viernes, 13 de agosto de 2010

Coaching para mujeres: Cómo formular demandas

Matilde Pérez

Introducción

El Coaching para mujeres se plantea como una respuesta activa a la severidad del estereotipo social femenino de la mujer abnegada, poco amiga del éxito, siempre rezagada en el aspecto profesional. Desde el punto de vista estadístico, las mujeres están muy poco representadas en las cúpulas del poder económico y de toma de decisiones. Esto ocurre porque la cultura masculina y las formas de cooptación son poco proclives a la apertura a las mujeres en tales ámbitos.

Ambos factores forman un círculo vicioso en el que la retroalimentación juega un papel muy negativo. Es el denominado techo de cristal impuesto. Existe otro techo de cristal autoimpuesto que las mismas mujeres siguen conscientemente para cumplir con las expectativas del estereotipo social o, dicho de otro modo, con lo que la sociedad espera de ellas. El punto de "equilibrio cultural" es la combinación de ambos. El coaching se plantea como una ruptura del statu quo.

Si bien el entorno es responsable de esta cultura que mima los estereotipos, las mujeres pueden aprovechar las ranuras para enraizarse en otros estándares que incluyen la libertad, la autonomía, el éxito, tan necesarios para la vida, pero también para que la sociedad no siga malgastando la inteligencia de las mujeres, sus habilidades, su valor, sus conocimientos, su formación.

En este artículo te animamos a modelar el año 2009 con otro enfoque, a destapar aquello que mantiene a raya a la mujer y a poner manos a la obra para afirmar el derecho de la mujer a avanzar. El coaching ayuda a cambiar el chip.

Una cultura inhóspita para las mujeres

En nuestra cultura, el estereotipo de la mujer que no pide es la panacea. Las mujeres calladitas y modosas que esperan eternamente sin decir una palabra son todavía muy frecuentes. La cultura del trabajo anima y perpetúa esta situación. Las mujeres se comportan en el trabajo igual que sus madres se comportaron en la vida privada: sin decir nada, pensando que hay que aguantar y que la única posición posible es la abnegación y el sufrimiento. Este rol no es deseado ni consciente. Para hacerlo de otra manera, primero hay que ver la situación con otras gafas, darse cuenta de aquello que no se está haciendo, de las ocasiones que se presentan, de las oportunidades que quizás se han dejado pasar por "no habernos atrevido" a pensar en pedir por modestia o por creer que es egoísmo promocionar los propios intereses. La oportunidad existe, también se busca y se crea.

Pedir, solicitar, demandar, formular peticiones

Las mujeres no piden. Es una constante que todavía sigue vigente. A pesar de las alertas que se ven cada vez con mayor frecuencia en libros, revistas, cursos y seminarios, las mujeres no tienen todavía el reflejo de pedir. No piensan en pedir, en formular demandas y no consiguen las cosas. En la vida privada, así como en el trabajo, se sigue sin darse cuenta de que las cosas no se consiguen porque sí, sino que se obtienen pidiéndolas y muchas veces más de una vez. Juega el desánimo del "no lo conseguiré", el velo que impide pensar en la idea misma de pedir, el hecho de pensar que "eso no me lo darán", causan profundas que con distintos grados de objetividad dejan a las mujeres en la cuneta.

Descubre otro enfoque

Descubrir y destapar toda esta realidad es fundamental, puesto que a lo que ya se ha ganado en numerosos terrenos, se pueden añadir nuevos ámbitos que son verdaderamente campos vedados para las mujeres. Si en esta nueva etapa, mujer, descubres que te tachan de marimandona, de agresiva, de prepotente, no te preocupes, es lo que pasa por luchar contra los estándares. Piensa simplemente que estás velando por tus intereses. Permanece atenta a que no te excluyan, a que no te dejen de lado. No dudes de lo que haces, no te resignes y no renuncies a lo que consideras que mereces.

Piensa que nuestra sociedad desanima a las mujeres que trabajan por conseguir lo que quieren y que tú no puedes obedecer este mandato. Por ello te sugerimos:

  • Afirmarte en tu derecho a luchar por lo que mereces.
  • Apoyarte en redes.
  • Tener confianza y perseverancia.
  • Tener objetivos claros.
  • Mirar a largo plazo.
  • Preguntar cuando te han dicho "no" a algo e insistir después.
  • Ser consciente de que no estás demás en ningún sitio, estás en tu derecho.
  • Avanzar paso a paso.
  • Apoyarte en el Coaching.

Consejos prácticos para pedir lo que quieres conseguir

Algunas ideas sobre lo que se puede pedir:

  • Becas
  • Premios
  • Subvenciones
  • Aumentos de sueldo, incluidos quinquenios, sexenios y todas las primas que se añaden a los sueldos y sólo se obtienen solicitándolas
  • Aumentos de responsabilidad
  • Intervenir en actividades del trabajo, las que se considere que aportan algún valor añadido
  • Ayuda para las cuestiones básicas de la vida cotidiana (compras, enfermedades de los hijos, etc.)

Recapitula todo lo que puedes pedir

Te aconsejamos desde aquí hacer una lista de peticiones que irás completándola a medida que se te ocurran demandas que no has formulado hasta este momento, que has visto que otras personas han hecho y tú no, cosas que necesites, cosas que te absorban mucho tiempo y que no tienes por qué hacerlas sola.

La autora es Dra. en Ciencias Sociales, Especialista en Management y Habilidades Directivas, formada por Tisoc Coachville y Directora del proyecto Coaching para Mujeres. Puede contactar con la autora desde autores@tisoc.com.

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