sábado, 30 de noviembre de 2013

El sordo no oye, pero bien compone

Por Dionisio Contreras Casado

En los últimos años, hemos culpado a la “mala comunicación” de gran parte de los problemas que ahora tenemos, y en ese sentido se ha dicho que el estrés laboral tiene su origen en la mala comunicación, que los problemas de los jóvenes son debidos a la mala comunicación, que en más del 40% de las familias existe mala comunicación entre sus miembros (estudio Jóvenes y Valores de la Obra Social de La Caixa), o atribuimos a la mala comunicación la casi totalidad de las rupturas afectivas. Pareciera una de las diez plagas bíblicas.

Pero ¿qué es la mala comunicación? Curiosamente, y como suele ser habitual, cuando tenemos la causa identificada, lo que ocurre es que no se conoce bien la naturaleza de la misma, y en este sentido, es muy complejo definir qué favorece una comunicación interpersonal precaria. No obstante, si es necesario aplicar en distintos ámbitos, una serie de teorías que vengan a prevenirnos de ella, en los ambientes más afectados.

Hay muchas más barreras en la comunicación de las que a priori podríamos considerar, de manera que, no es excepcional que entre lo que quiero decir, lo que digo, lo que se oye, lo que se escucha y lo que finalmente es puesto en práctica se degrada la comunicación, en ocasiones, de tal manera, que se torna imposible entenderse con algo de coherencia.

Por otro lado, es muy probable que en el desarrollo de una conversación hayamos sentido, alguna vez, que nuestros propósitos entran en conflicto con los de nuestro interlocutor, de manera que mientras estoy intentando comunicar en un sentido, la intervención de mi interlocutor es en otro nivel de comunicación totalmente distinto, lo que hace casi imposible lograr cualquier tipo de conexión saludable. Un auténtico lío.

Según Miquel Bonet, presidente de la consultora de selección ABR-Action Consulting “puede parecer que a veces nos expresamos mal simplemente por evitar la verdad cruda, pero en muchos casos lo que se consigue es precisamente no hacernos entender, que sería el único fin de la comunicación, olvidando que en el mundo empresarial el único sentido de la información consiste en hacerla productiva, y si la ocultamos no nos vale”.

Pero no todo el problema reside en el que intenta comunicar algo. A pesar de situar, muy a menudo, como responsable de la mala comunicación al emisor, se nos olvida que escuchar es el 50% de la comunicación interpersonal, y que en esto, también tenemos mucha responsabilidad como “escuchadores” del mensaje, ya que es muy común la confusión entre escuchar y oír. La diferencia entre ambas es la voluntad, de modo que escuchar implica una acción y una voluntad, mientras que oír no exige voluntad alguna.

De modo que, de la mala comunicación, (lejos de ser un mal que nos sobreviene sin comerlo ni beberlo), podemos ser nosotros los principales responsables. Un aforismo reza que “Dios nos dio dos orejas y una boca, para que las usáramos en idéntica proporción”, y es error muy común de los que se quejan de mala comunicación, intentar por todos los medios ser comprendidos, antes de tratar de entender ellos a su interlocutor.

El escritor y humorista Alfonso Ussía, contaba en clave de humor, que conocía a una mujer de la nobleza que presumía de saber hablar en doce idiomas y saber callarse en trece, lo que le hacía tener que estar verificando constantemente que lo que había escuchado era correcto, y no pensar que había comprendido a la primera.

Pero lejos de estar educados para escuchar a nuestro interlocutor, paradójicamente, estamos entrenados únicamente para hablar bien en público, para comunicarnos desde el punto de vista del emisor del mensaje, para construir y expresar bien nuestras ideas. En el colegio te enseñan a exponer temas, pero no hay clase de escucha; y hasta hace muy poco, en el mundo de la empresa, a los directivos, habitualmente bien entrenados para hablar en público, no se les entrenaba sobre la capacidad de escuchar.

Sin embargo, las ventajas de escuchar, en la comunicación interpersonal son cuantiosas, ya que la escucha activa, permite operar desde una base de conocimiento, accedes a que tu interlocutor te considere adecuadamente conocedor sobre su punto de vista, y a nivel emocional, te acerca a tu interlocutor, lo que va a facilitar la influencia mutua; y cuando se alcanza un grado de comodidad comunicacional tan elevado en una relación, sea del tipo que sea, la persona piensa de modo más creativo, y comparte su pensamiento, sentimientos e ideas con más entusiasmo.

Dionisio Contreras Casado Educador Social. Experto en Drogodependencias. Formador de Inteligencia Emocional.



lunes, 25 de noviembre de 2013

Líder: 12 consejos para mejorar tus habilidades de comunicación

Aprender a comunicarse de manera correcta, clara y precisa es una habilidad indispensable para nuestra vida profesional.
Independientemente de la industria a la que nos dediquemos, contar con habilidades de comunicación nos abre puertas, nos permite relacionarnos mejor con la gente a nuestro alrededor y nos da acceso a mejores empleos. También ayuda a que resolvamos problemas, demos a conocer nuestras ideas y proyectemos una buena imagen profesional.


Si piensas que la comunicación es una de las áreas en las que tienes que trabajar para alcanzar el éxito, sigue leyendo y descubre cómo mejorar.
1. Haz contacto visual. Mirar a los ojos a una persona es la manera más segura y eficaz de transmitir confianza. Sin palabras, seremos capaces de decirle a nuestro interlocutor que nos interesa lo que nos dice y que estamos escuchando de manera atenta.
2. Gesticula. De acuerdo con especialistas el 90% de la comunicación que transmitimos no es verbal, sino gestual. Nuestros movimientos corporales comunican mucho más de lo que pensamos, incluso de manera inconsciente.
En ocasiones un gesto puede persuadir, convencer y crear confianza mucho más que un discurso elaborado. Obsérvate y practica.
3. Ve al grano. Dominar la comunicación no significa hablar mucho, hacer presentaciones interminables o mandar largos mensajes por correo. Enfócate en ser claro en tus ideas y elimina el relleno para transmitir mensajes precisos.
4. Escucha antes de hablar. Un buen comunicador es siempre un buen escucha. Quien sabe escuchar no pierde información, hace preguntas oportunas y comprende a su interlocutor. Aprende a escuchar atentamente al reclutador en la entrevista, a tu equipo de trabajo y a tus colegas.
5. Atrévete a preguntar. Una gran barrera de la comunicación es el malentendido. La mayoría de la gente evita hacer preguntas por miedo al ridículo, sin embargo, ser capaz de expresar abiertamente tus dudas y admitir cuando no comprendimos una idea nos permite lograr un mejor entendimiento.
6. Lee. Leer de manera regular mejora nuestra comunicación oral y escrita. Ayuda a tener una mejor ortografía y amplía nuestro vocabulario. Lee diariamente noticias e información relevante en tu industria y además tendrás temas de conversación para establecer contactos y conocer gente nueva.
7. Confía en ti. Cuando fortaleces la seguridad en ti mismo se nota. Para ser convincentes y generar confianza en otros primero necesitas creer en tu capacidad y habilidades. Trabaja en ello.
8. Elige el medio correcto. ¿Tu medio de comunicación siempre es el correo electrónico? Quizá obtendrías mucho más de algunas personas si te acercaras a platicar de manera personal. Utiliza tu percepción para acercarte a la gente de la manera correcta, en ocasiones una llamada puede ser más personal y efectiva que un correo. Usa tu percepción para identificar cuál es el canal más conveniente para cada individuo.
9. Sé profesional. Utilizar un lenguaje casual durante la hora de comida, en compañía de tus colegas, no es ningún crimen. Sin embargo, es importante que identifiques los momentos en los que tu lenguaje debe ser claro y formal.
10. Actúa como un espejo. Vickie Austin, fundadora de la empresa de asesoría profesional CHOICES Worldwide, recomienda utilizar una técnica de comunicación denominada ‘mirroring’.
Consiste en observar el lenguaje corporal de nuestro interlocutor e imitarlo de manera sutil. Por ejemplo, si la otra persona afirma con la cabeza, hacer lo mismo segundos después. Con esta práctica es posible hacer sentir más cómoda y abierta a la otra persona y podemos obtener mayor empatía de su parte.
11. Grábate. Es una excelente alternativa antes de una entrevista o presentación. Al escuchar tu propio discurso podrás identificar si éste es fluido y claro. También puedes pedir a otros que lo escuchen y que te den su punto de vista.
12. No interrumpas. Evita completar el discurso de otros con tus propias ideas o desviar el tema de una conversación. Permite que las otras personas comuniquen sus ideas sin interrumpir y después expresa tus dudas o comentarios.
Aplicar estas recomendaciones en tu rutina laboral permitirá establecer una mejor conexión con la gente a tu alrededor. Ponlas en práctica y observa los resultados.
Fuente: OCCEducación

viernes, 22 de noviembre de 2013

Cinco claves para ser feliz

Por Luisa Carrasco

Si te preguntaran: “¿Qué es lo que más profundamente deseas en esta vida?”

Todos,  sin lugar a dudas, responderíamos… “Ser Feliz”.

Encontrar las claves de la felicidad no es tarea fácil. Somos seres maravillosos y complejos en continuo cambio, inmersos en una realidad que a veces nos supera.

Creo que en el colegio tendría que existir una asignatura específica que se preocupara de esto. Ser feliz es lo más importante en este viaje y muchas veces no sabemos navegar en el ancho y profundo mar. 

Creo que cada persona encuentra la felicidad de una forma distinta, pero existen claves comunes que facilitan el camino.

El orden no altera el producto. Todas ellas son imprescindibles para vivir feliz.

¡El Aquí y el Ahora! Vivir en el presente.

A todos nos pasa que tenemos un ruido mental constante que nos marea, nos confunde, nos arrastra y nos vence. Este ruido se alimenta del pasado y del futuro. El pasado te dice: “Y Si hubiera hecho tal cosa”, “Y Si no me hubiera pasado eso”, “Y Si hubiera tomado otra decisión”, y un largo etc. Si os dais cuenta muchas de estas frases empiezan por “Y Si…”

Y en el futuro también lo utilizamos insistentemente “Y Si no apruebo”, “Y Si me va mal”, “Y Si me pongo nervioso”, y otro largo y negativo  etc.
¡Salgamos del “Y Si” y sus consecuencias!


El “Y Si” se apoya en el miedo, en la frustración, en la culpa, en la negatividad. Te lleva al bloqueo y a la no acción.

Vive el presente. Algunas frases que te pueden ayudar a conseguirlo son: “Estoy aquí y ahora”. ”Eso es todo lo que está ocurriendo en este momento”. “Mi mente está ocupada y centrada en este instante”.

Esto es un entrenamiento, no desesperéis. La meditación y el yoga os pueden ayudar en ir adquiriendo esta práctica.

¡Tener metas y objetivos!

¡Fundamental! Un barco sin timón irá a la deriva. Una persona sin metas también. Tener metas en la vida significa tener ilusiones, tener razones por las que levantarte cada día.

Busca metas que vayan contigo, que nazcan de lo que te apasiona, de lo que te gusta, de lo que te motiva. Y después busca pequeños objetivos por cada una de ellas. Encontrarás la satisfacción de vivir haciendo lo que quieres hacer. Y si mañana sientes que esas metas ya no te sirven, ya no te hacen feliz, ¡cámbialas! Nada es eterno. Hay que probar, jugar, buscar, aprender, empezar.

¡Agradece!

Esta herramienta es muy  poderosa. Al agradecer nos centramos en lo positivo de las cosas, en lo bueno que hay en nuestra vida. Por otro lado, nos llena el alma de alegría. Puedes probarlo varios días seguidos y lo notarás en seguida. La alegría interior viene sola. Alguien puede decir “Es que yo no tengo nada que agradecer”, ¿Estás seguro?

Este artículo ha llegado a ti para algo, agradécelo. La vida está llena de mil detalles.

¡Confiar!

Yo cada día me despierto con el canto de los pájaros de mi bloque. Se pasan el día cantando. Lo agradezco muchísimo porque cada día me recuerdan una gran lección: Vivir el presente. Ellos cantan todos los días,  y sin embargo no saben que van a comer mañana. No digo que ahora seamos pájaros despreocupados de todo. Para eso tenemos nuestras metas y nuestros objetivos. La diferencia está en ocuparse y no en preocuparse. Vivir confiando. Si estás en la acción, en la búsqueda las cosas irán viniendo. Es imposible controlarlo todo, así que lo que no dependa de ti, déjalo fluir.

¡Revisa tus creencias!

¿Sabías que las creencias se pueden cambiar? De pequeños aprendemos miles de creencias y las dejamos permanentes en nosotros, sin ninguna revisión o cuestionamiento. De pequeño te decían “No hagas esto que viene el lobo”, la creencia que se construye detrás es “Si no hago lo que dicen mis padres me va a pasar algo malo”. En el mejor de los casos esto lo habrás superado o puede ser que siga existiendo en tu inconsciente. Podríamos poner muchos ejemplos.

Tu trabajo es ver qué creencias tienes que sientas que te limitan de alguna forma. Revísalas, cuestiónalas, y si ya no te valen, no te gustan o no van contigo, reconstrúyelas.

Espero que os sirvan estas claves y las compartáis con personas que  hayan aparecido en vuestras mentes mientras leías el artículo, es también para ellas.

Por Luisa Carrasco. Coach personal y Psicóloga.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Confianza y trabajo: dos pilares cuando todo tambalea

 Muchas veces podemos tener la sensación de que por mucho que trabajemos por un proyecto, un objetivo… no sirve de nada, y podemos llegar a plantearnos si lo que estamos haciendo dará algún día sus frutos. 


No ver el resultado directo de nuestro trabajo lo hace verdaderamente difícil, sobre todo cuando uno lleva muchos días aguantando fuerte el ánimo, pero llegan momentos en que afloja la ilusión, la motivación o la esperanza.



 Estas emociones son parte del camino de todo el que tiene el coraje de aventurarse en el terreno de la incertidumbre, y es necesario estar dispuesto a sentirlas y hasta aceptarlas como parte del plan, porque no podemos ignorar las consecuencias de nuestras elecciones. El que elige ganar, también ha elegido perder, porque es lo que conlleva el riesgo: puede que los frutos vengan o no, pero el que planta la semilla ya ha iniciado un camino que no tiene marcha atrás, y es su responsabilidad aprender a aceptar tanto la derrota como el éxito, pues ambos están ahí, como parte del juego.

 Pero el hecho de que cuando apostamos podamos ganar o perder no implica que sean excluyentes. Es decir, que la vida no es como una ruleta en la que se apuestan todas a un color, sino que es más bien una cadena de constantes retos, donde hay factores de suerte y otros que dependen de nosotros, y donde son muchas las veces en que puede cambiarse el marcador de nuestra partida. Por eso decía Kipling en su gran poema “If”: “si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso, y tratar de igual manera a ambos impostores“…

Hay un concepto en física que también se acabó por trasladar a la sociología: la masa crítica. Se define la masa crítica en la Wikipedia como la “cantidad mínima de material necesaria para que se mantenga una reacción en cadena”. Por ejemplo, cuando ponemos el agua al fuego para hervir unos macarrones, podemos ver que durante los diez minutos hasta que el agua empieza a burbujear, aparentemente no pasa nada. De un golpe de vista no distinguiríamos entre el primer minuto y el noveno, pero si hemos cocinado otras veces o sabemos algo de culturilla general, sabemos que el agua hierve a 100 grados, y que eso suele tardar unos minutos, así que no nos ponemos a mirar el fuego inquietos, pensando” ¿cuándo hervirá por fin?”

Pero también nos ocurre muchas veces en el ámbito de los proyectos vitales o profesionales, que  llevamos a cabo una serie de acciones y esperamos un determinado resultado, pero no llega. Y nos preguntamos cuándo llegará, inquietos, hasta a veces deduciendo que lo que estamos haciendo no está sirviendo  de nada… Y, de pronto, el día menos pensado, llega por fin. 

Y aparentemente no estaba pasando nada un mes antes, un día antes, o hasta unas horas antes, pero de pronto nuestra “película” da un giro, y cambia. Y lo que es curioso es que en realidad todos los meses anteriores tenían seguramente mucha relación con el punto en que el éxito llega, pero si los pasamos por alto, fijándonos sólo en las causas inmediatas, no ganaremos la fuerza ni la experiencia necesarias para la próxima vez que necesitemos ejercer la paciencia, la perseverancia y la confianza.
“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Asi que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se conectarán luego en el camino te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te conduce fuera del camino trillado y eso hará toda la diferencia.” Steve Jobs
Por eso creo que es clave aplicar un doble principio: trabaja y confía. No dejes de trabajar aun cuando te vaya bien, porque nunca sabes qué pasará mañana, y qué recursos necesitarás. Y no dejes de confiar aun cuando te vaya mal, porque no sabes qué te traerá mañana, y si habrá un nuevo amanecer después de la oscuridad de la noche en la que vives.
“El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.” Facundo Cabral
  
Por Beatriz, filocoaching.com