lunes, 30 de diciembre de 2013

Productividad y Felicidad

Por Francisco Sáez

Aquí te dejo algo para pensar en estas fiestas…
Parece claro que la felicidad ayuda a que la gente sea más productiva. Pero, ¿y al revés?¿Ayuda la productividad a que la gente sea más feliz?
Hay algunos que ven la productividad desde una óptica un tanto simplista. Hacer más cosas con menos” les parece más bien un dogma impuesto por el sistema y las organizaciones, con el fin de obtener más beneficios o incurrir en menos costes. Y es cierto, en parte. Por supuesto, la productividad es algo que le viene muy bien a las empresas y a los gobiernos, puesto que no disponen recursos ilimitados. Pero, por el mismo motivo, es también algo que le viene muy bien a tu familia o a ti como individuo.
Aparte de los posibles beneficios económicos que seguramente alcanzarás siendo más productivo, la búsqueda de la productividad personal tiene más que ver con otro tipo de motivaciones. Todos queremos ser felices, durante el mayor tiempo posible. Aunque para cada uno la felicidad significa algo diferente, los científicos aseguran que una parte importante de la felicidad nos llega como consecuencia de nuestra interacción diaria con nuestro entorno (otra parte viene como consecuencia de nuestros genes y de circunstancias externas, pero esto escapa a nuestro control).
Sí, resulta que la parte de tu felicidad sobre la que tú puedes influir viene fundamentalmente de las cosas que haces en tu día a día. Esto implica que tu productividad personal puede tener un impacto razonablemente importante en tu felicidad.
Así pues, ¿qué deberías hacer? ¿En qué deberías emplear tu tiempo? Evidentemente, debes cumplir con tus obligaciones, aunque no todas te hagan feliz, porque no hacerlo tiene consecuencias—y va a restar puntos a tu índice de felicidad.
Pero también debes hacer las cosas que te gustan. Y también debes buscar nuevas experiencias, agradables y divertidas, porque cuando haces algo estimulante por primera vez te sientes muy bien. A medida que se repite la experiencia, te vas acostumbrando y el placer disminuye. Ten en cuenta que hay experiencias, como leer un libro, que, aunque repetidas, en realidad son nuevas cada vez; cada libro es una nueva historia que te puede estimular positivamente.
Si te preocupas por tu productividad personal, tus rutinas estarán al día y no se producirán situaciones de crisis. Igualmente, tendrás siempre en mente otras áreas de tu vida, que no tienen nada que ver con el trabajo, pero requieren acciones por tu parte para lograr un equilibrio que te permita ser feliz (familia, amigos, aficiones, ocio, etc.). Para ser feliz has de tener la intención de ser felizhas de ser proactivo y buscar tiempo para dedicar a tu felicidad. Para eso necesitas ser productivo.
Además, piensa en cómo tus objetivos y planes a largo plazo también influyen en tu día a día, aunque sea de manera indirecta. Por lo tanto, también necesitas gestionarlos eficazmente para ser feliz. Y para eso necesitas un sistema.
Resumiendo, los posibles orígenes de la felicidad son tres: Tus genes, contra los que nada puedes hacer, tus circunstancias externas, que en la práctica apenas puedes cambiar, y la actividad de tu día a día. Sólo puedes influir de manera clara en lo que haces, y lo que hagas dependerá en buena medida de tu organización personal y de tu productividad.

¡Feliz Navidad!

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