jueves, 14 de noviembre de 2013

Crear futuro = Aceptar la Diferencia

Anoche asistí a una videoconferencia retransmitida en directo desde la sede madrileña de la Fundación Rafael del Pino en la que el analista político y escritor Moisés Naim compartió su visión del mundo y la política de altos vuelos.

Confesaré que no la disfruté por completo porque a veces las tareas domésticas imponen su prosaica urgencia al aprendizaje de los mejores -ciertos "electrones libres" que circulan por el planeta con enorme conocimiento e independencia intelectual-.

Tuve sin embargo la suerte de escuchar algunas frases gloriosas que -vinculadas a mi experiencia como observadora de directivos y equipos empresariales- me han llevado esta mañana a mis propias reflexiones. Selecciono dos ideas que resuenen especialmente en mí. La primera -destacada en amarillo más abajo- cumple la doble función de ser un diagnóstico certero de la realidad y, al mismo tiempo, una alerta para navegantes, digamos para insaciables buscadores de poder mundial, nacional, empresarial, grupal o personal.

El poder es cada vez más fácil de obtener,

más difícil de usar,

y más fácil de perder".

La segunda idea que registré -en un cuaderno grande que tengo siempre a mano en casa junto a un par de bolígrafos- la defendió Moisés Naim con la vehemencia de quien presenta el destilado de muchas horas de análisis político, de muchas jornadas de participación activa en el Fondo Carnegie para la Paz Internacional y como la síntesis de una vida dedicada al estudio del poder en todo su espectro cromático.

Esta segunda idea también es diagnostico y alerta a quien quiera escuchar, adaptarse, aprender y -en el mejor de los casos- evolucionar.

Tenemos "más" de todo que nunca.

Gozamos de mayor movilidad geográfica que nunca.

Se produce un rechazo generalizado al autoritarismo.

Se impone la aceptación de los diferentes.

A esa altura del discurso del experto economista internacional, abandoné la prosaica tarea doméstica que me ocupaba, me acerqué al ventanal donde el mar seguía enfurecido, respiré hondo y conecté con lo que hace una década me llevó a trabajar con / para los equipos: la superación de la dicotomía del esto o lo otro... trascender el individualismo para integrar el liderazgo compartido... la certeza de que juntos volamos más lejos y más alto y -sobre todo- la necesidad de contribuir (con mi trabajo) a la aceptación de la diferencia como algo enriquecedor en nuestras familias, empresas, países... ¡Aceptación de los diferentes! Qué alivio escucharle Mr. Moisés Naim. ¡Gracias!

PUBLICADO POR AZUCENA VEGA

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