.


     3. Reconocer el talento


     Identificarlo, reconocer sus competencias a primera vista, incluso antes de aplicar pruebas o test específicos. Seleccionar profesionales comprometidos, capaces, innovadores, motivados, competentes en su hacer y su ser. En este sentido, la ayuda de un COACH  es fundamental, pues éste colabora en la identificación de posibles candidatos para la promoción y formación de las capacidades requeridas y orienta a la empresa en el proceso.


     4. Cuidar el talento


     Se refiere a implementar estrategias que ayuden a conservar el talento humano, esto mediante la medición y el apoyo a los líderes o cabeza de departamento (o equipos de trabajo) para que participen en la retención del talento; a través de la continua revisión de las competencias de estilo de liderazgo, la diferencias entre la cultura actual y la que se desea alcanzar y la medición y evaluación del clima de trabajo de los equipos y de la empresa en general, así como de los niveles de equidad interna y externa de la retribución. En este punto, la ayuda el Coaching es de gran importancia, pues es una herramienta que puede ofrecer y desarrollar programas de liderazgo orientados específicamente a al empresa en cuestión, que impulse el cambio cultural, la identidad del talento con la organización, la política de compensación a dicho talento, todo ello con un objetivo claro: reforzar el compromiso de los profesionales.


     5. Solucionar problemas en torno al personal



     De presentarse inconvenientes e incomodidades en relación con el recurso humano y su productividad en la empresa, dialogarlo y buscar posibles soluciones. Aquí es Coaching también es un recurso fundamental que puede ayudar a determinar si las competencias del personal son acordes con aquellas requeridas por el puesto de trabajo que ocupa, pero si tiene otras habilidades que permitan su reubicación.


     6. Integrar talentos


     Es decir, involucra a las personas en la empresa y cuenta con el apoyo de la dirección para unir la planeación estratégica al área y transversalmente a toda la organización. Así, encuentra la comprensión y colaboración de los trabajadores y coopera al desarrollo de todos y de la empresa.


     7. Es un profesional de mente abierta y un excelente negociador


     Sabe pactar, llegar a acuerdos, desenvolverse ante diferentes situaciones y lograr sus objetivos.




(La autora es Lic. en Lenguas Modernas de la Universidad Pedagógica Nacional, con estudios de Maestría en Lingüística Española del Instituto Caro y Cuervo. Es la editora de ERDC y funge como editora del sello colombiano Editorial Sumasaberes).

lunes, 14 de julio de 2014

Los escudos protectores y motivadores

Habitualmente cualquier camino que comencemos, estará compuesto durante la travesía de obstáculos, dudas, inseguridades, miedos, incertidumbres entre otros, con lo cual si queremos llegar a destino, deberemos afrontarlos, enfrentarlos y superarlos.
Si repasas la historia de los países, imperios, reinos de hace muchos siglos atrás, verás que una característica común era la de proteger los castillos con grandes murallas y sus guerreros portaban escudos junto a las espadas para asistir a las batallas.
Ahora mientras escribo este último párrafo se me viene a la mente la película 300, en la cual con un pequeño ejército, pero muy bien entrenados tanto mental como físicamente, vencían a grandes ejércitos. Y lo que portaban cuando iban a la batalla, aparte de su destreza, era un escudo y una espada, los cuales les era suficiente para vencer.
Llevando estos símbolos del escudo y la espada a nuestro camino para lograr objetivos, diría que muchas veces andamos sin nada de esto y no es porque no lo tengamos, sino que esto se debe a nuestra pereza de buscarlos y construirlos para utilizarlos.
Al inicio hablada de que cualquier camino que emprendamos, nos enfrentaríamos a miedos, dudas, inseguridades, etc….., con cual debemos hacer frente a estos, primero defendiéndonos de sus ataques y luego dar un paso al frente para alejarlos de nuestro camino.
Con lo cual relacionando esto con los símbolos que mencionaba antes, será necesario tener algo parecido, tal como a lo que denomino “ESTRUCTURAS EMOCIONALES PARA LLEGAR A LA META”. Estas serán nuestro escudo y espada, con lo cual deberemos crearlas y por supuesto..¡utilizarlas!!!.
Ahora bien ¿qué son éstas estructuras?, son aquellas que nos ayudarán a ahuyentar a nuestros saboteadores, a defendernos del ego y darnos motivación, confianza, empujarnos a la acción en cuanto se nos presenten los miedos, las inseguridades y las dudas.
Por esto será muy importante que te las crees tú, porque para que sean efectivas y funcionen deben estar conectadas muy íntimamente contigo, con tu esencia y lo que eres.
Tal vez te estés preguntando ¿cómo son?, pues te diré que pueden adoptar varias formas, pero las más habituales son imágenes de paisajes que te encantan, frases que te motivan e inspiran, personas o personajes que admiras ciertas características, libros que te hacen vibrar o moverte, objetos grandes, pequeños, medianos que al mirarlos te conecten con algunos de tus valores, virtudes o metas que tienes planteadas, puede ser también canciones, figuras, fotos.
Te doy un ejemplo de una Estructura Emocional mía, en mi mesa de trabajo tengo una figura de un águila, ya que a mi cada vez que la veo me conecta con estar centrado y ser eficaz a la hora de actuar, como también evitar distraerte con tonterías.
Son ideales cuando estamos desorientados, preocupados, inseguros, fuera de foco o desmotivados, conectarnos con ellas, para que nos cambien completamente la actitud y seguir en el camino con ganas, valentía y motivación.

Las ESTRUCTURAS EMOCIONALES PARA LLEGAR A LA META son de grandísima ayuda para todos los momentos, son nuestros escudos protectores y motivadores, a los cuales si te acostumbras a desarrollarlos y utilizarlos, será muy difícil que tus desestabilizadores emocionales pueden contigo.

Por 
Germán Antelo Solozábal

viernes, 11 de julio de 2014

Empresa: El poder en las organizaciones

El poder y el jefe

Lic. Natalia Silva

autores@tisoc.com




     El poder, en su primera acepción en el DRAE, se define como la facultad o potencia de hacer algo, pero también, de manera coloquial, se entiende como ser más fuerte que alguien, ser capaz de vencerle. La autoridad es el prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia.


     En el ámbito organizacional, el poder, la autoridad y su análisis son temas que cobran importancia, por ser ambos mecanismos de control y coordinación para la consecución de los objetivos que se persiguen, de los procesos que se ejecutan y ser así garantía de obtención de buenos resultados.


     Las organizaciones son sistemas conformados por grupos de personas. Para su correcto funcionamiento se requiere de la estipulación de normas de convivencia, reglamentos de trabajo y manuales de funciones por cargos, de manera que cada individuo sepa cómo comportarse ante esta pequeña sociedad que es la empresa. Asimismo, es necesario contar con organismos controladores de tales comportamientos, que promuevan una conciencia colectiva y el paso de tales comportamientos en conductas, organismos que velen porque el sistema funcione adecuadamente.


      Los organismos controladores se destacan por su ejecución de autoridad y poder; su principal representante es la figura del JEFE. Esta figura de poder tiene la voz de mando y capacidad de dirección en la organización; su autoridad se impone por sí misma, por su solo título. No obstante, es evidente que un título o un cargo de tal magnitud no son suficientes o no son garantía absoluta para ejercer poder y autoridad.



      Es común oír hablar de los jefes autoritarios, para nada demócratas, que no demuestran liderazgo y que se valen del temor que producen para ejercer su poder. Pero el poder en las organizaciones es más que mando unidireccional; se trata de dirigir personas, procesos, resultados, es decir, influir en las personas de manera positiva con miras a crear una conciencia colectiva del trabajo compartido, de influir en el capital humano y los sucesos que se desprenden de la organización. El poder implica fuerza, capacidad y eficacia de provocar ciertos efectos en una colectividad. Eso solo lo logra un líder, por ende, la base del buen jefe y de la correcta promoción del poder es el liderazgo. Además, es importante reconocer que poder es diferente de autoridad; esta última es la que otorga la gerencia, o los mandos altos. El poder se gana y lo obtienen los líderes con base en sus respectivas personalidades, actividades y situaciones en las que operan. 


      Según Parsons, el concepto de "poder se usa para referirse a la capacidad de una persona o grupo, para imponer de forma recurrente su voluntad sobre otros". No obstante, desde un sentido un tanto idealista, pero no imposible, el poder y su ejecución debería centrarse en los acuerdos, en la democracia. Queda la duda, ¿puede darse esto en las organizaciones? ¿Puede haber mandatos demócratas? ¿Todas las interacciones que se dan en su interior y aquellas que de ella se desprenden podrían regirse con base en acuerdos satisfactorios para las partes?


      La respuesta depende de la filosofía institucional de cada empresa, esa que conforma la cultura organizacional.


      ¿Cómo se manejan el poder y la autoridad en su empresa? ¿Qué tipo d jefes y líderes la dirigen?







(La autora es Lic. en Filología de la U, Nacional, Bogotá-Colombia y Mg. en Literatura. Se desempeña como traductora profesional).




lunes, 7 de julio de 2014

No hay edad para aprender




No hay edad para aprender cuando se tiene interés y voluntad para hacerlo.

No me refiero a empezar una carrera universitaria o un oficio a una edad madura, sino a estar en “modo aprendizaje” cada día.

Asociamos la palabra aprender a un sentido académico, pero aprender es más que eso. Cada día se aprende algo nuevo, pero sólo somos conscientes si estamos abiertos a ello. Aprendemos de lo que vemos, oímos, sentimos, de lo que nos preguntamos y pensamos. Aprendemos de nosotros mismos.

Me gusta esta definición de aprendizaje: “El aprendizaje es el proceso mediante el cual se adquiere una determinada habilidad, se asimila una información o se adopta una nueva estrategia de conocimiento y acción.”

Suelo decir que soy emprendedora, pero sobre todo soy “aprendedora”. Y he llegado a esa conclusión porque muchas cosas de las que hago las he aprendido por propia voluntad, evidentemente nadie me ha obligado. Pero me refiero a que ha sido una elección constante y consciente.

Me encanta decir que “si otros pueden, yo también”. Cuando admiro a alguien por lo que hace y cómo lo hace, pienso que es un ser humano como yo, y eso me motiva a pensar que yo también puedo aprenderlo.

Un factor muy importante es que eso que quiero aprender sea algo que me guste, que me motive o que necesite para avanzar y mejorar en mi trabajo. Algo por lo que sienta interés y admiración, aunque me dé un poco de miedo.

Se mezclan el atrevimiento, la inseguridad, las ganas de mejorar y un “no sé si seré capaz”. Pero es lo normal cuando hay un reto, algo que superar.
Esto en cuanto a aprender algo concreto y tangible, algo que pueda medir con resultados.

Pero hay otros tipos de aprendizaje más sutiles y poco comprobables. Es más un aprendizaje de observación de lo que ocurre a mi alrededor. Me encanta quedarme con lo mejor de cada persona. No siempre soy capaz de hacerlo, pero sí me lo “apunto” como modelo o ejemplo.

Aprendo de mis hijos y de mi marido, aprendo de mis padres y de mis hermanos, de mis amigos y mis compañeros. Aprendo comportamientos, hábitos y costumbres que admiro en otras personas. Y vuelvo a pensar: “si ellos pueden, yo también”.

Aprendo de la generosidad, de la paciencia, de la comprensión, de la empatía, de la responsabilidad, de la voluntad, de la capacidad de ayudar, de todo eso que hace a una persona mejor.

En definitiva, aprendo de los demás, ya sea a través de libros, de internet o del contacto directo con las personas que me rodean.

Todos tenemos algo que recibir y algo que dar, algo que aprender y algo que enseñar.

¿Cuántas cosas te gustaría aprender?

¿Qué es lo que admiras en otras personas?

¿Has pensado en empezar a hacerlo?

¿Qué te impide comenzar a aprender?

¿Crees que tu edad es un impedimento?

Dicen que la mejor manera de aprender es enseñando. Tú también puedes enseñar aquello que haces bien, siempre habrá quien quiera aprender lo que tú dominas.

Cambia la palabra aprender por enseñar en las preguntas anteriores y quizá encuentres una nueva motivación en tu vida, y quién sabe si un nuevo trabajo y fuente de ingresos. Depende de ti.

No hay excusa para dejar de soñar y ponerle acción a tus sueños.

Cuando perdemos el afán de superación, la vida pierde sentido y empezamos  a morir.

Los niños de la planta de Pediatría del Hospital General de Elche tienen en sus manos 35 nuevos cuentos firmados por Benita Martín, paciente del centro, que con 91 años hace tan sólo dos que aprendió a leer y escribir. El afán de superación de esta mujer ha hecho posible que en tan sólo 24 meses, Benita haya escrito más de una treintena de cuentos, sus memorias, un libro, dos novelas y ahora esté redactando un refranero español.”

Por 
Mª Victoria Martínez Lojendio

viernes, 4 de julio de 2014

Coaching en acción: El caso de Julia: ¿adelgazar o bajar el nivel de ansiedad?

El caso de Julia: ¿adelgazar o bajar el nivel de ansiedad?
Silvia Díaz Domínguez



       Julia es una mujer de 45 años, separada y sin trabajo. Actualmente depende económicamente de su exmarido, de su familia y de lo que cobra como prestación social. Ella quisiera cambiar esta situación, ya que su dependencia económica la hace sentir limitada en muchas áreas de su vida; a ello se le suma desde hace unos años su problema de sobrepeso, que representa para ella una limitación a la hora de relacionarse con el sexo opuesto y hacer otras actividades. Julia  se había propuesto como objetivo para este año cuidar su salud. Ella es un tanto impulsiva y llama a su coach porque le urge hablar de este tema y concretan un día de sesión.

       - Coach: Hola Julia, cómo estás? ¿Qué era lo que antes me querías comentar cuando me llamaste por teléfono? (La coach crea rapport y le pregunta sobre el asunto a tratar).

       - Julia: Quería que habláramos hoy sobre cómo mejorar mi salud. (La coachee establece el asunto del que quiere tratar).

       - Coach: ¿Qué te gustaría mejorar de tu salud? (La coach pide a Julia una especificación del tema que quiere tratar).

       - Julia: Quisiera adelgazar… (La coachee empieza a concretar su objetivo).

       - Coach: ¿Para qué quieres adelgazar? (La coach se focaliza al objetivo final).

       - Julia: Bueno pues… Lo cierto es que tengo poco éxito con los hombres, ¡mira que michelines tengo! Debo usar plantillas porque me duelen los pies por mi peso y no puedo salir ni a  bailar. Te he traído unas fotos de cuando estaba más delgada, mira, mira, ¡yo quiero volver a estar así! (La coachee empieza a hablar de su realidad, de lo que le está pasando en estos momentos).

       - Coach: ¿Qué habías pensado hacer, entonces? (La coach le pregunta por posibles opciones).

      - Julia: ¡Buff! Otras veces he intentado hacer dieta, pero ahora no puedo, porque estoy preparando exámenes para las oposiciones, ya sabes que me gustaría entrar como funcionaria y trabajar para el Estado, ya que necesito tener una estabilidad laboral… Lo cierto es que estoy muy nerviosa con este tema y con la ansiedad no puedo dejar de comer. (La coachee empieza a establecer una nueva realidad, aporta nuevos datos a la situación actual).

       - Coach: ¿Entonces qué prefieres qué tratemos? ¿Cómo adelgazar para tener éxito con los hombres, dejar de usar plantillas y salir a bailar o cómo buscar otra forma para preparar tus exámenes, que disminuya tu nivel de ansiedad? (La coach ayuda a la coachee a establecer alternativas y prioridades del trabajo que pueden realizar en la sesión de hoy).

       - Julia: Creo que es mejor tratar sobre el tema de la preparación de mis exámenes. (La coachee toma conciencia y quiere priorizar otro tema que le parece más importante en ese momento).

       - Coach: ¿Cómo los estás preparando en este momento? (La coach empieza a realizar preguntas que le acerquen a la realidad sobre este nuevo asunto).

       - Julia: Creo que hago demasiadas cosas. Estoy haciendo un curso de contabilidad y otro de catalán; hago muchas actividades de ocio: me gusta salir al cine, salir con las amigas… ¿Sabes? Pienso que lo mejor sería que dejara mis actividades de ocio y me concentrara en estudiar únicamente… (La coachee habla acerca de su situación actual, toma conciencia e inicia las opciones de cambio).

       - Coach: ¿Cómo te sentirías si dejaras todas tus actividades de ocio? (La coach, a través del tono y la expresión corporal de Julia, percibe o intuye que la opción que ha propuesto no sería la más satisfactoria para ella, ya que seguramente dejar todas sus actividades de ocio le daría lugar a más nivel de ansiedad).

       - Julia: Mmmhhhh… Creo que no muy bien. Para mí es necesario, si no salgo, ¡me muero! (La coachee toma conciencia de que esa opción no sería la mejor para ella).

       - Coach: Ja,ja. ¿Qué te parece si vemos otras opciones? (La coach le propone explorar nuevas opciones).

       - Julia: ¡Vale! ¿Por dónde empezamos?

       - Coach: Si te parece, empezaremos viendo cómo organizas la semana. Me comentas que estás haciendo un curso de contabilidad, un curso de catalán, estudias para las oposiciones y sales siempre que tienes ocasión. (La coach le propone un tema para empezar a trabajar a través de la reformulación).

      - Julia: Sí, así es.

       - Coach: ¿Qué días haces contabilidad? (La coach empieza de nuevo a averiguar acerca de su realidad actual).

       - Julia: Voy a clases todos los días por las mañanas de 9h a 14h.

       - Coach: ¿Para qué estudias contabilidad? (La coach indaga acerca de los motivos que la llevaron a estudiar este tema).

       - Julia: Bueno, pues… Lo cierto es que como estoy en paro y no trabajo, me llamaron para hacer este curso y les dije que sí, así tengo más opciones de encontrar trabajo!

       - Coach: ¿Y qué días vas a clases de catalán?

       - Julia: Los martes y los jueves de 16h a 19h.

       - Coach: ¿Para qué estudias catalán?

       - Julia: Ya sabes que catalán es la segunda lengua oficial de Catalunya y que todos los funcionarios tienen que tener el nivel C para poder trabajar aquí en Barcelona. Yo no tengo ese nivel, así que tengo que estudiar catalán si quiero presentarme a las oposiciones.(Siguen indagando acerca de la situación actual).

       - Coach: Bien, ¿y tus actividades de ocio?

       - Julia: Voy al cine un día a la semana, por la tarde, cuando no tengo clases de catalán, y hago otras cosas que me vayan saliendo y que me apetezcan hacer; bueno, también dedico algún día a estudiar, ¡claro!

       - Coach: ¿Cuántas horas crees que serían necesarias estudiar para aprobar las oposiciones? (La coach empieza a acercarle a posibles opciones).

       - Julia: Pues, es algo que no me lo había planteado… Muchas, porque hay mucho temario y no es muy sencillo…

       - Coach: ¿Cuándo tienes que presentarte al examen? (La coach intuye o percibe a través de la respuesta de Julia, que posiblemente tiene mucho material todavía para estudiar y quizás no lo tenga todavía organizado).

       - Julia: En junio. Aunque todavía no sé el día.

       - Coach: ¿Qué te queda todavía para estudiar? (La coach de nuevo, a través de las preguntas, trata de acercarse a la realidad sobre este tema para empezar a buscar posibles opciones).

       - Julia: ¡Uff! Todavía bastante.

       - Coach: ¿Qué sería bastante? (La coach trata que Julia vaya concretando sus respuestas generales).

       - Julia: Pues no sé…
  
       - Coach: Imagínate que 0 fuera que todavía no has empezado a estudiar y 100, que ya has acabado de estudiar, ¿dónde te situarías? (Ante la respuesta de Julia la coach trata nuevamente de concertara utilizando una herramienta más visual que le ayude a establecer unos límites).

       - Julia: Bueno, pues estoy a la mitad. Yo diría que en el 50

       - Coach: Julia, si te parece vamos a hacer lo siguiente para la próxima sesión: puedes traer el temario que te queda para estudiar y entre las dos vemos cómo podrías organizar tu tiempo para estudiar y bajar el nivel de ansiedad de aquí al examen de junio. (La coach le hace una propuesta de trabajo a Julia, le propone trabajar juntas en su objetivo y le pide de forma indirecta un compromiso para seguir adelante. Empieza a romper el rapport para finalizar la sesión).
 
       - Julia: ¡Vale, me parece buena idea…

       - Coach: Julia, ¿qué te pasa? Has hecho una gran sonrisa con la propuesta y después tu expresión ha cambiado a una gran tristeza… (La coach comparte sus percepciones con Julia acerca del cambio del estado de ánimo que ha notado por su tono de voz y expresión corporal en su respuesta).

       - Julia: Ya… Es que sabes… me estoy dando cuenta de una cosa…  (La coachee está entrando en un nivel de conciencia nuevo, de autodescubrimiento).

       - Coach: ¿De qué, Julia?

       - Julia: Qué quizás no debería haberme apuntado al curso de contabilidad… (En este nuevo estado de conciencia hace sentir a Julia con cierto grado de culpabilidad, empieza a darse cuenta de lo que ha pasado).

       Coach: Julia, entiendo lo que me dices. ¿Cuándo acabas tu curso de contabilidad? (La coach crea rapport de nuevo con ella, se pone en su lugar y concreta de nuevo a raíz de esta nueva realidad que Julia ha sido consciente).

       - Julia: En el mes de mayo. Empecé en noviembre, ya llevo más de la mitad del curso hecho, no puedo dejarlo ahora… (Julia es consciente de que ha hecho ya demasiado como para abandonar en estos momentos lo que empezó).

       - Coach: Bueno, Julia, lo cierto es que sí, quizás estés haciendo en estos momentos muchas cosas, pero ahora lo más urgente es ver cómo podemos manejar esta situación de aquí a junio y después podemos ver otros aspectos más relacionados con otros temas para disminuir tu nivel de ansiedad. ¿Qué te parece? (La coach empatiza de nuevo con Julia, confirma sus percepciones y le ayuda a ver que ahora es importante resolver esta situación, ya que es la más urgente y luego hay que seguir trabajando sobre lo importante, su nivel de ansiedad).

       - Julia: ¡Tienes razón! Ahora tengo que ver cómo soluciono este tema. Nos vemos entonces la semana que viene. (Julia empieza a sentirse de nuevo más aliviada ahora que ha aceptado su situación actual, que ha saboreado su verdad y empieza a sentirse de nuevo motivada por la propuesta de la coach).

       - Coach: Que tengas una buena semana, Julia. (La coach empatiza de nuevo, rompe el rapport y cierra la sesión hasta la semana siguiente).

       - Julia: Tú también. (Julia empatiza también con su coach para cerrar la sesión).    

        Una sesión de coaching es un proceso que aún siguiendo una metodología básica e imprescindible como el modelo de conversación complementado con una serie de habilidades comunicativas, siempre se ha de mover por diferentes caminos. Es necesario que el coach y su forma de realizar las sesiones sean flexibles y que se permita utilizar diferentes herramientas durante este proceso. Las relaciones humanas y los procesos de cambio están en continuo movimiento, no son un proceso lineal, sino curvilíneo, arriba, abajo, derecha, izquierda. Lo importante es que sea un proceso ascendente y que permita a ambas partes crecer, evolucionar y realizar los cambios deseados como objetivo final.

       El caso de Julia, como la mayoría de los casos, no es un proceso lineal en el que la coachee viene con un objetivo inicial, adelgazar, y se queda ahí, sino que a lo largo del proceso se va dando cuenta de que su nivel de ansiedad es el que la hace comer más y en estos momentos se está exteriorizando con un hecho concreto: su falta de tiempo para preparar sus estudios para el examen de las oposiciones. El síntoma en este caso sería su nivel de ansiedad; la fuente o el origen pueden estar en la gestión del tiempo, el querer abarcar más de lo que puede, en una necesidad continua de conocimiento, no tener objetivos claros u otros aspectos que puedan surgir durante el proceso. Es necesario explorara poco a poco, sacar capas y ver cómo podemos ayudar al coachee a descubrir sus necesidades, creando un nivel de consciencia y cómo puede ir satisfaciéndolas, creando un cambio.

(La autora es coach, formadora y facilitadora autorizada de TISOC).

                
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